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domingo, 15 de julio de 2018

JOSÉ LUIS GARCÍA HERRERA invitado al ciclo de lecturas ALIMENTANDO LLUVIAS 8.0

     Invitado por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, el pasado 14 de junio de 2018 cerré el ciclo de lecturas poéticas "Alimentando lluvias" 8.0. El ciclo lo había iniciado meses antes el poeta Guillermo Carnero, por lo que, poner el broche con la última de las lecturas del ciclo, fue para mi todo un honor. Un honor que el IAC reserva a todos los ganadores del prestigioso Premio internacional "Miguel Hernández- Comunidad Valenciana" de poesía.


     El ciclo de lecturas está coordinado y presentado por Cristina Llorens que, además de ser una excelente anfitriona, me explicó los detalles históricos y estructurales de la "Casa Bardin", sede del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Ella fue la responsable de presentarme, con precisas palabras, al público que acudió a la sala de actos para escuchar mis poemas, centrados, especialmente, en mi último libro "La semilla del óxido", premio "Miguel Hernández" de poesía. Antes de entrar de lleno en el libro premiado, leí algunos poemas de libros anteriores ("El lento abandono de la luz en la sombra", "Mar de Praga" y "Mares de hierba") para situar mi lectura en un contexto más amplio, abarcando otros temas, motivos y experiencias de mi poética. 

(Cristina Llorens, durante la presentación, y José Luis García Herrera)

     En la lectura y revisión de "La semilla del óxido" hice un recorrido por las seis partes en las que está dividido el libro. Un recorrido en el cual intenté destacar las principales claves del libro. El título del libro pretende ser una metáfora del paso del tiempo y del paso de la vida. Desde esa premisa, los poemas van abriendo diferentes ángulos y visiones de la vida, de su paso, del desgaste que conlleva, de las ilusiones perdidas, de las promesas incumplidas, de los sueños malogrados... Pero quedando, siempre, un resquicio para la esperanza, para alcanzar ese mínimo rayo de luz que nos alumbra en los márgenes inmensos de la oscuridad. 

(Cristina Llorens y José Luis García Herrera, en plena lectura)

Aquí os dejo uno de los poemas incluidos en mi lectura:

PUERTAS CERRADAS
He cerrado la puerta,
en la soledad de cuatro paredes
no hay secretos, ... 
J. M. soriano Degracia

Desde la trampilla del olvido alcanzo la senda 
que conduce hasta la puerta maciza del destierro. 
Llego hasta la puerta. Justo hasta la puerta. 
Tengo miedo de abrirla y traspasar su umbral; 
miedo de enfrentarme a mis miedos, a mis dudas, al frío... 
Conozco demasiado bien mi ciudad, mi calle, mi sombra, 
mi silencio, la pesada cruz de mi silencio... 
Escribo palabras que hurgan en mi mesa, en mis cajones, 
en mis páginas de lluvia, en mis días de lluvia... 
Mi mano se posa sobre el pomo y aprieta con firmeza, 
pero no lo giro hacia abajo ni empujo hacia fuera. 
Un gramo de valentía o una libra de descaro 
podrían cambiar la visión de mi historia y su rutina, 
podrían enseñarme otro modo de ver las cosas. 
Pero temo no saber adecuarme a los cambios. Temo 
dejar en ese trance la esencia de lo que soy, 
la cruda ausencia de lo que fui. 
Conozco mis limitaciones, mis heridas, mis derrotas... 
Mi vida es una película de sesión continua, 
un lugar anónimo donde nada ocurre,
una voz que envejece en segundo plano,
un hombre que no aparece en escena,
una huella sólida
escrita con palabras de invierno
tras las puertas cerradas.

     Creo que la lectura fue del agrado y del interés de todas las personas que nos acompañaron. Al menos, esa fue la sensación con la que me fui. Eso, y el afecto y la amistad de las personas del IAC, en especial la de Cristina Llorens que, además de ser el alma del ciclo "Alimentado lluvias", fue una espléndida anfitriona. Alicante, ciudad a la que me había acercado de manera muy esporádica, y Orihuela, ciudad a la que debo y estoy obligado a volver, han dejado un poso de afectos y gratitud enormes.  

miércoles, 7 de febrero de 2018

LA SEMILLA DEL ÓXIDO, de José Luis García Herrera: vida, tiempo y palabra contra el olvido

Con sumo placer y gratitud copio en mi blog las precisas palabras que, sobre mi libro La semilla del óxido" ha escrito el poeta y profesor Santiago López Navia y que aparecieron publicadas el pasado 31 de enero en el blog de La Discreta (Náufragos en tiempos ágrafos). Palabras que fueron escritas para la presentación de mi libro en la Librería La sombra, de Madrid.

Por Santiago López Navia

Con La semilla del óxido (Madrid, Devenir, 2017), poemario galardonado con el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2017, José Luis García Herrera (Barcelona, 1964), añade una nueva y admirable obra a una producción poética fecunda y muy reconocida en el ámbito nacional e internacional.
 
El poemario se debate entre varias vetas temáticas, empezando por la experiencia vital. El programa de vida del poeta, aparentemente sencillo pero ambicioso en realidad (“amar, ser amado y escribir”), se enuncia desde el primer momento en “Acta de fe”. La vida es una búsqueda permanente y siempre insatisfecha (“En la cruz del silencio”), marcada a veces por la desazón y el desengaño (“Tiempo de óxido”), a veces por las incertidumbres (“Funámbulo de la noche”) y a veces por los dolores de la existencia (“Existencia”) y la herida del vacío (“Fui”), que puede explicar la necesidad de la reivindicación identitaria (“D.N.I.”). El poeta comparte con el lector una poesía sentida, empática, conmovida y no solo conmovedora, que late entre otros poemas en “Accidente” y en la sección “Huellas sobre el agua”, de especial intensidad y hondura.
 
Una segunda veta temática gira en torno al paso del tiempo, en la que García Herrera se suma a una tradición tan larga y viva como la creación poética misma, y en la que son evidentes la dialéctica entre lo perentorio y lo permanente (“Escrito sobre el hielo”), el constante movimiento de la vida (“Nómadas”) y la percepción dolorida del transcurrir de los años (“Palabras de agua” y “Herencia de hielo”), simbolizado por la presencia recurrente del óxido, especialmente intensa en “Páramos gélidos”.
 


