viernes, 13 de julio de 2012

HORTS DE POESIA - Festival Internacional de Poesia de Sant Vicenç dels Horts

   Este pasado jueves, 12 de julio, en los Jardines de Can Comamala, tuvo lugar la 1ª edición del Festival Internacional de poesía de Sant Vicenç dels Horts. Festival que nace con el deseo de celebrarse anualmente y que, visto el gran éxito de público, tiene augurada su continuación por muchas ediciones más. En un marco ideal para dejarse llevar por la magia de la palabra, el Festival que han coordinado -con gran acierto en la selección de voces singulares y diferentes- los poetas Jordi Boladeras y José Antonio Arcediano, contó con la participación -no así la presencia, como explicaré- de los poetas: Màrius Sampere, Anna Aguilar-Amat (que compartió escenario y poemas con su traductor al griego, Vassilis Manoussakis), Estel Solé y Jordi Virallonga.
   Empezó el acto rindiendo un cálido adiós y un póstumo homenaje a Esteve Martínez, vecino de Sant Vicenç y, lamentablemente, una de las personas fallecidas en los aludes del Montblanc. Jordi Boladoras leyó unos poemas que tenían el mundo del montañismo como eje central y que expresaban las particularidades que viven las personas que aman la montaña y sus retos.
   El primero de los poetas a recitar, Màrius Sampere, no pudo acudir a la cita por enfermedad. Una inoportuna pulmonía le impedió asistir y a deleitarnos con la rotundidad de su palabra.

(Màrius Sampere)

   Sus poemas fueron recitados por dos rapsodas locales. Aunque no fue lo mismo (y la lectura fue un tanto desigual) la lectura mostró la fuerza poética, la imaginería en torno a la vida y la muerte, la pasión por la vida, que desprenden los poemas de Màrius. Era -su poesía- la mejor manera de abrir, de inaugurar, la 1ª edición de este festival. Sirvan estos versos del primer poema recitado "Koan", como ejemplo:
"També a vosaltres
us cridaran
pel nom, un a un, i naixereu,
tanbé un ajudaran
legions de dimonis, un dels quals seré jo."

   Después leyó sus poemas Anna Aguilar-Amat que, tras los versos más profundos de Màrius, puso una nota de desenfado al recital, con poemas que, desde la anécdota, desde aspectos de cierta cotidianidad, van adentrándose en la complicada red de sentimientos del ser humano. Plenos de juegos de palabras, de musicalidad. Recitó varios poemas de memoria, abandonó el atril para acercarse hacia el público, arrancó sonrisas y aplausos.
"Si un lloc és lloc de llocs
i és encabit
en algun altre, tu ja
no eres enlloc i eres arreu
tothora."

(Anna Aguilar-Amat)

   La segunda parte de su recital combinó la alternancia de los poemas recitados en griego por Vassilis Manoussakis que, desde una aparente simpleza en el plano formal, aportaba un hondo pensamiento filosófico sobre la vida, el paso del tiempo y de la muerte (muy hermoso el primer poema recitado, dedicado a un joven que murió un día antes de su aniversario y de recibir la visita de sus padres) y la versión al catalán que Anna leía posteriormente.

   En el intermedio para tomar una cervecita fresca servida por La Taska (buen servicio de bar, efectivo y rápido) nos reunimos varios poetas allí asistentes (Juan Luis López, Eduard Sanahuja, Estel Solé, Jordi Virallonga, Antonio García Lorente...) para improvisar una cordial tertulia en la que fuimos desde los poetas bilingües hasta el momento más idóneo del día para la creación para acabar hablando de futuros proyectos.

   Y cerró el recital el poeta barcelonés Jordi Virallonga, que aportó, con su poesía existencial y urbana, con su poesía de poso transcendental pero escrita con una peculiar ironía, con una personal manera de intercalar versos que hielan la sangre con versos que arrancan una sonrisa, el toque álgido para cerrar el recital. En sus poemas se condensa la esencia de la vida, las paradojas de la existencia, la gravedad del presente y las imágenes en blanco y negro de un pasado que marcan el camino de una vida que vivimos como mejor sabemos o entendemos que debe vivirse.


