viernes, 29 de diciembre de 2017

ATÓPICA, de Álvaro Giménez García

El poemario ATÓPICA, del poeta alicantino Álvaro Giménez García, se alzó con el premio del XXXII Certamen Poético "Ángel Martínez Baigorri" en su edición del año 2015. Editado por el ayuntamiento de Lodosa al año siguiente, tuvo como miembros del jurado a Consuelo Allué, Marina Aoiz, Alfonso Pascal Ros y José Ortega. Quizá no fuera preciso mencionar al jurado (que creo que sí) pero en esta ocasión quisiera mencionarlo que conozco personalmente a Marina y a Alfonso, y conozco su valía como personas y como poetas. Y, más aún, su rigor crítico a la hora de evaluar tanto la poesía ajena como la propia.



Entrando a valorar los aspectos más importantes e interesantes de Atópica, habría que empezar por el subtítulo del mismo: (Versos atópicos para tema y personajes atópicos). Estamos pues, con  título y subtítulo, ante una apuesta muy clara de intenciones. Esto es, abordar temas tópicos de la cotidianidad y la literatura, desde la fina ironía, desde una mirada humorística y desde una postura crítica y escéptica ante situaciones que rozan, en ocasiones, el territorio del absurdo.
Poesía escrita con un lenguaje actual, fresco y dinámico; sin más pretensiones (que tampoco se pretenden) que la de abordar y replantear tópicos de una manera, como el autor nos propone, de manera atópica.

El libro está dividido en tres partes y un epílogo: Atopoi, Ab hominum rebus y Ab poetarum rebus.
En la primera se tratan temas más diversos o dispares, mientras que la segunda parte incide en temas relacionados con el hombre y la masculinidad (A destacar el poema "Es cosa de hombres..." como ejemplo de los personajes típicos y tópicos); y sobre los poetas y la poesía en la tercera de las partes.

La cita inicial del libro, de Julia Otxoa"El secreto de la poesía / pertenece más al náufrago que al navegante", ya nos propone o nos anticipa la intención del poeta. Esto es, la poesía no es gobernable y sólo tienen acceso a ella los que más la necesitan. Luego, que nadie se jacte de dominarla, pues caerán en el tópico de esos poetas que hablan sin decir nada y de los que debemos alejarnos sin miedo
"porque,
aunque ellos no heredarán la tierra,
ni ganarán el cielo,
a ti,
si los escuchas,
sí te condenarán al infierno." 

                                (Álvaro Giménez García)


Amén de los poetas que aniquilan la poesía y debemos evitar a toda costa, Álvaro Giménez también aborda temas como el de la vanidad y la fama, los clichés del cine, la vida retirada en insulsos anonimatos, las amas de casa que viven más tiempo fuera de casa que en ella, los economistas como gurús de este inicio de siglo, las relaciones entre hombres y mujeres...
A destacar, entre los temas, los relacionados con la poesía, con los poetas, con los hombres y, naturalmente, con las mujeres. Si en el poema aludido, "Esos poetas que hablan...", se crítica irónicamente a esos poetas que se creen dueños de las palabras y del lenguaje hasta agotarlo, en el poema "Vanitas vanitatum" ahonda en esa vanidad que poseemos la inmensa mayoría de los poetas de ser reconocidos y premiados, primando en ocasiones más el deseo de ser premiado que el propio premio de escribir poesía. O, como en "Revisión del "Locus amoenus" de la playa de mi memoria", el exceso que sufrimos los poetas por idealizar la infancia hasta límites extremos:
"Son muchos los poetas
que se llenan la boca y manchan los folios
con el eterno retorno a una infancia dorada."

En cuanto al mundo de las mujeres, y a su conocimiento sobre el pensamiento masculino, el poema "Diagnóstico preciso del alma masculina" es un espléndido poema y un manual antológico de la típica clasificación del arquetipo masculino y de la manera que tienen las mujeres de conocernos, ubicarnos y manejar la situación. Y en el poema "Las mujeres y las letras" el poeta reconoce, como lo hacemos la gran mayoría que, pese a nuestra constante difusión de nuestro amor por las letras, las mujeres lograrán siempre estar por encima de esa pasión. 
"En ello, pongo todo mi empeño,
a sabiendas de que
si bien las letras me acompañarán siempre,
no habrá ni una sola que pueda reemplazar
el luminoso y homérico roce de una piel
que cualquier mujer haya podido regalarme nunca."