Destaco también entre los temas preferentes del poemario una poderosa reflexión metaliteraria que alcanza tanto a la lectura como a la escritura. El poeta presenta el acto de leer cono un rito vivificado y vivificante (“Antiguo ritual”) en el que declara las deudas que ha contraído con sus libros (“Los libros”). En cuanto al acto de escribir, la escritura poética hiere y cura al tiempo (“El cristal de la memoria” y “La herida abierta”) y no siempre se ajusta con precisión al sentimiento (“El cristal de la memoria”), como bien sufrimos quienes vivimos en este oficio. El proceso de la creación consiste en ocasiones en agavillar apuntes que serán un poema esbozado en noches a veces tranquilas (“De la noche tranquila”) o en un poema que será nuestra tabla de salvación contra el olvido (“Contra el olvido” e “Identidad perdida”), que fragua la masa anónima en medio de la cual brota la voz del poeta (“Imitando al olvido”).
 
Descubro en La semilla del óxido algunas recurrencias muy gratas con las que sintonizo cordialmente. La primera de ellas es la presencia inspiradora de la música, pasión que me une a García Herrera, en poemas que rinden homenaje a genios como el grupo America (“A horse with no name”), Phil Collins (“In the air tonight”) o Lou Reed (“Walk on the wild side”), y la segunda es la fuerza con la que se capta el misterio de la ciudad en “Los mares de la noche” y en “Urbanitas lex”, con el magnífico broche cierto y dolorido de sus versos finales: “No habrá ciudad/que no nos dé la vida/a fuerza de matarnos”.
 
(José Luis García Herrera)
 
El versículo, dominante en el poemario, se alterna excepcionalmente con la prosa poética en la sección “Los pasos desandados (Peralba de Trescastros)”, en la que el poeta despliega imágenes audaces y cargadas de sugerencias que me parecen especialmente brillantes en “Los espejos transparentes”. No puedo dejar de destacar la fuerza que adquieren a lo largo de todo el libro algunos versos de tono sentencioso y lapidario, cargados de una enorme lucidez: “El camino llega y te elige. Tu solo lo recorres/con la brújula ciega que gobierna el instinto” (“El peso de las huellas”); “La vida/es un teatro/donde los actores abandonan la escena/pero el telón/jamás/cae” (“A esta hora”); “La costumbre/es la virtud de los temerosos” (“Tributo al fracaso”); “La soledad/es un soliloquio de humo en busca de su dueño” (“La esencia de la vida”); “No hay descanso para la soledad” (“Frontera de la soledad”). Dejo para el final la vibrante secuencia “Todos somos del mismo lugar y de ninguna parte […] Todos somos del mismo lugar y somos forasteros […] Todos somos del mismo lugar. Todos mentimos”, que atraviesa el armazón de “Walk on the wild side”), y la tremenda sacudida que supone recordar que “no hay dolor/que sea más intenso que la vida” (“Sombra herida”).

Un poemario, en fin, cincelado con la honradez y la rotundidad propias de José Luis García Herrera y fiel a su esencia más pura, en el que sigue construyéndose una línea poética original y personalísima que, para bien de quienes disfrutamos de su obra y de su afecto, aún tiene mucho que regalarnos.

lunes, 22 de enero de 2018

IDENTIDAD PROPIA, por Francisco Javier Díez de Revenga

El pasado 23 de diciembre, dentro del apartado que el diario La Opinión de Murcia dedica a los libros, el profesor Francisco Javier Díez de Revenga escribió este artículo sobre mi libro, La semilla del óxido.
 
Profesor Francisco Javier Díez de Revenga
                      
JOSE LUIS GARCÍA HERRERA (Esplugues, 1964) obtuvo el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2017 que ahora publica, bajo los auspicios de la Fundación del poeta en Orihuela, la editorial Devenir, que dirige, en Madrid, el murciano Juan Pastor. Se trata, en efecto, de un libro excelente que corona la ya consolidada trayectoria de su autor, un poeta dotado de una gran capacidad expresiva, aunque este libro, tras esas enigmáticas semillas de óxido que figuran en el título del volumen, somete la existencia y su mundo, a una severa revisión que desarrolla a los largo de unos poemas admirablemente construidos.
   En ellos es posible advertir las inquietudes que el poeta quiere urgentemente transmitir a su lector, sin duda para entenderse también a sí mismo, porque uno de los motivos centrales del libro es la búsqueda de la propia identidad, hasta el punto de que uno de los poemas, uno de los mejores, se titula sucintamente D.N.I., y es muy cierto que cuando un poeta se decide a escribir un poema así, está volcándose en caliente sobre su propio libro para llegar a su lector con la inquietud de su propia identidad. Y en esa identidad confluyen muchos elementos que la enriquecen y que la multiplican, como son la propia memoria y los olvidos, la visión de la realidad descarnada de accidentes en su propia esencia, la revisión detenida del propio vivir, del transcurrir por las calles de una ciudad con ventanas cerradas y ventanas abiertas. El poeta es entonces como un nómada, y son varios los poemas en los que se alude a la inestabilidad del espacio y el constante transcurrir de los días, de un lugar a otros, como un nómada transitando por caminos, descubriendo huellas que son los símbolos del pasado.
 
José Luis García Herrera
 
   Una de las inquietudes del poeta es su propia escritura, que no podía faltar en un autor de tan alta categoría como García Herrera, aunque se crucen en esa escritura los días lejanos del óxido y la escarcha, y la rueda del destino no gire con suavidad debido también a su propio óxido. Escribir para el poeta es un acto de fe o un acta de fe como ya se anuncia en el primer poema, y en ese mundo privado y propio, con el poema, están sus libros que son vidas y existencias, que están ahí a diario para superar el regusto agrio del olvido y del fracaso. Interrogarse sobre sí mismo, contar lo que el propio poeta intenta ser es superar el olvido con la memoria y construir la búsqueda de la propia identidad sobre objeticos bien logrados en este libro poético tan complejo como ensimismado, dominado por un ansia inagotable de introspección.
   La vida, la muerte, el ayer y el futuro, la existencia misma con su constante transcurrir se convierten en los objetos de la meditación constante de un libro que también contiene la evidencia de la realidad de un mundo compartido y gozado, un mundo vivido en el que el poeta se encuentra sí mismo, aunque descubra que vive entre las sombras de cenizas espantadas. Es el reto que se ha marcado un libro de poesía que apuesta nada menos, como es evoca en uno de los mejores poemas, sobre la esencia de la vida, en el que concluye que llegará la tibia luz de la mañana y desearás que el día no termine nunca, que no te abandone la esencia de la vida.
 