   La segunda parte se inició con la intervención de la joven poeta molinense Estel Solé i Casadellà que recitó poema de su libro Dones que somiaven ser altres dones, donde plasma imágenes, sueños, deseos, vivencias de todas esas personas que viven en nosotros y que hacen que cada uno sea diferente y especial, con sus realidades, sus miedos y sus sueños. La poesía de Estel busca esa parte animal que hay en cada uno, explora los rincones que dominan las pasiones y no la razón, con una gran carga física, de contacto y proximidad, de sensualidad y erotismo.

(Estel Solé i Casadellà)
Aquí un poema breve de Estel:
"Estimar-te va ser menjar una bossa de pipes
durant tota la tarda:
acabar amb els llavis inflats de sal
i tenir la desgràcia de deixar per al final
l'única pipa podrida de tota la bossa."

   Y cerró el recital el poeta barcelonés Jordi Virallonga, que aportó, con su poesía existencial y urbana, con su poesía de poso trascendental pero escrita con una peculiar ironía, con una personal manera de intercalar versos que hielan la sangre con versos que arrancan una sonrisa, el toque álgido para cerrar el recital. En sus poemas se condensa la esencia de la vida, las paradojas de la existencia, la gravedad del presente y las imágenes en blanco y negro de un pasado que marcan el caminos de una vida que vivimos como mejor sabemos, podemos o entendemos que debe vivirse.

(Jordi Virallonga)
De Jordi, os propongo estos versos:
"Pero el recuerdo, la pasión, la espera,
no son ya un lugar, una cama, un bar de barrio,
aquí está el futuro,
la estrechez sin su significado,
eso sé, y que estas cosas pesan, joder,
y asustan."

Para cerrar, felicitar a Jordi Boladeras y a José Antonio Arcediano por poner en marcha esta 1ª edición del Festival Internacional de Poesía de Sant Vicenç dels Horts, y a la Regidoria de Cultura por impusarlos y darles su apoyo, y a Josep Sagristà por el videopoema que puso punto final a la velada y a todos los que hicieron posible esta jornada poética tan especial.

martes, 10 de julio de 2012

LA BOLSA DE PIPAS, nº 86

Hoy, en el trabajo, he tenido uno de aquellos días poco gratificantes y agradecidos. Por eso, al llegar a casa, al abrir el buzón y encontrarme con esta pequeña joya que es este último número de la revista La bolsa de pipas que dirige, con gran acierto y mejor criterio, el escritor balear Román Piña, ha sido como un golpe de aire fresco, de alegría, de buen humor. Porque esta revista literaria -pero que va más allá de la literatura- destila modernidad, o postmodernidad, o vanguardia, o como queramos llamarlo. Tiene un trasfondo transgresor, una mirada oblicua hacia la realidad -o una mirada muy directa, nada contemplativa-y plasma lo último que se cuece en el mundo creativo, intelectual e inconformista. Este número -con una atractiva, sensual y refrescante portada, gracias a la belleza de la escritora Nadia del Pozo- está plagado de grandes aciertos y de textos que van de la poesía al relato, de la crítica a la entrevista, del ensayo al teatro. Mucho y de todo, concentrado en 80 páginas de una revista editada con gusto y desenfado. Os recomiendo, de verdad, y sin temor a que tengáis la sensación de perder el tiempo, a leerla. Para más información sobre las firmas que colaboran en este número -y para más información sobre la revista- os invito a que visitéis su página web:
No quisiera destacar en esta entrada ninguno de los artículos, textos y poemas de la revista porque creo que todos ellos merecen ser leídos y son textos muy buenos. Pero de lo que he leído destaco (es mi opinión personal) los textos de Nadia del Pozo y las Entrevistas tipo espalda de Román Piña, buenísimas y en un formato original donde los haya.
Bueno, pues eso, que ha sido un gustazo encontrarme con la revista y que, sin lugar a dudas, este día ya no hay quien, ni nada, que pueda mejorarlo. Gracias a los que han colaborado en este número. Y al resto, a pasar un buen verano, bajo una buena sombra (preferiblemente de árbol) y con La bolsa de pipas entre las manos.