En el prólogo del libro Luisa Pastor habla sobre el escepticismo en la mirada del poeta de hoy (en palabras de la poeta polaca Wislava Szymborska) y enlaza la poesía de ambos porque "les une la ironía, el humor, la sorpresa ante un mundo complejo del que los poetas como ellos dan cuenta con asombrosa sencillez y desparpajo. Sus poéticas revelan, asimismo, la reivindicación de las cosas nimias y de la sonrisa." Coincido plenamente con estas palabras y esta opinión sobre la poesía de Álvaro Giménez García. Aunque, entre ironía y sonrisa, en ocasiones se revelan verdades y miserias que se enmascaran o se eluden. Como ocurre en Atópica.

domingo, 17 de diciembre de 2017

LA SEMILLA DEL ÓXIDO, presentación en Orihuela

El pasado sábado 18 de noviembre, en el Auditorio de la Lonja de Orihuela, tuvo lugar la entrega del premio de poesía "Miguel Hernández-Comunidad Valenciana 2017" a mi libro "La semilla del óxido", publicado por la editorial Devenir de Madrid.
 

                                                    

    (portada del libro "La semilla del óxido")


El acto, organizado con excelente maestría por el grupo Artístico Auralaria, fue presentado por Ángeles Vidal Guevara.
Se inició con una apertura musical a cargo de Luisa Pastor (voz) y José Jimeno (guitarra) que interpretaron una excelente versión del tema "Boca".


                          (Luisa Pastor en plena interpretación)

Acto después el Director de la Fundación Miguel Hernández, Aitor Larrabide, me hizo entrega de la estatuilla conmemorativa, con un hermoso busto del poeta oriolano e universal.


                     (Aitor Larrabide y José Luis García Herrera)

A continuación leí una breve selección de poemas de "La semilla del óxido", escogiendo un poema de cada una de las seis partes en la que está compuesto el libro. De los poemas elegidos, "Puertas cerradas" fue uno de los poemas más celebrados por el público asistente.

PUERTAS CERRADAS

He cerrado la puerta,
en la soledad de cuatro paredes
no hay secretos, ...
      J. M. Soriano Degracia
Desde la trampilla del olvido alcanzo la senda
que conduce hasta la puerta maciza del destierro.
Llego hasta la puerta. Justo hasta la puerta.
Tengo miedo de abrirla y traspasar su umbral;
miedo de enfrentarme a mis miedos, a mis dudas, al frío...
Conozco demasiado bien mi ciudad, mi calle, mi sombra,
mi silencio, la pesada cruz de mi silencio...
Escribo palabras que hurgan en mi mesa, en mis cajones,
en mis páginas de lluvia, en mis días de lluvia...
Mi mano se posa sobre el pomo y aprieta con firmeza,
pero no lo giro hacia abajo ni empujo hacia fuera.
Un gramo de valentía o una libra de descaro
podrían cambiar la visión de mi historia y su rutina,
podrían enseñarme otro modo de ver las cosas.
Pero temo no saber adecuarme a los cambios. Temo
dejar en ese trance la esencia de lo que soy,
la cruda ausencia de lo que fui.
Conozco mis limitaciones, mis heridas, mis derrotas...
Mi vida es una película de sesión continua,
un lugar anónimo donde nada ocurre,
una voz que envejece en segundo plano,
un hombre que no aparece en escena,
una huella sólida
escrita con palabras de invierno
tras las puertas cerradas.

Después de mi lectura poética el poeta Álvaro Giménez, parte integrante de Auralaria, me hizo una entrevista sobre el escenario donde fuimos desgranando claves del libro y de mi personalidad poética (una arista más de mi personalidad global como ser humano). Fue una entrevista cálida, una charla distendida entre dos amigos que hablan sobre la vida, la poesía y sus conjuntos.

 
(Álvaro Giménez y José Luis García Herrera)

Cerraron el acto Luisa Pastor y José Jimeno con una excelente interpretación de una pieza titulada "Luna" donde declamación y canto se fusionan para exaltar el don de las palabras.