La semilla del óxido
 
   Destaca en el volumen su potente lenguaje, un idioma creado para contener en cada palabra la intensidad de contenidos simbólicos cargados de significados plurales, mientas las metáforas ya lexicalizadas de la vida van enriqueciendo la frase contundente y altamente designativa. Poderosa palabra poética mantenida y cohesionada a lo largo de todo un libro marcando un estilo propio, un estilo personal donde cada nombre, cada adjetivo vitaliza el lexema contiguo y más próximo. La alta esencia simbólica e imaginativa de una lengua tan bien construida como la de este libro permite seguir confiando en que la poesía de hoy, alguna poesía de hoy, en español, sigue creando y prodigando lengua, ennobleciendo y sublimando nuestro común instrumento de comunicación. Cualidad rara la de este es libro en este terreno que debe ser destacada. Como especial es también su extenso verso, de base alejandrina, que se distiende a lo largo de los poemas del libro con cohesión admirable y fluye con serenidad poema a poema hasta llegar a convertirse, ya en la penúltima sección del volumen, en unos excelentes poemas en prosa, expresivos y dotados de notable intensidad lírica, que en nada disienten del resto de los poemas de La semilla del óxido.

jueves, 11 de enero de 2018

Sobre LA SEMILLA DEL ÓXIDO, de José Luis García Herrera

La semilla del óxido, de José Luis García Herrera, Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2017, ofrece una poesía torrencial, profusa en imágenes. Por el escritor y articulista Javier Puig. Reseña extraída del diario digital Mundodiario.

La semilla del óxido, de José Luis García Herrera, Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2017, y publicado por Devenir, nos ofrece una poesía torrencial, profusa en imágenes que, sin espacios vacíos, con apenas pequeños detenimientos, sostienen lo inexplicable, barruntan lo que no se puede postergar, la incidencia del yo, el pronunciamiento biográfico. Sus poemas están concebidos desde la irrupción en “el tiempo lento de las confesiones.” O no tan lento, porque los poemas avanzan con fluidez, pletóricos de palabras, desde una aparente facilidad que no es precipitación sino la honestidad de atender el sentimiento más acuciante y consolidado. Transitan a través de sus versos palabras clave como: óxido, cristal, hielo, memoria, muerte, lluvia, olvido, fracaso, agua...



Estamos ante un viaje que da como resultado la composición de amplias representaciones de lo que aún se ha sido, mapas que no nos indican los espacios sino las solicitudes del tiempo: “En esos momentos de luz interior/ escribo varias notas desordenadas:/ mínimos apuntes/ surgidos de la emoción del instante.” Es el recorrido largamente introspectivo: “Conozco mis limitaciones, mis heridas, mis derrotas.” Y es que hay una preponderancia absoluta del yo que busca el nítido reflejo en la sucesión de unos versos obstinados, un continuo juego en torno a la propia identidad, un enfrentamiento con los sucesivos motores del ser, a veces confusos para el hombre vehemente: “Perdí la vida buscando a aquel que no fui.”

Nos encontramos ante una poesía testimonial, el autorretrato de unos precedentes que se arrastran. Se trata de consignar los acumulativos resultados del ser a través del repaso de actos que a veces fueron fundacionales. ”Solo sé que anhelo conocerme a mí mismo”, y  todo este poemario es un ejercicio de acercamiento a la consecución de esa meta. Aunque pueden ser muy duras las miradas hacia las imágenes retrospectivas y su postrera valoración: “Me he equivocado demasiadas veces”. La vuelta al suceso interior a veces es amarga: “Regresar a la noche de ayer es tributo al fracaso”.  El poeta vive “ebrio de temor y dudas”, “con los pies en los gélidos eriales de la nada/ al borde las oscuras aguas del fracaso”. La idea es asumir la tal vez necesaria existencia de la derrota: “Construyo mi derrota, con esfuerzo,/ y copio mi soledad en todas las horas que perdí.”

Esta poesía no está exenta de la contradicción resultante de estar muy viva. Así, cuando habla de sí misma, de su propia pertinencia. A veces, el logro de los versos es insuficiente agarradero: “En el naufragio me sujeté al mástil roto de la poesía”. Pero, en Contra el olvido se dice: “El tiempo nos vencerá, sí; pero este poema/ quizá nos reviva en la llama de otros labios.” Pero ese instante supremo es fugaz: “…Las falsas/ ilusiones de un poema que explicará la vida…Pero las palabras no me salvarán. Nadie me salvará.”

Y es que: “Escribir – en cierto modo, /es esa necesidad de acercarnos al dolor-/ abre heridas invisibles / que intentamos cerrar  con esas palabras / que jamás dan la exacta medida / de lo que deseamos expresar.” Alguna rara vez uno puede descansar en la conclusión, aunque esta sea tan ambivalente: “Al fin, soy nada más que alma en pena/ con tiempo hipotecado, deudor/ de un amor de mujer que no merezco,/ afortunado aprendiz de poeta/ que halló la felicidad haciendo lo que más quería: / amar, ser amado y escribir.” Pero lo habitual es poder alcanzar tan solo piezas aisladas, esparcidas por la inmensidad mayoritariamente cerrada a una comprensión definitiva. Y, mientras tanto, auparse un poco, aunque sea desde la digna reclinación de una “voz quebrada / por los días lejanos del óxido y la escarcha.” Porque: “La vida no es un refugio para la subsistencia; que el tiempo / no es la suma de vacíos, perdones y derrotas.”

La semilla del óxido es poesía intensa, rica en imágenes de una contundencia y una belleza muy logradas: “Fui fragmento del sol /sobre el hielo de los anocheceres”. Nunca se acerca a lo prosaico sino que se mantiene en un lenguaje claramente ceñido a un lirismo lúcidamente propiciado. Estamos ante una valiente indagación del propio ser a través de la tenaz búsqueda de la palabra que marca las sendas tenues donde cabe la ardiente evidencia, la íntima extrañeza y los finos sesgos de la claridad: “Sabré que estuve ahí, que ahí me detuve/ que un poema dio sentido a mi vida, que aprendí / el lenguaje de los océanos y la razón oscura / que viste de azul el horizonte de la brújula.” José Luis García Herrera demuestra oficio e inspiración, lo que deviene en un poemario en el que menudean excelentes destellos poéticos. 

domingo, 17 de diciembre de 2017

LA SEMILLA DEL ÓXIDO, presentación en Orihuela

El pasado sábado 18 de noviembre, en el Auditorio de la Lonja de Orihuela, tuvo lugar la entrega del premio de poesía "Miguel Hernández-Comunidad Valenciana 2017" a mi libro "La semilla del óxido", publicado por la editorial Devenir de Madrid.
 

                                                    

    (portada del libro "La semilla del óxido")


El acto, organizado con excelente maestría por el grupo Artístico Auralaria, fue presentado por Ángeles Vidal Guevara.
Se inició con una apertura musical a cargo de Luisa Pastor (voz) y José Jimeno (guitarra) que interpretaron una excelente versión del tema "Boca".


                          (Luisa Pastor en plena interpretación)

Acto después el Director de la Fundación Miguel Hernández, Aitor Larrabide, me hizo entrega de la estatuilla conmemorativa, con un hermoso busto del poeta oriolano e universal.


                     (Aitor Larrabide y José Luis García Herrera)

A continuación leí una breve selección de poemas de "La semilla del óxido", escogiendo un poema de cada una de las seis partes en la que está compuesto el libro. De los poemas elegidos, "Puertas cerradas" fue uno de los poemas más celebrados por el público asistente.