domingo, 8 de julio de 2012

TODAS LAS MANOS DEL MUNDO, en euskera

El año pasado la Asociación Poesia en Acció, que dirige el poeta Guillem Vallejo, coordinó una antología para recaudar fondos y enviar ayuda al pueblo japonés que había sufrido una catástrofe con la erupción de un maremoto y el conseguiente tsunami. Mi modesta aportación fue este poema que ahora cuelgo en el blog. La singularidad de este poema reside en que apareció publicado en la versión castellana y su traducción al euskera, en un idea, una propuesta, de sumar cuantas más lenguas posibles a esta ayuda humanitaria. Traigo a colación este poema porque hace unos días me preguntaron a cuantos idiomas se había traducido mi poesía y, entonces, caí en la cuenta de que, en futuras reseñas bibliográficas, tendré que mencionar que, gracias al buen hacer de Roberto Mielgo, mi poesía también ha sido traducida al euskera. Aquí os dejo el poema y su versión.



TODAS LAS MANOS DEL MUNDO


al pueblo japonés

La tierra tiembla bajo tus pies y tus sueños se desploman

como un castillo de naipes que el rugido de la tormenta

derriba con el paso de los caballos desbocados del mar.

Entre el griterío de los escombros desaparecen las manos

que te guiaron por el sendero de la infancia y de la vida.

A tu alrededor se levantan las enormes columnas de humo

que ocultan las ruinas de una ciudad donde todo se pierde.

Sin padres, hermanos, hijos y amigos a los que abrazar,

lloras la pena de las marionetas sin hilos. Pero no estás solo.

Ten fe. Vendrán todas las manos del mundo a levantarte.


José Luis García Herrera - inédito


MUNDUKO ESKU GUZTIAK


Japoniako herriari

Lurrak dardarka zure oinen azpian eta zure ametsek behea jo dute,
kartekin eginiko gaztelua bezala, ekaitzaren orroak lurrera errausirik,

itsasoaren zaldiek daramaten lazterketa eroarekin.

Hondakinen arteko oihuetan desagertu dira

haurtzaroan eta bizitzan zehar eraman zintuzten eskuak.

Ke-zutabe erraldoiak altzatzen dira zure inguruan,

eta hiriaren hondakinak, dena desagertarazten dutenak, eskutatu egiten dute.

Besarkatzeko gurasorik gabe, anai-arrebarik gabe, seme-alabarik gabe,

haririk ez duten txontxongiloen negarra darizu. Baina ez zaude bakarrik.

Izan fedea. Munduko esku guztiak etorriko dira zu altxatzera.

Traducción de Roberto Mielgo

miércoles, 20 de junio de 2012

RESEÑA DE "HIELO", por VÍCTOR M. PÉREZ BENÍTEZ


El poeta malagueño (aunque nacido en Motril, con quien comparto origen sureño y mediterráneo) Víctor M. Pérez Benítez ha publicado en su blog (siroco-encuentrosyamistad) una reseña sobre mi libro "Hielo". La misma que, muy agradecido y honrado, os dejo a continuación. Muchas gracias Víctor por tu visión, por tus impresiones y por tu amistad.



Vuelvo a releer “Hielo” el poemario del poeta catalán José Luis García Herrera premiado en 2011 con el Premis Rei en Jaume organizado por el Ajuntament de Calvià con la necesidad de volver a refrescarme con su abanico de frescura que calme ésta vida tan acaloradamente dispersada por la crisis diaría de la prima de riesgo y otras zarandajas tan imperiosamente presentadas en todo momento y a toda hora en nuestras vidas, vida de hormiguitas zarandeada por la mano invisible del mercado.