                              (Luisa Pastor y José Jimeno)

Aquí os dejo un breve resumen del acto, realizado por Televisión Vega Baja, que recoge los momentos más importantes y destacables del acto.

jueves, 14 de diciembre de 2017

PERPLEJIDADES Y CERTEZAS, de José Luis Zerón Huguet

En este nuevo libro de José Luis Zerón Huguet, Perplejidades y certezas (Ars Poética, 2017), el poeta oriolano vuelve a sorprendernos con una obra de gran madurez y versatilidad. Fiel a una concepción poética ajena a cualquier tipo de moda o corriente artística, Zerón Huguet establece una visión de la poesía, de la vida, de la naturaleza... con el sello personal con el que ha ido labrando una sólida obre literaria. Este libro, pues, viene a consolidar esa filosofía de entender el hombre como engranaje del paisaje telúrico que le rodea; esa fusión entre mirar, compartir y proteger; ese pasar por la vida añadiendo luz y vida, respetando los ciclos del ser, estar, amar, recordar y desaparecer.


                                                            (José Luis Zerón Huguet)

Los poemas, escritos en una prosa poética que destila más poesía que prosa y que se leen con aliento y alma poética, abarcan, principalmente, tres grandes líneas. Una de ellas, sería la referente a la creación poética, a ese camino doloroso del poeta que ahonda en su interior para plasmar unas emociones, unas ideas, unas emociones... que precisan marcar una manera de ser y de expresarse, una manera de entender la vida y su contexto, un modo de ubicarse en la rueda del mundo.
 
La segunda sería la celebración de la vida, con todo lo hermoso y lo devastador que supone vivir y sumar años y vida sin sucumbir en los duros momentos que se habrán de enfrentar y superar. En este sentido, son especialmente bellos los poemas dedicados a sus hijos Salutación y Vínculo. En Salutación el poeta le dice a su hijo: "Cuanto más ames mayor será tu sufrimiento, per no temas: la angustia también tiene sus esplendores". En Vínculo, Zerón Huguet aconseja a su hija que no se acostumbre a la rutina, que no sea una persona conformista: "No huyas de la pasión, no hay que temer las selvas vírgenes; aléjate, en cambio, de los territorios fijos".
 
La tercera gran línea sería la admiración y la revelación ante la grandeza de la naturaleza. Amante de la tierra oriolana, Zerón no sólo la canta en sus poemas, si no que la vive con apasionamiento, perdiéndose por sus caminos y gozando de todos sus dones. En ese sentido, un gran número de los poemas de este libro, son parte de ese recorrido. La del alba, Espejismos de la mañana I y II, Espesuras... dan una idea precisa de esta poética donde hombre y naturaleza convergen hacia el interior de los bosques, hacia la búsqueda del sentido de vivir. Hermosos son los versos "Son muchas las moradas que habitamos y ninguna nos cobija" del poema Fuente sellada, o "A ninguna orilla pertenecen los que nunca colman sus deseos" del poema Centinelas.
 
Sobre estos tres ejes va componiéndose el entramado del libro Perplejidades y certezas. La vida como camino, como culminación de un proceso interior de asimilación de todas las adversidades (la sequía, el fuego, la muerte...); la vida como paso del útero a la nada moviéndonos dentro de la muralla de la muerte, alrededor de la vida misma y sus contradicciones ("Evitas la audacia de una huida imposible: la fuga en el barro es un regreso precipitado", del poema La muralla). En este paso por los paisajes del mundo el poeta desea y debe dar testimonio de su paso y de sus circunstancias pese a que "Todas las distancias se reducen a un instante regresando del légamo", como nos dice al final del poema Testimonio. El libro termina con dos poemas Secuencias de una caminata del orto hasta el ocaso y Apuntes para una poética donde José Luis Zerón Huguet, con breves fragmentos, con aforismos, aborda una declaración de principios de sus intenciones a la hora de escribir poesía, a la hora de mirar lo que le rodea (como le enseñó su padre): "La retina es la matriz del hallazgo". También esa búsqueda del poeta por aquello que no es visible, que requiere la necesidad de ahondar en lo imposible: "El poeta sigue huellas invisibles en el desierto".
 