PUERTAS CERRADAS

He cerrado la puerta,
en la soledad de cuatro paredes
no hay secretos, ...
      J. M. Soriano Degracia
Desde la trampilla del olvido alcanzo la senda
que conduce hasta la puerta maciza del destierro.
Llego hasta la puerta. Justo hasta la puerta.
Tengo miedo de abrirla y traspasar su umbral;
miedo de enfrentarme a mis miedos, a mis dudas, al frío...
Conozco demasiado bien mi ciudad, mi calle, mi sombra,
mi silencio, la pesada cruz de mi silencio...
Escribo palabras que hurgan en mi mesa, en mis cajones,
en mis páginas de lluvia, en mis días de lluvia...
Mi mano se posa sobre el pomo y aprieta con firmeza,
pero no lo giro hacia abajo ni empujo hacia fuera.
Un gramo de valentía o una libra de descaro
podrían cambiar la visión de mi historia y su rutina,
podrían enseñarme otro modo de ver las cosas.
Pero temo no saber adecuarme a los cambios. Temo
dejar en ese trance la esencia de lo que soy,
la cruda ausencia de lo que fui.
Conozco mis limitaciones, mis heridas, mis derrotas...
Mi vida es una película de sesión continua,
un lugar anónimo donde nada ocurre,
una voz que envejece en segundo plano,
un hombre que no aparece en escena,
una huella sólida
escrita con palabras de invierno
tras las puertas cerradas.

Después de mi lectura poética el poeta Álvaro Giménez, parte integrante de Auralaria, me hizo una entrevista sobre el escenario donde fuimos desgranando claves del libro y de mi personalidad poética (una arista más de mi personalidad global como ser humano). Fue una entrevista cálida, una charla distendida entre dos amigos que hablan sobre la vida, la poesía y sus conjuntos.

 
(Álvaro Giménez y José Luis García Herrera)

Cerraron el acto Luisa Pastor y José Jimeno con una excelente interpretación de una pieza titulada "Luna" donde declamación y canto se fusionan para exaltar el don de las palabras.


                              (Luisa Pastor y José Jimeno)

Aquí os dejo un breve resumen del acto, realizado por Televisión Vega Baja, que recoge los momentos más importantes y destacables del acto.

miércoles, 12 de abril de 2017

JOSÉ LUIS GARCÍA HERRERA - PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA "MIGUEL HERNÁNDEZ"

El poeta catalán José Luis García Herrera (Esplugues de Llobregat-Barcelona, 1964) se ha alzado con el premio internacional de poesía 'Miguel Hernández-Comunidad Valenciana' 2017 gracias a su trabajo 'La semilla del óxido', de preguntas y reflexiones sobre la existencia o las raíces de la vida.
                                         (José Luis García Herrera)

Este premio, dotado en esta edición con 8.000 euros, un elemento artístico acreditativo y su publicación en la editorial Devenir, se ha fallado este lunes en Orihuela (Alicante), ciudad natal del poeta Miguel Hernández, que este martes 28 de marzo conmemora el 75 aniversario de su muerte.

'La semilla del óxido' es una obra estructurada en seis partes y con 55 poemas "muy cohesionada, con un lenguaje muy actual y una presencia decidida del mundo contemporáneo", según ha destacado el jurado.

"El poeta se integra en ese mundo para atraer al lector y presentarle su universo poético con sus logros y sombras", han dicho los miembros del jurado, quienes han dicho que se trata de un poemario "sólido, bien construido, formado armónicamente con poemas en verso, de una contextura bien estructurada y con poemas en prosa bien integrados en la unidad general".

José Luis García Herrera es técnico-químico alimentario, además de poeta, narrador y crítico literario. Fue secretario de la Academia Iberoamericana de Poesía en Barcelona y fundador de los premios literarios 'Ciutat de San Andreu de la Barca'.

Hasta la fecha ha publicado 25 libros de poesía, entre los que destacan 'Lágrimas de rojo niebla' (premio Villa de Martorell, 1989); 'Las huellas en el laberinto. Cuaderno de Britania (Premio Juan Alcaide 2010) o ''Mares de Escarcha' (premio Luys Santamarina, 2016) y, en narrativa, ha sido ganador del premio 'Villa de San Esteban de Gormaz'.

El jurado, presidido por el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia, Francisco Javier Díez de Revenga, ha contado con los profesores Pilar Blanco, Arcadio López-Casanova y Joaquín Juan Penalva, además del editor Juan Pastor. Aitor Larrabide, director de la fundación, ha actuado como secretario.
Arcadio López-Casanova ha destacado tres rasgos fundamentales de este libro: "su extensión y buena estructura, que le da un primer signo de unidad; su acierto al darle un tono original a un tema de preguntas y reflexiones sobre la existencia y la intensidad del libro, apoyado en una melodía de los poemas y una expresión imaginativa, enormemente brillante y rica".
           (Jurado del Premio Miguel Hernández-Comunidad Valenciana)

El profesor Joaquín Juan Penalva ha declarado que se trata de un libro "perfectamente armado" y ha destacado la quinta parte, 'Los Pasos Desandado', "escrita en prosas poéticas" y las dos primeras, "que ahondan más en el tema de la lectura y escritura y donde he encontrado algunos de los mejores poemas del volumen".

Por su parte, el editor Juan Pastor, ha hecho hincapié en la "cantidad de originales que se han presentado y la diferencia entre los poemarios ganadores, permitiendo así no dirigirnos a una línea concreta, cumpliendo con la función de un premio".

A este galardón han concurrido 363 trabajos -43 más que en la edición anterior- procedentes de países como Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Estados Unidos, Ecuador, Francia, Honduras, Israel, Italia, Japón, Marruecos, México, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Suecia, Suiza, Uruguay o Venezuela, entre otros.

A esta convocatoria también han llegado trabajos de diferentes provincias españolas como A Coruña, Alicante, Barcelona, Vizcaya, Cantabria, Ceuta, Córdoba, Cuenca, Granada, Huesca, Islas Baleares, Jaén, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Sevilla, Soria, Valencia, Valladolid o Zaragoza.

domingo, 18 de diciembre de 2016

MARES DE ESCARCHA, palabras de la presentación de Eduardo López Pascual

El pasado viernes 16 de diciembre, en la Sala Mariano Baquero de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, tuvo lugar la presentación de mi libro Mares de escarcha, XXI Premio Internacional de Poesía "Luys Santamarina-Ciudad de Cieza". Aquí os dejo las precisas palabras que el poeta Eduardo López Pascual, Presidente de la Asociación Cultural Pueblo y Arte de Cieza, pronunció en la presentación de mi libro.