Leo a mi amigo cercano en la sangre de la tierra (los dos procedemos de la rica y fértil vega de Motril) a la vez que leo a mi amigo Blas de Otero en una Antología también para mi totalmente imprescindible para éstos momentos; dice el poeta bilbaíno que la escritura como la vida es viento ligero y que publicar es como columnas arrinconadas, muy cierto y tan cierto como la necesidad de asistir a aprender y disfrutar de la vida sorbiendo éstas columnas que la necesidad hizo dirigir en la mano de los poetas.

El poemario de José Luis García Herrera, como toda su obra, está marcada por la sencillez y la fuerza de la nostalgia, le evocación de imágenes que produce su lectura es intensa por la emoción y el equilibrio que dirige su pluma, de hecho éste “Hielo” contiene algunos poemas que nos inducen al rescate de algunas de sus estrofas para elaborarlas y recrearlas como propias:

“ Soy un náufrago de nieve que huye sin documentos/frente a un mar con voces de sodio y de antracita/escribiendo la huella azul de mi silencio.”

La orfandad del silencio y de la lluvia de los violines, el azul del mediterráneo que acompaña en todo momento al poeta, las voces del tiempo y de la nostalgia que siempre marcan los pasos de la vida en todo momento y en todo lugar.

Es hermoso el poema “La sombra del silencio”donde el poeta encuentra su destino en el propio naufragio de la soledad, pero una soledad no ausente de otras porque siempre el hilo inextinguible e irrompible le une a las almas de sus otros yo:

“la vida es un hilo de sangre que une dos silencios/ en la larga noche de las huellas sin nombre.”

Y finalmente admite la pequeñez de su existencia con ésta estrofas magistralmente compuestas en una sonoridad y un ritmo extraordinario:

“soy huésped de mis ruinas. Todo lo que levanté/ no evitará mi pasaje al olvido, ni vendrán /caballos de la mar a calzarse mi nombre; allí/ donde aprende su lugar la sombra del silencio.”

Pero es en la ausencia donde el poeta encuentra su angustia más atroz y desesperada, allí José Luis García Herrera nos muestra el mayor de sus poderes, la fuerza pura de lo poético, el equilibrio del dolor que la ausencia destila en palabras poéticas como en ése breve poema “Veneno”:

“No hay palabras que cierren/las heridas del silencio. Ni miradas/que escarben más allá de la sombra./El paso lejano de la noche/aviva el deseode la mujer que añoras./Besas el perfume caído en las esquinas/de las almohadas. No hay veneno/más amargo que el frío de la ausencia.”

Así hasta veinticinco poemas, en ellos encuentras el cuaderno de viaje de una estancia en el norte de Europa, es un cuaderno de la propia vida contemplada como verdadera aventura, donde el poeta capta la esencia de los instantes como dice la frase que acompaña a su último poema “A su manera”: “En lo profundo hallarás lo verdadero”

Un poeta sin duda profundo y verdadero, donde como escribe finalmente: “No es el frío ni el hielo lo que temo;/ni ésta ciudad de cielos cubiertos y brumosos,/ni esta casa pequeña y en penumbras. /Es otro frío más intenso y crudo. Es el hielo/abrazado al puente de todas las distancias,/el arco negro de la ausencia, a las cartas/que hablan de otgro mar y de otras plazas./En lo profundo hallo la razón de mis desvelos./Y así, conociendo el lado de las sombras/donde pierdo la fe de mis palabras,/he salido a recorrer esta ciudad con otros ojos/y he aprendido a amar lo que por distinto/no deja de ser hermoso a su manera.”

Es en la sombra creadora donde nos encontramos maestro, es la umbría donde nuestras almas se encuentran y se reconocen, gracias por estar maestro, gracias por tener la posibilidad de acercarme a tu viento ligero aunque se encuentre arrinconado en columnas.

Víctor M. Pérez Benítez

lunes, 11 de junio de 2012

RESEÑA DE HIELO por JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET


El poeta oriolano José Luis Zerón Huguet, con quien comparto poéticas y amistad desde más de dos décadas, ha publicado una (permitánmelo decir) excelente reseña en la revista digital Minuto Cero.es. Desde este blog quisieraa manifestar mi agradecimiento a José Luis Zerón por el minucioso estudio sobre mi libro Hielo. Gracias, amigo.