La lectura de Perplejidades y certezas es una singladura por los terrenos espinosos de la vida, un ejercicio de comprensión y de aceptación, la búsqueda de uno mismo entendiendo que la esperanza "es un engañosa amanecida" y que la oscuridad habrá de cerrarnos el camino, como esa muralla que no podremos superar. Y, pese a ello, naturaleza, vida y poesía son motivo de celebración.

miércoles, 12 de abril de 2017

JOSÉ LUIS GARCÍA HERRERA - PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA "MIGUEL HERNÁNDEZ"

El poeta catalán José Luis García Herrera (Esplugues de Llobregat-Barcelona, 1964) se ha alzado con el premio internacional de poesía 'Miguel Hernández-Comunidad Valenciana' 2017 gracias a su trabajo 'La semilla del óxido', de preguntas y reflexiones sobre la existencia o las raíces de la vida.
                                         (José Luis García Herrera)

Este premio, dotado en esta edición con 8.000 euros, un elemento artístico acreditativo y su publicación en la editorial Devenir, se ha fallado este lunes en Orihuela (Alicante), ciudad natal del poeta Miguel Hernández, que este martes 28 de marzo conmemora el 75 aniversario de su muerte.

'La semilla del óxido' es una obra estructurada en seis partes y con 55 poemas "muy cohesionada, con un lenguaje muy actual y una presencia decidida del mundo contemporáneo", según ha destacado el jurado.

"El poeta se integra en ese mundo para atraer al lector y presentarle su universo poético con sus logros y sombras", han dicho los miembros del jurado, quienes han dicho que se trata de un poemario "sólido, bien construido, formado armónicamente con poemas en verso, de una contextura bien estructurada y con poemas en prosa bien integrados en la unidad general".

José Luis García Herrera es técnico-químico alimentario, además de poeta, narrador y crítico literario. Fue secretario de la Academia Iberoamericana de Poesía en Barcelona y fundador de los premios literarios 'Ciutat de San Andreu de la Barca'.

Hasta la fecha ha publicado 25 libros de poesía, entre los que destacan 'Lágrimas de rojo niebla' (premio Villa de Martorell, 1989); 'Las huellas en el laberinto. Cuaderno de Britania (Premio Juan Alcaide 2010) o ''Mares de Escarcha' (premio Luys Santamarina, 2016) y, en narrativa, ha sido ganador del premio 'Villa de San Esteban de Gormaz'.

El jurado, presidido por el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia, Francisco Javier Díez de Revenga, ha contado con los profesores Pilar Blanco, Arcadio López-Casanova y Joaquín Juan Penalva, además del editor Juan Pastor. Aitor Larrabide, director de la fundación, ha actuado como secretario.
Arcadio López-Casanova ha destacado tres rasgos fundamentales de este libro: "su extensión y buena estructura, que le da un primer signo de unidad; su acierto al darle un tono original a un tema de preguntas y reflexiones sobre la existencia y la intensidad del libro, apoyado en una melodía de los poemas y una expresión imaginativa, enormemente brillante y rica".
           (Jurado del Premio Miguel Hernández-Comunidad Valenciana)

El profesor Joaquín Juan Penalva ha declarado que se trata de un libro "perfectamente armado" y ha destacado la quinta parte, 'Los Pasos Desandado', "escrita en prosas poéticas" y las dos primeras, "que ahondan más en el tema de la lectura y escritura y donde he encontrado algunos de los mejores poemas del volumen".

Por su parte, el editor Juan Pastor, ha hecho hincapié en la "cantidad de originales que se han presentado y la diferencia entre los poemarios ganadores, permitiendo así no dirigirnos a una línea concreta, cumpliendo con la función de un premio".

A este galardón han concurrido 363 trabajos -43 más que en la edición anterior- procedentes de países como Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Estados Unidos, Ecuador, Francia, Honduras, Israel, Italia, Japón, Marruecos, México, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Suecia, Suiza, Uruguay o Venezuela, entre otros.

A esta convocatoria también han llegado trabajos de diferentes provincias españolas como A Coruña, Alicante, Barcelona, Vizcaya, Cantabria, Ceuta, Córdoba, Cuenca, Granada, Huesca, Islas Baleares, Jaén, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Sevilla, Soria, Valencia, Valladolid o Zaragoza.

domingo, 18 de diciembre de 2016

MARES DE ESCARCHA, palabras de la presentación de Eduardo López Pascual

El pasado viernes 16 de diciembre, en la Sala Mariano Baquero de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, tuvo lugar la presentación de mi libro Mares de escarcha, XXI Premio Internacional de Poesía "Luys Santamarina-Ciudad de Cieza". Aquí os dejo las precisas palabras que el poeta Eduardo López Pascual, Presidente de la Asociación Cultural Pueblo y Arte de Cieza, pronunció en la presentación de mi libro.