  PRESENTACIÓN DEL PREMIO LUYS SANTAMARINA 2016
JOSÉ LUIS GARCÍA HERRERA
 
            Mares de Escarcha, el poemario de José Luis García Herrera ganador del XXI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina, es de entrada un gran libro de versos. Lo es, subjetivamente, por el tratamiento que el poeta da al reflejo vital de una experiencia que parece propia, aunque esté apoyada en recursos  de proximidad personal, que sería quizá una razón más para cualificar los poemas que se desgranan aquí y ahora en ese libro. Hay en su poesía el conocimiento íntimo del paisaje vivido, de la experiencia sufrida o gozada, con llegadas muy sensibles al detalle físico, y a la emoción cercana que le confieren la piedra, el camino, el horizonte... que él traduce en sensaciones íntimas. Y alrededor de su obra fluye el invierno, el río, la gélida constancia de que reside en un tiempo y en un espacio muy determinado, aunque esto no signifique que le encuadre en lo que se conoce como Poesía de la Experiencia que podría comandar poetas como Montero o Brines, entre otros. Pero le da valor de permanencia, y su verso se inserta en la comprensión de cuanto vive.

      Es decir, la poesía de José Luis en este poemario, el fondo de Mares de Escarcha, siempre nos dice algo. Que eso es al fin y al cabo la poesía. Es este, un valor que se reconoce en toda su obra; por otra parte muy premiada, como sucede con sus poemarios Lágrimas de rojo niebla, Memoria del olvido, Los caballos de la mar no tienen alas, La ciudad del agua, y así hasta un índice tan extenso como excelente.

            No entiende el poeta el texto exacto con la norma, el rigor de lo establecido, y por eso, nos ofrece la libertad de un poemario pleno de sabiduría poética; de contenido, y aparece profunda en su construcción creativa, en sus versos largos y en sus tramos más prosaicos. José Luis García Herrera apela a la fuerza del entorno, al valor de la cita rigurosa; por eso quizá el lector de este libro no encuentre la metáfora buscada, porque Mares de escarcha, quiere la realidad más pura y por eso sencilla.. José Luis, como los grandes poetas, busca, exige la belleza, porque al final de todo la poesía, como diría Dostoievski, no crean que puede salvar al mundo pero podemos esperar que desempeña un papel importante a la hora de consolarnos y redimir nuestra soledad. El poeta, en este sentido, casi siempre precisa de la experiencia -sin etiquetas a veces ya superadas, pero siempre adicta a la belleza. Y aquí permitidme, como se leyera en la poética de Dionisia García, que gozamos con versos como estos de su libro El Vaho de los espejos.

 
“Tiemblo
al pensar que, algún día
ya no veré la lila de los huertos.
No me gusta creer,
que las lilas perderán su existencia
tras los velos de la noche,
han de existir
porque también ignoro
si, en alguna parte o cerca,
hay presencias que no palpo
y fueron siempre."

         Y así regreso con Dionisia García, al poemario de José Luis, que en toda su obra nos remite una y otra vez, al sensible observador que logra interpretar le belleza de nuestro entorno, que es cono os decía pura poesía. Veríamos asegurarse que en este poemario prima sobre otros elementos literarios, el amor a darnos el mejor realismo, que está hecho con la naturalidad que impone su calidad como escritor. Y sus palabras son terminantes, reales: el invierno, la piedra, el frío, los páramos,... vocabulario que nos ofrece tanto la riqueza de su fondo poético, como la expresividad fielmente encontrada. Así, cuando recitamos estos versos:

                   ”Construyo la vida con la paciencia de las piedras.
                    En ellas se condensa la materia del espíritu
                    que ennoblece el perfil del paisaje, la trama
                    depositada sobre el hilo embarrado del camino,
                    el tesón de los muros apuntalando la memoria
                    perdida entre los terrones rojizos de la tierra.”

     A mí me parece un ejercicio de interrelación perfecta en  vivencia y en creatividad. Desde luego no le haría falta a este poeta, acogerse al escrito ortodoxo, porque el verso muestra la sonoridad que exigimos. Quizá aquí reside su misterio; una poesía que, según el autor reconoce, viene influida por la línea directa con que se viste la poesía del 27 y, particularmente, de los versos de Vicente Aleixandre, de los que se considera, permitidme la expresión, un fan irreductible. Confiesa también su admiración por poetas modernos, como Antonio Gamoneda, del que recoge alguna influencia. Es acaso una influencia que es posible observar en toda la obra de este poeta bilingüe: escribe en castellano y en catalán -la lengua de su tierra, que traslada al conjunto de su obra. Una obra extensa y felizmente reconocida en múltiples premios y diplomas que, sin duda, enriquecen el valor de nuestro premio Luys Santamarina.

              Premiado con el Blas de Otero, el Miguel de Cervantes en Armilla, el Festa d´Elx (Elche); o Il Convivio , en Italia, entre otros muchos, Jose Luis viene recogido en la antología Nuevos Poetas y pertenece al Capitulo barcelonés de Poetas Iberoamericanos que, precisamente, durante el mes de octubre ha celebrado reunión en Salamanca, siendo él, uno de los poetas invitados. Traducido al italiano, portugués o francés, los poemas de José Luis García Herrera han logrado en el universo poético un lugar privilegiado que a nosotros, desde la Asociación Pueblo y Arte, nos congratula y nos consolida como uno de los encuentros en poesía plenamente ubicados.

             Y es que leyendo su poesía, la poesía de José Luis, podemos entender las razones por las que su libro Mares de Escarcha nos invita a sumergirnos esta tarde en un mar de versos y sensibilidad.

              “En el corazón del abismo salta el agua
               estalla la vida en el golpe, laten
               la ceniza y la plata, el sabor
              de la piedra sedienta.”

          Aparece así la fuerza descriptiva. Un leiv motiv que el poeta refleja en cada verso, en un juego entre el neto relato y la belleza de una construcción puramente lírica. Sabe combinar la emoción y la estética, y esto, en un escritor, es siempre aviso de una intensa capacidad de reflexión, de análisis; detalles que hacen potente al verso que se escribe. En esta poesía descriptiva que crea José Luis García Herrera, existe un mensaje interior que trasciende la tierra, o el agua, o el frío, o el hielo que se relata, nos dice algo más y por eso, el verso vuela hacia lo profundo, la hondura que nunca se puede quedar en la mera exposición, y nos llama a la contemplación que es algo más que una mirada superficial. Me recuerda, por esto mismo, a esos otros versos de la poesía hispanoamericana, que funden, a mi juicio, la belleza de la palabra y el valor de su contenido. Y ahí quedan los Borges, o más cercanos, Liliana García Carril, de Buenos Aires, o Gerardo Jorge, que Olvido García analiza en las páginas de ABC, o Rita Geada, cubana;  y Maricel Mayor, desde los Estados Unidos, con la potencia lingüística del habla criolla. En este sentido, creo que José Luis García Herrera, aunque desciende a ese relato de inviernos y noches, de escarcha y páramo, de pan y luz, sean acaso una forma de simbolismo que el poeta inventa para llegar intensamente al fondo de nosotros mismos.