Por los caminos del frío

Por José Luis Zerón
 

José Luis García Herrera, nacido en Esplugues de Llobregat en 1964, es rapsoda, crítico literario, narrador y antólogo (en 1994 tuvo el detalle de incluirme en la antología Los nuevos poetas, editada por la inolvidable Seuba, y nos hicimos amigos. Siempre le agradeceré aquel espaldarazo), pero por encima de todo en un veterano poeta con dieciséis títulos de poesía y varios premios importantes a sus espaldas, merecedor de un mayor reconocimiento por parte de la crítica. Sus primeros poemarios, Lágrimas de rojo niebla (1990, Premi Vila de Martorell 1989) y Memoria del olvido (1992) son imaginativos, arrebatados, intensos, con una tendencia visionaria y marcadas influencias del surrealismo, el Neruda más metafórico y los poetas de la Generación del 27, especialmente Vicente Aleixandre. En su tercer libro, Código privado (1996) inicia una evolución hacia una poética templada, lúcida, transitiva, de hondo contenido humano, que podríamos llamar figurativa.


Hielo, último libro de poemas publicado por el autor (Premio Rei en Jaume, 2011) tiene una relación argumental con dos poemarios suyos: Mar de Praga (2005, Premio Blas de Otero 2004) y Cuaderno de Britania (2010, Premio Juan Alcaide, 2010). En mi opinión, los tres poemarios conforman una trilogía sobre el viaje como metáfora en la poesía de José Luis García. El título de este último es escueto, sentencioso y sugerente. Tiene un doble sentido geográfico y existencial, pues alude al clima nórdico, inhóspito, cuando no agresivo para un hombre mediterráneo, y a la crisis anímica del poeta, desamparado, solo y a la deriva con sus íntimas catástrofes por una ciudad que les del todo ajena y con la que, no obstante, se identifica. De hecho, la nieve y el sentimiento de orfandad son los dos núcleos temáticos de este libro que se abre con el poema El viaje (Madrid- Copenhague):“El viaje posee matices de destierro./ No solo es la distancia física la que separa/ el tacto cercano de los cuerpos. Hay otra distancia –la cotidiana, la afectiva-/ abriendo un abismo en las fronteras del corazón./ El viaje recorre ambas distancias, las aleja,/dejando en el ánimo cierta sensación de desamparo, de orfandad, de pérdida/ ante los miles de personas que cruzan/ la amplia terminal del aeropuerto”.

El libro continúa con poemas que son breves anotaciones de un estado de ánimo cercano a un naufragio que no llega a consumarse. El poeta, turbado flâneur, se mueve por la capital danesa, camina por sus calles y plazas, siente el frío de la noche, se refugia en los cafés. Le fascina la tierra del Norte y al mismo tiempo experimenta los rigores de un viaje que tiene muy poco de iniciático y mucho de ritual fatalista: “Es otoño, pero parece invierno. Lejos de aquí/ mi madre cose el silencio de la casa/ que han abierto sus hijos con la ausencia (…) El frío de la noche borra las huellas de mis manos/. Todo enmudece. Todo adquiere el color blanco /que anuncia el mar de la nostalgia/ y la negrura espesa que precede al silencio. / Lejos, muy lejos, mi padre lee unas cuartillas/ las palabras que no sé decirle por teléfono./ El frío de la noche ha cerrado las puertas”(El frío de la noche).