  PRESENTACIÓN DEL PREMIO LUYS SANTAMARINA 2016
JOSÉ LUIS GARCÍA HERRERA
 
            Mares de Escarcha, el poemario de José Luis García Herrera ganador del XXI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina, es de entrada un gran libro de versos. Lo es, subjetivamente, por el tratamiento que el poeta da al reflejo vital de una experiencia que parece propia, aunque esté apoyada en recursos  de proximidad personal, que sería quizá una razón más para cualificar los poemas que se desgranan aquí y ahora en ese libro. Hay en su poesía el conocimiento íntimo del paisaje vivido, de la experiencia sufrida o gozada, con llegadas muy sensibles al detalle físico, y a la emoción cercana que le confieren la piedra, el camino, el horizonte... que él traduce en sensaciones íntimas. Y alrededor de su obra fluye el invierno, el río, la gélida constancia de que reside en un tiempo y en un espacio muy determinado, aunque esto no signifique que le encuadre en lo que se conoce como Poesía de la Experiencia que podría comandar poetas como Montero o Brines, entre otros. Pero le da valor de permanencia, y su verso se inserta en la comprensión de cuanto vive.

      Es decir, la poesía de José Luis en este poemario, el fondo de Mares de Escarcha, siempre nos dice algo. Que eso es al fin y al cabo la poesía. Es este, un valor que se reconoce en toda su obra; por otra parte muy premiada, como sucede con sus poemarios Lágrimas de rojo niebla, Memoria del olvido, Los caballos de la mar no tienen alas, La ciudad del agua, y así hasta un índice tan extenso como excelente.

            No entiende el poeta el texto exacto con la norma, el rigor de lo establecido, y por eso, nos ofrece la libertad de un poemario pleno de sabiduría poética; de contenido, y aparece profunda en su construcción creativa, en sus versos largos y en sus tramos más prosaicos. José Luis García Herrera apela a la fuerza del entorno, al valor de la cita rigurosa; por eso quizá el lector de este libro no encuentre la metáfora buscada, porque Mares de escarcha, quiere la realidad más pura y por eso sencilla.. José Luis, como los grandes poetas, busca, exige la belleza, porque al final de todo la poesía, como diría Dostoievski, no crean que puede salvar al mundo pero podemos esperar que desempeña un papel importante a la hora de consolarnos y redimir nuestra soledad. El poeta, en este sentido, casi siempre precisa de la experiencia -sin etiquetas a veces ya superadas, pero siempre adicta a la belleza. Y aquí permitidme, como se leyera en la poética de Dionisia García, que gozamos con versos como estos de su libro El Vaho de los espejos.

 
“Tiemblo
al pensar que, algún día
ya no veré la lila de los huertos.
No me gusta creer,
que las lilas perderán su existencia
tras los velos de la noche,
han de existir
porque también ignoro
si, en alguna parte o cerca,
hay presencias que no palpo
y fueron siempre."

         Y así regreso con Dionisia García, al poemario de José Luis, que en toda su obra nos remite una y otra vez, al sensible observador que logra interpretar le belleza de nuestro entorno, que es cono os decía pura poesía. Veríamos asegurarse que en este poemario prima sobre otros elementos literarios, el amor a darnos el mejor realismo, que está hecho con la naturalidad que impone su calidad como escritor. Y sus palabras son terminantes, reales: el invierno, la piedra, el frío, los páramos,... vocabulario que nos ofrece tanto la riqueza de su fondo poético, como la expresividad fielmente encontrada. Así, cuando recitamos estos versos:

                   ”Construyo la vida con la paciencia de las piedras.
                    En ellas se condensa la materia del espíritu
                    que ennoblece el perfil del paisaje, la trama
                    depositada sobre el hilo embarrado del camino,
                    el tesón de los muros apuntalando la memoria
                    perdida entre los terrones rojizos de la tierra.”

     A mí me parece un ejercicio de interrelación perfecta en  vivencia y en creatividad. Desde luego no le haría falta a este poeta, acogerse al escrito ortodoxo, porque el verso muestra la sonoridad que exigimos. Quizá aquí reside su misterio; una poesía que, según el autor reconoce, viene influida por la línea directa con que se viste la poesía del 27 y, particularmente, de los versos de Vicente Aleixandre, de los que se considera, permitidme la expresión, un fan irreductible. Confiesa también su admiración por poetas modernos, como Antonio Gamoneda, del que recoge alguna influencia. Es acaso una influencia que es posible observar en toda la obra de este poeta bilingüe: escribe en castellano y en catalán -la lengua de su tierra, que traslada al conjunto de su obra. Una obra extensa y felizmente reconocida en múltiples premios y diplomas que, sin duda, enriquecen el valor de nuestro premio Luys Santamarina.