               “En esa inercia del camino,
                 de regreso al origen de todos los orígenes,
                 el sabor de la vida despliega el aroma
                de la almendra tostada, de la tierra que renace
                con la fuerza del agua y el temple del fuego
                a través de las palabras."

      Y por eso, tal vez, se aproxime al verso de Gamoneda, que todos entienden como un aviso de una poesía-fuerza. Quizás, por todo ello, el Luys Santamarina 2016 ha encontrado su mejor destino y aprueba la complicidad del autor, y entra así en el marco esperado de los poemarios subidos al espacio de los ganadores. Y es que, amigos, si Bretón decía que la poesía se hacía en la cama, como el amor; Santiago Costelo, hablaba de que a la poesía había que amarla cada día; y estamos  seguros de que José Luis García Herrera cumple, a las mil maravillas, esta sabia máxima del gran poeta extremeño.

         También, o a mí me lo parece, la poesía de José Luis García Herrera nos lleva a esa realidad juanramoniana, en la que quizá todos tengamos un reflejo en nuestros versos cuando leemos poemas como el que el poeta dedica a la ciudad de Praga, donde dice:

                "Al mediodía, de regreso al mosaico taciturno
                  de un mar de piedra lenta y apacible,
                  la luz negra dibujó sombras ecuestres
                  sobre una fachada con ventanas al olvido."

         Una imagen, con palabras de hoy, porque como dice José Luis, la poesía tiene que estar, o debe de estar, por encima del tiempo, y venir a la realidad de cada hoy. Por esa razón, sus poemas nos suenan a permanencia, a solidez poética, que es al fin y al cabo la meta de toda obra creativa. Y en eso estamos. Y en eso nos quedamos con la voz de José Luis García Herrera.
 
 
                        (portada del libro Mares de escarcha, del poeta José Luis García Herrera)

sábado, 7 de noviembre de 2015

CUADERNO DE HOLANDA



Hace ya muchos, muchos meses, casi un año, desde la última entrada en este blog. Han pasado muchas cosas que, espero y deseo, irán recalando poco a poco en este espacio.
Empiezo por el que, hasta la fecha, es mi último libro publicado: CUADERNO DE HOLANDA. Con este libro me otorgaron el pasado 11 de setiembre el premio de poesía "Elías López Roldán", organizado por el Ateneo Albacetense. Este libro, Cuaderno de Holanda, recoge una gran parte (algunos poemas tuvieron que quedar fuera del libro por la exigencia de las bases) de los poemas que he escrito en las múltiples ocasiones que, por razones de trabajo, principalmente, he visitado las ciudades de este país.
La presentación tuvo lugar en el Ateneo Albacetense, dentro del marco de la feria de la ciudad, en un ambiente festivo y con una sala repleta de un público atento y cordial. La presentación del acto corrió a cargo de presidente de la entidad, Tomás Mancebo, y el libro lo presentó, con enorme carga emocional y con certero análisis, María Antonia Sanabria Hernández, que también fue miembro del jurado que me otorgó el premio.
Fue una jornada muy emotiva, por el premio, por la tertulia previa al acto de entrega, por el efusivo recibimiento por parte de María Antonio y por la hospitalidad del presidente del Ateneo y de su esposa.

(Cuaderno de Holanda, de José Luis García Herrera)
                                    
En el acto estuve acompañado de muy buenos poetas que residen, o están muy vinculados, a la ciudad de Albacete. Allí saludé a Manuel Laespada, a Francisco Jiménez Carretero, Alfonso Ponce... entre otros. También conocí a la escritora Encarnación García de León, que ha realizado una magnífica reseña de mi libro en su blog: http://garcileon-sinirmaslejos.blogspot.com.es/2015/09/poesia-ateneo-albacetense-2015.HTML

(José Luis García Herrera con Encarnación García de León)
Una espléndida jornada para celebrar un nuevo libro, para ver publicados aquellos poemas que fui escribiendo durante mis estancias en Holanda.

NÁUFRAGO EN EL FRÍO
(frente a Grote Kerk, Naarden)
El frío del norte rasgaba mis mejillas
con su afilada navaja de escarcha. Nadie
caminaba por la calle adoquinada
que conducía a la vieja iglesia, a la coqueta plaza
donde el agua del estanque reposaba sólida
y los patos caminaban con parsimonia, ateridos.
Me sentía lejos de mí mismo, de mi patria azul
construida para ser hija del sol cada mañana.
Frente a las paredes de la iglesia, frente al mosaico
de estrechos ladrillos apretados por la hiedra,
medité sobre las artes prosaicas del destino,
sobre los errores que me condujeron hasta aquí,
sobre las leyes que sostienen, en pie, los arcos
que contemplaba absorto, como testigo de hielo.
No comprendí las artimañas del frío y deseé
regresar al cálido rincón de mis dominios,
a esa tierra añorada cuya lejanía duele.
El frío del norte quemaba mi voz de náufrago.

domingo, 1 de febrero de 2015

ENTREGA PREMIOS DEL XVIII CONCURSO DE RELATO BREVE VILLA DE BINÉFAR

  
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Texto e Imagen: Jaume Garcia Castro