La nostalgia y la poesía son asideros contra la soledad y la intemperie (“La poesía es mi refugio”, escribe el autor), si bien también pueden tener aristas: “un verso me descubre la tormenta interior/ en la que desordeno la verdad de la lluvia.” (caminos cruzados). “Soy huésped de mis ruinas./ Todo lo que levanté/no evitará mi paisaje al olvido (…)” (La sombra del silencio). La palabras no siempre consuelan, ni posibilitan el acercamiento a la vida: “No hay palabras que cierren/ las heridas del silencio. Ni miradas/ que escarben más allá de la sombra/ El paso lejano de la noche/ aviva el deseo de la mujer que añoras./ Besas el perfume caído en las esquinas/ de las almohadas. No hay veneno/ más amargo que el frío de la ausencia (Veneno). Y esa ausencia omnipresente percute con dureza en el poema Hablando solo, así como en los versos finales de Gammel Kongevey (“Nadie me ayuda/ a recoger los escombros/ de mis propios pasos”) y en ese tierno poema titulado Compartimos soledad –no exento de patetismo- dedicado a la sirenita, la escultura más famosa de Dinamarca: “Nos une esa mirada perdida en el vacío, ese destino/ trazado sobre las olas frías de la espera”.


José Luis García Herrera ha trabajado este poemario con un lenguaje austero que refrena el ensueño y el estallido del caos. Los poemas parten de pequeñas anécdotas biográficas y de lugares comunes, pero concluyen en lo esencial. Son sentenciosos –a veces casi aforísticos-, translúcidos, monocromáticos y silenciosamente tormentosos, aunque sensitivos. Con un tono entre lírico y narrativo, el poeta expresa su soledad, su tristeza, su perplejidad, y lo hace sin énfasis, con una serenidad estoica. El discurso de Hielo está elaborado con la sustancia personal del autor, pero no es solipsista o egocéntrico. El confesionalismo, siempre lúcido y evocador, está dotado de una sincera humanidad. El lector puede entrar en él y hacerlo suyo sin el menor esfuerzo. El paisaje frío y crepuscular por el que transita el poeta, allí donde acontece la ruptura de la luz, es también el camino para llegar al fondo de la realidad.


Pese a todo, Hielo tiene sus epifanías cotidianas, sus momentos de esperanza –la esperanza anida en la ausencia-, emotividad e íntima y fugaz felicidad: “Hoy es hielo lo que encuentro/ a cada día que pasa. /Con la ilusión del niño/ que ignora que todo juego acaba/ me aferro a los aromas de este sueño/ que puebla de naranjos mi almohada (sueño). En el mismo tono de reconciliación con la realidad están escritos los versos finales de Color de tu presencia: “Guardo en mis labios el sabor de los tuyos…/ El calor de tu presencia abriga mis sueños./ Y al regresar a la calle, al mar de la noche, / los puñales del frío ya no hieren mi carne/ ni me roban la sonrisa los fantasmas del hielo”. Y también los versos esperanzados de A su manera, el poema que cierra el libro: “He salido a recorrer esta ciudad con otros ojos/ y he aprendido a amar lo que por distinto/no deja de ser hermoso a su manera”.


José Luis García Herrera ha escrito con palabras sencillas un libro de poemas equilibrado, maduro, medular, que nos aflige y conmueve por su melancólica belleza.

José Luis Zerón Huguet

lunes, 30 de abril de 2012

HIELO, Premio Rei en Jaume 2011


Esta es la portada de mi último libro de poesía publicado hasta la fecha. Se titula Hielo y con él obtuve el premio Rei en Jaume de poesía castellana en la edición del año pasado. Este premio está convocado por el ayuntamiento de Calvià, en Mallorca, y editado por el propio ayuntamiento. El pasado mes de septiembre tuve la suerte de asistir al acto de entrega de los premios y de disfrutar de una espléndido noche de finales de verano en compañía de los escritores Inés Matute y Román Piña.
El hilo de conductor de este libro es la ciudad de Copenhague, el frío del invierno y la soledad. Un cóctel donde el hielo se convierte en denominador común de unos sentimientos y unas reflexiones que buscan la calidez y la cercanía de la palabra y la poesía.
Como pequeña muestra de los poemas que reúne este libro os dejo uno titulado Paseo por Nyhavn.
Si alguien desea adquirir un ejemplar, no tiene más que ponerse en contacto conmigo.