              Premiado con el Blas de Otero, el Miguel de Cervantes en Armilla, el Festa d´Elx (Elche); o Il Convivio , en Italia, entre otros muchos, Jose Luis viene recogido en la antología Nuevos Poetas y pertenece al Capitulo barcelonés de Poetas Iberoamericanos que, precisamente, durante el mes de octubre ha celebrado reunión en Salamanca, siendo él, uno de los poetas invitados. Traducido al italiano, portugués o francés, los poemas de José Luis García Herrera han logrado en el universo poético un lugar privilegiado que a nosotros, desde la Asociación Pueblo y Arte, nos congratula y nos consolida como uno de los encuentros en poesía plenamente ubicados.

             Y es que leyendo su poesía, la poesía de José Luis, podemos entender las razones por las que su libro Mares de Escarcha nos invita a sumergirnos esta tarde en un mar de versos y sensibilidad.

              “En el corazón del abismo salta el agua
               estalla la vida en el golpe, laten
               la ceniza y la plata, el sabor
              de la piedra sedienta.”

          Aparece así la fuerza descriptiva. Un leiv motiv que el poeta refleja en cada verso, en un juego entre el neto relato y la belleza de una construcción puramente lírica. Sabe combinar la emoción y la estética, y esto, en un escritor, es siempre aviso de una intensa capacidad de reflexión, de análisis; detalles que hacen potente al verso que se escribe. En esta poesía descriptiva que crea José Luis García Herrera, existe un mensaje interior que trasciende la tierra, o el agua, o el frío, o el hielo que se relata, nos dice algo más y por eso, el verso vuela hacia lo profundo, la hondura que nunca se puede quedar en la mera exposición, y nos llama a la contemplación que es algo más que una mirada superficial. Me recuerda, por esto mismo, a esos otros versos de la poesía hispanoamericana, que funden, a mi juicio, la belleza de la palabra y el valor de su contenido. Y ahí quedan los Borges, o más cercanos, Liliana García Carril, de Buenos Aires, o Gerardo Jorge, que Olvido García analiza en las páginas de ABC, o Rita Geada, cubana;  y Maricel Mayor, desde los Estados Unidos, con la potencia lingüística del habla criolla. En este sentido, creo que José Luis García Herrera, aunque desciende a ese relato de inviernos y noches, de escarcha y páramo, de pan y luz, sean acaso una forma de simbolismo que el poeta inventa para llegar intensamente al fondo de nosotros mismos.

               “En esa inercia del camino,
                 de regreso al origen de todos los orígenes,
                 el sabor de la vida despliega el aroma
                de la almendra tostada, de la tierra que renace
                con la fuerza del agua y el temple del fuego
                a través de las palabras."

      Y por eso, tal vez, se aproxime al verso de Gamoneda, que todos entienden como un aviso de una poesía-fuerza. Quizás, por todo ello, el Luys Santamarina 2016 ha encontrado su mejor destino y aprueba la complicidad del autor, y entra así en el marco esperado de los poemarios subidos al espacio de los ganadores. Y es que, amigos, si Bretón decía que la poesía se hacía en la cama, como el amor; Santiago Costelo, hablaba de que a la poesía había que amarla cada día; y estamos  seguros de que José Luis García Herrera cumple, a las mil maravillas, esta sabia máxima del gran poeta extremeño.

         También, o a mí me lo parece, la poesía de José Luis García Herrera nos lleva a esa realidad juanramoniana, en la que quizá todos tengamos un reflejo en nuestros versos cuando leemos poemas como el que el poeta dedica a la ciudad de Praga, donde dice:

                "Al mediodía, de regreso al mosaico taciturno
                  de un mar de piedra lenta y apacible,
                  la luz negra dibujó sombras ecuestres
                  sobre una fachada con ventanas al olvido."

         Una imagen, con palabras de hoy, porque como dice José Luis, la poesía tiene que estar, o debe de estar, por encima del tiempo, y venir a la realidad de cada hoy. Por esa razón, sus poemas nos suenan a permanencia, a solidez poética, que es al fin y al cabo la meta de toda obra creativa. Y en eso estamos. Y en eso nos quedamos con la voz de José Luis García Herrera.
 