Binéfar, 31 de enero de 2015.- Ayer se celebró la ceremonia de entrega de los premios de la decimoctava edición del Concurso de Relato Breve “Villa de Binéfar”, un certamen que llegó así a su mayoría de edad, consolidado ya hace años como uno de los más sólidos de la provincia. Desde hace unas pocas ediciones, la ceremonia de entrega no es un mero acto protocolario, sino que se convierte en una tertulia literaria en la que las ciudadanas y ciudadanos que quieren acercarse pueden participar en una charla con los premiados. La de ayer fue una conversación animada en la que los escritores premiados compartieron anécdotas, vivencias y sensaciones con los aficionados a la lectura.
En esta edición no pudo asistir, como es habitual, el concejal de Cultura de Binéfar, Carlos Corzán, por lo que la presentación del acto, por elevación, le correspondió al alcalde de la población, Agustín Aquilué, quien hizo entrega a los premiados, al final de la tertulia, de sus respectivos galardones, así como una copia de las ediciones impresas de los relatos de anteriores ediciones.binefarenero2015entregarelatobreve04
El jurado, en el fallo emitido con el nombre y categoría de los relatos premiados, insistía en la gran calidad de los finalistas, así como que les costó realizar varias votaciones para encontrar la terna ganadora y determinar el orden exacto. El primer premio, dotado con un premio de mil euros, recayó en el relato El diablo que escapó del fogón, escrito por la madrileña Natalia Caballero, quien durante muchos años ha realizado labores de traducción del inglés al castellano de libros sobre cine y fotografía. El jurado quiso destacar la originalidad del texto, así como el trasfondo moral del mismo, en una historia en la que un demonio recorre una pequeña población rural en época de fiestas y, en lugar de sembrar el mal, es el receptor de los males que hemos creado en nuestra sociedad actual, lo cual, según el jurado, plantea en el lector la reflexión "sobre cuán terrible puede llegar a ser nuestro mundo para que, hasta el mismísimo Diablo, prefiera volver al Infierno". La autora explicó que hacía poco que se había estrenado en el mundo de participar en concursos literarios. De hecho, este es el segundo certamen en el que participa. Ante los espectadores presentes confesó que el relato “es una idea que proviene de otro relato y prácticamente se vomitó sola. La idea fundamental era divertirse, hacer un poco de brainstorming y practicar un poco sobre el papel. […] La idea principal era pasármelo bien, no me interesa para nada explicar cosas sobre mi vida, quiero estar lo más lejos posible, me gusta llevarlo todo a universos imaginarios y seres mitológicos, mundos en los que las leyes de la física no cuentan para nada porque, ya que estamos en este mundo, [en la imaginación] para qué vamos a circunscribirnos a estas leyes. La historia salió sola, yo no hice absolutamente nada”.  La idea original arranca sobre la reflexión de Natalia Caballero sobre cómo sería su peor noche y, a partir de ese concepto, desarrolló la historia.
El segundo premio, dotado con setecientos euros, correspondió al relato Un lugar privilegiado en mi memoria, del escritor catalán José Luis García. El jurado destacó la enorme capacidad del autor de transmitir emociones y de condensar gran cantidad de situaciones y personajes en un relato breve, Según el jurado “en apenas quince páginas, José Luis García es capaz de concentrar el argumento de toda una novela, desarrollar una amplia gama de sentimientos y presentarnos una gran variedad de escenarios y personajes con suma profundidad”. García se dedica desde hace años a escribir, sobre todo poesía, disciplina en la que lleva publicados dieciocho libros, pero desde hace poco cultiva también el relato corto. Suele participar habitualmente en concursos literarios y ya ha obtenido varios galardones en ellos. Esos premios le han supuesto el espaldarazo necesario para creer en su capacidad de crear ficciones literarias más allá del campo de la poesía. Su relato explora la relación entre un padre y su hijo que se va tensando, enfriando y distanciando con los años y cómo se transforman los sentimientos y los afectos en el momento en el que el padre fallece y el hijo vuelve para su entierro.
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(De izda a dcha: Natalia Caballero, Agustín Aquilué, José Luis García Herrera y Gustavo Isgro)
El argentino residente en Benasque Gustavo Isgro obtuvo el tercer premio, dotado con quinientos euros, con su relato El despistado absoluto, una obra que llamó la atención del jurado por reunir “el surrealismo, la ironía, el humor y un léxico extraordinariamente rico, para dar lugar a una interpretación muy esperpéntica del ser humano”. El relato narra la historia de un hombre al que, presuntamente,  le roban la puerta de su casa y las situaciones a las que esta situación le exponen. Isgro explicó que su relato es un cuento grotesco que busca hacer reír y reflexionar al mismo tiempo. Isclo vivió una temporada en Binéfar y fue precisamente en esta población en la que aparece la génesis de su relato, “un cuento que es como un chiste largo. A partir del humor trato de proponer una reflexión filosófica”, comentaba en la tertulia. Cultiva también la poesía y sus inquietudes artísticas se extienden a la escultura y la música y es colaborador habitual del Diario del AltoAragón, en su suplemento cultural de los domingos.

martes, 2 de diciembre de 2014

REGRESO A GALILEA, de Alfredo Pérez Alencart

El pasado día 1 de diciembre apareció en la web "Crear en Salamanca" la reseña que he realizado sobre el libro "Regreso a Galilea" del poeta Alfredo Pérez Alencart. Aquí os la traigo:

Sobre ‘Regreso a Galilea’, de Alfredo Pérez Alencart. Texto del poeta catalán José Luis García Herrera

 
Crear en Salamanca se complace en publicar, por vez primera, la reseña que sobre el libro ‘Regreso a galilea’ ha escrito el poeta José Luis García Herrera (Esplugas de Llobregat, 1964), premiado autor con más de 15 libros publicados.

1Alfredo Pérez Alencart en el mar de Galilea (2014)
Alfredo Pérez Alencart en el mar de Galilea (2014)

El libro Regreso a Galilea (Editorial Verbum y Trilce ediciones, 2014), del poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart, es un poemario breve en cuanto al conjunto (consta de siete poemas) pero no en cuanto al contenido ni a la profundidad de los temas que aborda.
En el plano formal de la edición, apuntar que este libro aborda su afán de cántico universal aportando la traducción de los poemas escritos en castellano a otras cuatro lenguas de ámbitos culturales tan emblemáticos como son el hebreo, el árabe, el inglés y el italiano. Los traductores a estas lenguas han sido Margalit Matitiahu, Abdul Hadi Sadoun, Stuart Park y Stefania Di Leo. Las espléndidas pinturas que ilustran portada y poemas son de Miguel Elías.
En una de las solapas del libro Hugo Mújica apunta, acertadamente, que más que poemas, son “invocaciones” de anhelo profundamente humano. Los poemas son cantos de esperanza, de resistencia, pero una resistencia con las manos abiertas, de quien lija las palabras para que sean modo de ser, de crearse y convencer. Poemas, en definitiva, que nos ganarán con la pasión de su mensaje y jamás con la opresión de los puños cerrados.
Ya en el primer poema, Taller, donde bien podríamos encontrarnos en la carpintería de José, encontramos la primera intención que abordan los poemas (y el poeta):

“y más que
repetir palabras
las lijé,
como un humilde
carpintero
en su taller.”

El mensaje es claro, no abriremos caminos en la conciencia por mucho que repitamos las palabras. Hay que buscar las palabras, adaptarlas, lijarlas y pulirlas si es necesario, para que el mensaje llegue a quienes nos dirigimos. Hay yace la virtud de quien convence, resiste, o vence, en el camino de la unión y de la paz.

El segundo poema, Invocación, es un canto, una oración, dirigida a la humanidad, animándoles a que los desacuerdos (que siempre los habrán) no se diriman a través de la fuerza, y si a través de las palabras, de las manos abiertas y la benevolencia. Por esa razón el poeta pide al hermano (a cada uno de nosotros) “abre los puños/ y que no vuelvan/ las armas a tus manos,”.
 