PASEO POR NYHAVN

Si quedara una silla frente al mar
o una roca blanca
sobre la que sentarse con una cerveza
y un libro de poesía de Antonio Gamoneda,
o un ángulo muerto
desde el cual espiar a dos mujeres gesticulando
y hablando sobre los meses de verano,
me quedaría quieto, con los ojos cerrados,
escuchando el rumor de un agua lenta
descifrando los versos escritos sobre el hielo
que gotean la savia de su esencia
por manos adiestradas a peinar
las contradicciones del viento.

José Luis García Herrera

viernes, 6 de abril de 2012

DEPREDADOR, de Pilar Sanabria Cañete


Pilar Sanabria Cañete (Córdoba) es una de las poetas más originales de la poesía andaluza (y española) actual. Escribe con una entrega total, sin concesiones, sin gestos a la galería. Su poesía es valiente y decidida. No hay artificios, ni trucos, ni subterfugios. Una poesía concebida para hacer temblar columnas y, a su vez, para calar hondo en los cimientos del sentimiento humano. Afortunadamente, hoy, escribir poesía lésbica, está dentro de una normalidad aceptada por una gran mayoría (aún hay quien se escandaliza y se rasga las vestiduras); pero, más allá de los géneros, Depredador es un libro de poesía amorosa. Y así debe entenderse y quien no quiera entenderlo así que se aplique la canción de Mecano, Mujer contra mujer. Dicho esto, el libro de Pilar, Depredador, está dividido en dos partes, la que da título al libro y Disidencias. En la primera de ellas está el eje central del poemario, ese juego carnal, amatorio, lésbico que, como todo círculo amoroso, congrega certezas, dudas,`pasiones, necesidades, soledades, locura, extravío... Porque el amor nos sitúa en el centro del mundo y somos todo o nada dependiendo de la realización y confirmación de ese amor que nos vive o nos mata.
Si decía al principio que la poesía de Pilar es una de las más orginales me refería, y me refiero, al lenguaje que utiliza, al sentido que ese lenguaje adquiere en sus poemas, al enfoque y desarrollo de sus poemas. No hay conformismo en su poesía, no existe la indiferencia entre sus versos. O te atrapa o te rechaza. Y es fácil
caer en la fascinación de su poesía.Sus imágenes son sugerentes, poderosas, telúricas. Cuando lees sus poemas dices: "no había leído antes nada que se pareciese, que desprenda esta fuerza". Y ésta, entre otras, es una de las grandes virtudes de la poesía de Pilar Sanabria. Por esa razón cada nuevo libro de Pilar ha sido un hallazgo y un descubrimiento. Cada libro es un nuevo prisma de su personalidad, una nueva manera de conocer su sensibilidad poética.
En la segunda parte, Disidencias, el amor sigue siendo, aunque de un modo menos visible, el motor de los poemas. Pero allí, son otras las inquietudes que incitan al poema, son otras las razones las que desgranan los versos. La locura de la pasión da paso al razonamiento, a la comprensión de su lugar, su momento y su tiempo.
Como ejemplificación de todo lo dicho, aunque un poema no puede condensar las claves de un libro, os dejo uno de los poemas que más me ha gustado. Que lo disfrutéis.

DEPREDADOR DE TUS PIERNAS

Un arácnido se incuba en tus piermas
y asesina el esmalte del tiempo
zarpa hacia ellas con una señal de sádica sed
para que ellas se abran
como una tijera nocturna
en medio de una herida.
El arácnido hostiga su borrosa fiebre
de deseos ingrávidos e insomnios
y cava su nido
en ese escalofrío donde te insinúas,
en ese palpitante relámpago
que es la flor entregada de mi posesión.
Tus piernas perturban el idioma de mi vértigo,
son los visionarios árboles de mi madrugada,
se depositan en el cosmos más vehemente
de mis manos.
Su recorrido es un oráculo
para la llanura de mi boca.
Soy araña en tus pantorrillas fecundas,
tejo mi tela de teselas en tu talón tatuado
con una media luna de lujuria.
Y en tus muslos me aguarda
un abismo azul encaramado a la locura.

Pilar Sanabria Cañete