 
                        (portada del libro Mares de escarcha, del poeta José Luis García Herrera)

sábado, 7 de noviembre de 2015

CUADERNO DE HOLANDA



Hace ya muchos, muchos meses, casi un año, desde la última entrada en este blog. Han pasado muchas cosas que, espero y deseo, irán recalando poco a poco en este espacio.
Empiezo por el que, hasta la fecha, es mi último libro publicado: CUADERNO DE HOLANDA. Con este libro me otorgaron el pasado 11 de setiembre el premio de poesía "Elías López Roldán", organizado por el Ateneo Albacetense. Este libro, Cuaderno de Holanda, recoge una gran parte (algunos poemas tuvieron que quedar fuera del libro por la exigencia de las bases) de los poemas que he escrito en las múltiples ocasiones que, por razones de trabajo, principalmente, he visitado las ciudades de este país.
La presentación tuvo lugar en el Ateneo Albacetense, dentro del marco de la feria de la ciudad, en un ambiente festivo y con una sala repleta de un público atento y cordial. La presentación del acto corrió a cargo de presidente de la entidad, Tomás Mancebo, y el libro lo presentó, con enorme carga emocional y con certero análisis, María Antonia Sanabria Hernández, que también fue miembro del jurado que me otorgó el premio.
Fue una jornada muy emotiva, por el premio, por la tertulia previa al acto de entrega, por el efusivo recibimiento por parte de María Antonio y por la hospitalidad del presidente del Ateneo y de su esposa.

(Cuaderno de Holanda, de José Luis García Herrera)
                                    
En el acto estuve acompañado de muy buenos poetas que residen, o están muy vinculados, a la ciudad de Albacete. Allí saludé a Manuel Laespada, a Francisco Jiménez Carretero, Alfonso Ponce... entre otros. También conocí a la escritora Encarnación García de León, que ha realizado una magnífica reseña de mi libro en su blog: http://garcileon-sinirmaslejos.blogspot.com.es/2015/09/poesia-ateneo-albacetense-2015.HTML

(José Luis García Herrera con Encarnación García de León)
Una espléndida jornada para celebrar un nuevo libro, para ver publicados aquellos poemas que fui escribiendo durante mis estancias en Holanda.

NÁUFRAGO EN EL FRÍO
(frente a Grote Kerk, Naarden)
El frío del norte rasgaba mis mejillas
con su afilada navaja de escarcha. Nadie
caminaba por la calle adoquinada
que conducía a la vieja iglesia, a la coqueta plaza
donde el agua del estanque reposaba sólida
y los patos caminaban con parsimonia, ateridos.
Me sentía lejos de mí mismo, de mi patria azul
construida para ser hija del sol cada mañana.
Frente a las paredes de la iglesia, frente al mosaico
de estrechos ladrillos apretados por la hiedra,
medité sobre las artes prosaicas del destino,
sobre los errores que me condujeron hasta aquí,
sobre las leyes que sostienen, en pie, los arcos
que contemplaba absorto, como testigo de hielo.
No comprendí las artimañas del frío y deseé
regresar al cálido rincón de mis dominios,
a esa tierra añorada cuya lejanía duele.
El frío del norte quemaba mi voz de náufrago.

domingo, 1 de febrero de 2015

ENTREGA PREMIOS DEL XVIII CONCURSO DE RELATO BREVE VILLA DE BINÉFAR

  
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Texto e Imagen: Jaume Garcia Castro