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En esa línea de coherencia, de respeto por todos los derechos que nos acogen, el poeta aboga por el valor universal de la mujer. En el poema, Eva, el poeta Pérez Alencart, nos dice:

“Tú eres la fuerza
del mundo,

Mujer,
que aguardas la noche
para preñar de luz
al hombre…”

En definitiva, dada la opresión y a la frustración a la que han sido sometidas, las mujeres han creado sus propias artimañas para jugar su papel imprescindible en el devenir de la Historia; para manejar, en cierto modo, los designios y sus entresijos. En ese sentido, y en muchos otros, la mujer (coincidiendo plenamente con Alfredo) la mujer ha sido el motor y la fuerza del mundo.
El envés del poema Eva lo encontramos en el siguiente poema, titulado Creación, donde la voz de Adán nos habla, en un inicio, de su soledad y desolación en un paraíso que no puede compartir: “Ningún/ susurro de mujer/ acompañó/ la deseante soledad…” para después, por mediación de la carne, hallar en la mujer esa vibrante llama que fecunda la vida.
El poema Resistencia es un poema muy contemporáneo y, a su vez, un poema atemporal. Es un homenaje al pueblo llano, a la gente honesta y sencilla, a los que resisten sea cual sea el mal gobierno que impere o los poderosos que desean imponer su grito. Como asevera el poeta:

“La tuya es la historia
de los que

resisten.”

Siguiendo, en parte, la línea propuesta en el poema anterior, nos introducimos en la lectura de Ojalá que nunca te suceda, que nos muestra, de manera abierta y sin contemplaciones, el drama de los que deben emigrar a otras tierras en busca de un futuro incierto, ya sea a través de empleos miserables que los nativos no desean realizar, ya sea rebuscando en la basura o durmiendo bajo un puente. Pero no nos envanezcamos si las cosas nos fueron muy bien: “Todos viajamos en un mismo barco/ que sube y baja con la marea”.
Se cierra el libro con el poema Para después, un poema de adiós y de esperanza. Y, en especial, un canto a la creación y a esa resistencia pacífica, a través de las palabras, para defender, sumando compromisos, lo creado. Es la despedida de Jesús desde Gethsemaní, pero también podría ser nuestro cántico de despedida:

“Cuando ya no esté
ni emocionado pueda verlos
porque mi alma salió

no lloren
por el ayer que fui
hacia arriba o hacia
abajo.”

Regreso a Galilea es el deseo de retomar, de exponer y actualizar el mensaje que, desde Galilea, fue llevado a todos los rincones de la tierra. Este regreso, por tanto, trenzado con versos que hablan de paz, benevolencia, resistencia y amor fraterno, proclama que el éxodo tuvo un sentido y que los pasos que regresan a Galilea así lo confirman.
Alfredo Pérez Alencart nos ofrece en este libro, breve e intenso, el “viento de otra vida” que pervive en la de todos, pues todos viajamos, aunque con diferente fortuna, pero con idéntico espíritu, en el mismo barco.

domingo, 26 de octubre de 2014

VIDA, PASIÓN Y MUERTE DE F. GARCíA LORCA

Durante las últimas semanas he estado inmerso en la lectura del libro VIDA, PASIÓN Y MUERTE de F. GARCÍA LORCA, escrito por el estudioso Ian Gibson. El libro recorre toda la vida de Lorca, desde sus incios infantiles en Fuentevaqueros y Valderrubio (antiguamente llamado Asquerosa), su paso por "El Rinconcillo" de Granada, su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid donde se consagra como poeta, su viaje a Nueva York y a Buenos Aires (ya como reconocido dramaturgo) y su fusilamiento en el Barranco de Víznar. Un libro que descifra muchísimas de las claves de la obra lorquiana, de la gestión de sus libros de poemas y de teatro, de la lucha interna por su condición homosexual, de sus relaciones humana, culturales y políticas...


Hace pocas semanas estuve visitando las casas de Fuentevaqueros y Valderrubio en la vega granadina y tuve la oportunidad de hacerme una idea clara y fidedigna (pese a los años transcurridos) del ambiente y el paisaje que nutre la poesía y la obra de García Lorca. Toda su obra se basa, principalmente, de los años vividos en esos ambientes y parajes, de los personajes peculiares que los habitaron, del rumor de las aguas y del viento en las choperas...

(José Luis García Herrera en la habitación de García Lorca en Valderrubio)

Uno de los capítulos que siempre más me ha impresionado de los últimos días de Lorca en Granada, ha sido el de su traslado desde la Huerta de San Vicente (donde vivía con su familia) a la casa del poeta Luis Rosales. ¿Qué miedos, qué sentimientos, qué presagios, habitarían el alma de Lorca en aquel preciso instante en el que abandonaba el hogar familiar para refugiarse en el hogar falangista de los Rosales? Eran momentos de terror y de incertidumbre, de adioses, en todos los sentidos. Hace algunos años escribí este poema, recogido en mi libro La huella escrita. Aquí os lo dejo, como humilde homenaje a uno de los mejores poetas en lengua castellana.

                                           GRANADA,
                                 12 de agosto de 1936

                                 No tuviste tu muerte, la que a ti te tocaba.
                                                                     Rafael Alberti

Una luna huérfana de ayer, enlutada,
trae una noche callada de áspera espera,
de rota esperanza en la ciudad desierta,
de miedos ocultos bajo la ciudad en guerra,
de ecos sin huellas, de gélida ausencia.
Un coche negro avanza entre las sombras
de las calles estrechas, sin señas ni luces
que delaten su presencia, su espíritu firme
de eterno fantasma con perfil clandestino
atravesando el cruce del dolor y del olvido.

Desde la calle de las Tablas se escucha
el hablar quedo de quienes se acercan
esquivando las cadenas del óxido y el calambre
que despliegan las sultanas del miedo.
En esta noche callada todos los sueños
poseen frío de caverna y de caballos muertos.
En esta noche se fragua el lamento
de un crimen que rompe la cruz del silencio.
A la hora más cruda que impone el exilio
un coche –caballo salvador, taxi clandestino- frena
frente al número uno de la calle Angulo.
  
El rumor de unos pasos rebela una huida
y el crujido de una puerta cuando se abre
-pasadizo de esperanza tejido entre cales-
confirma la seguridad afable que transmite,
más allá del patio, el silencio de los rosales.
En el segundo piso de la noble casa,
después de los abrazos, de las breves frases
que desean borrar el humo del desaliento,
se extienden -sobre cama de acero
y sábanas blancas- las escasas pertenencias
que visten de condena las últimas horas
del último viaje a través de la tierra.
En esta noche de voces remotas
la esperanza muestra unas alas muy cortas.
Un hombre de tez morena y sonrisa abierta
esconde una pena honda en el alma
mientras recita versos graves de agua negra
y le desea, con el adiós escrito en la mirada,
una feliz noche a su divina carcelera.