Binéfar, 31 de enero de 2015.- Ayer se celebró la ceremonia de entrega de los premios de la decimoctava edición del Concurso de Relato Breve “Villa de Binéfar”, un certamen que llegó así a su mayoría de edad, consolidado ya hace años como uno de los más sólidos de la provincia. Desde hace unas pocas ediciones, la ceremonia de entrega no es un mero acto protocolario, sino que se convierte en una tertulia literaria en la que las ciudadanas y ciudadanos que quieren acercarse pueden participar en una charla con los premiados. La de ayer fue una conversación animada en la que los escritores premiados compartieron anécdotas, vivencias y sensaciones con los aficionados a la lectura.
En esta edición no pudo asistir, como es habitual, el concejal de Cultura de Binéfar, Carlos Corzán, por lo que la presentación del acto, por elevación, le correspondió al alcalde de la población, Agustín Aquilué, quien hizo entrega a los premiados, al final de la tertulia, de sus respectivos galardones, así como una copia de las ediciones impresas de los relatos de anteriores ediciones.binefarenero2015entregarelatobreve04
El jurado, en el fallo emitido con el nombre y categoría de los relatos premiados, insistía en la gran calidad de los finalistas, así como que les costó realizar varias votaciones para encontrar la terna ganadora y determinar el orden exacto. El primer premio, dotado con un premio de mil euros, recayó en el relato El diablo que escapó del fogón, escrito por la madrileña Natalia Caballero, quien durante muchos años ha realizado labores de traducción del inglés al castellano de libros sobre cine y fotografía. El jurado quiso destacar la originalidad del texto, así como el trasfondo moral del mismo, en una historia en la que un demonio recorre una pequeña población rural en época de fiestas y, en lugar de sembrar el mal, es el receptor de los males que hemos creado en nuestra sociedad actual, lo cual, según el jurado, plantea en el lector la reflexión "sobre cuán terrible puede llegar a ser nuestro mundo para que, hasta el mismísimo Diablo, prefiera volver al Infierno". La autora explicó que hacía poco que se había estrenado en el mundo de participar en concursos literarios. De hecho, este es el segundo certamen en el que participa. Ante los espectadores presentes confesó que el relato “es una idea que proviene de otro relato y prácticamente se vomitó sola. La idea fundamental era divertirse, hacer un poco de brainstorming y practicar un poco sobre el papel. […] La idea principal era pasármelo bien, no me interesa para nada explicar cosas sobre mi vida, quiero estar lo más lejos posible, me gusta llevarlo todo a universos imaginarios y seres mitológicos, mundos en los que las leyes de la física no cuentan para nada porque, ya que estamos en este mundo, [en la imaginación] para qué vamos a circunscribirnos a estas leyes. La historia salió sola, yo no hice absolutamente nada”.  La idea original arranca sobre la reflexión de Natalia Caballero sobre cómo sería su peor noche y, a partir de ese concepto, desarrolló la historia.
El segundo premio, dotado con setecientos euros, correspondió al relato Un lugar privilegiado en mi memoria, del escritor catalán José Luis García. El jurado destacó la enorme capacidad del autor de transmitir emociones y de condensar gran cantidad de situaciones y personajes en un relato breve, Según el jurado “en apenas quince páginas, José Luis García es capaz de concentrar el argumento de toda una novela, desarrollar una amplia gama de sentimientos y presentarnos una gran variedad de escenarios y personajes con suma profundidad”. García se dedica desde hace años a escribir, sobre todo poesía, disciplina en la que lleva publicados dieciocho libros, pero desde hace poco cultiva también el relato corto. Suele participar habitualmente en concursos literarios y ya ha obtenido varios galardones en ellos. Esos premios le han supuesto el espaldarazo necesario para creer en su capacidad de crear ficciones literarias más allá del campo de la poesía. Su relato explora la relación entre un padre y su hijo que se va tensando, enfriando y distanciando con los años y cómo se transforman los sentimientos y los afectos en el momento en el que el padre fallece y el hijo vuelve para su entierro.
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(De izda a dcha: Natalia Caballero, Agustín Aquilué, José Luis García Herrera y Gustavo Isgro)
El argentino residente en Benasque Gustavo Isgro obtuvo el tercer premio, dotado con quinientos euros, con su relato El despistado absoluto, una obra que llamó la atención del jurado por reunir “el surrealismo, la ironía, el humor y un léxico extraordinariamente rico, para dar lugar a una interpretación muy esperpéntica del ser humano”. El relato narra la historia de un hombre al que, presuntamente,  le roban la puerta de su casa y las situaciones a las que esta situación le exponen. Isgro explicó que su relato es un cuento grotesco que busca hacer reír y reflexionar al mismo tiempo. Isclo vivió una temporada en Binéfar y fue precisamente en esta población en la que aparece la génesis de su relato, “un cuento que es como un chiste largo. A partir del humor trato de proponer una reflexión filosófica”, comentaba en la tertulia. Cultiva también la poesía y sus inquietudes artísticas se extienden a la escultura y la música y es colaborador habitual del Diario del AltoAragón, en su suplemento cultural de los domingos.