miércoles, 20 de junio de 2012

RESEÑA DE "HIELO", por VÍCTOR M. PÉREZ BENÍTEZ


El poeta malagueño (aunque nacido en Motril, con quien comparto origen sureño y mediterráneo) Víctor M. Pérez Benítez ha publicado en su blog (siroco-encuentrosyamistad) una reseña sobre mi libro "Hielo". La misma que, muy agradecido y honrado, os dejo a continuación. Muchas gracias Víctor por tu visión, por tus impresiones y por tu amistad.



Vuelvo a releer “Hielo” el poemario del poeta catalán José Luis García Herrera premiado en 2011 con el Premis Rei en Jaume organizado por el Ajuntament de Calvià con la necesidad de volver a refrescarme con su abanico de frescura que calme ésta vida tan acaloradamente dispersada por la crisis diaría de la prima de riesgo y otras zarandajas tan imperiosamente presentadas en todo momento y a toda hora en nuestras vidas, vida de hormiguitas zarandeada por la mano invisible del mercado.

Leo a mi amigo cercano en la sangre de la tierra (los dos procedemos de la rica y fértil vega de Motril) a la vez que leo a mi amigo Blas de Otero en una Antología también para mi totalmente imprescindible para éstos momentos; dice el poeta bilbaíno que la escritura como la vida es viento ligero y que publicar es como columnas arrinconadas, muy cierto y tan cierto como la necesidad de asistir a aprender y disfrutar de la vida sorbiendo éstas columnas que la necesidad hizo dirigir en la mano de los poetas.

El poemario de José Luis García Herrera, como toda su obra, está marcada por la sencillez y la fuerza de la nostalgia, le evocación de imágenes que produce su lectura es intensa por la emoción y el equilibrio que dirige su pluma, de hecho éste “Hielo” contiene algunos poemas que nos inducen al rescate de algunas de sus estrofas para elaborarlas y recrearlas como propias:

“ Soy un náufrago de nieve que huye sin documentos/frente a un mar con voces de sodio y de antracita/escribiendo la huella azul de mi silencio.”

La orfandad del silencio y de la lluvia de los violines, el azul del mediterráneo que acompaña en todo momento al poeta, las voces del tiempo y de la nostalgia que siempre marcan los pasos de la vida en todo momento y en todo lugar.

Es hermoso el poema “La sombra del silencio”donde el poeta encuentra su destino en el propio naufragio de la soledad, pero una soledad no ausente de otras porque siempre el hilo inextinguible e irrompible le une a las almas de sus otros yo:

“la vida es un hilo de sangre que une dos silencios/ en la larga noche de las huellas sin nombre.”

Y finalmente admite la pequeñez de su existencia con ésta estrofas magistralmente compuestas en una sonoridad y un ritmo extraordinario:

“soy huésped de mis ruinas. Todo lo que levanté/ no evitará mi pasaje al olvido, ni vendrán /caballos de la mar a calzarse mi nombre; allí/ donde aprende su lugar la sombra del silencio.”

Pero es en la ausencia donde el poeta encuentra su angustia más atroz y desesperada, allí José Luis García Herrera nos muestra el mayor de sus poderes, la fuerza pura de lo poético, el equilibrio del dolor que la ausencia destila en palabras poéticas como en ése breve poema “Veneno”:

“No hay palabras que cierren/las heridas del silencio. Ni miradas/que escarben más allá de la sombra./El paso lejano de la noche/aviva el deseode la mujer que añoras./Besas el perfume caído en las esquinas/de las almohadas. No hay veneno/más amargo que el frío de la ausencia.”

Así hasta veinticinco poemas, en ellos encuentras el cuaderno de viaje de una estancia en el norte de Europa, es un cuaderno de la propia vida contemplada como verdadera aventura, donde el poeta capta la esencia de los instantes como dice la frase que acompaña a su último poema “A su manera”: “En lo profundo hallarás lo verdadero”

Un poeta sin duda profundo y verdadero, donde como escribe finalmente: “No es el frío ni el hielo lo que temo;/ni ésta ciudad de cielos cubiertos y brumosos,/ni esta casa pequeña y en penumbras. /Es otro frío más intenso y crudo. Es el hielo/abrazado al puente de todas las distancias,/el arco negro de la ausencia, a las cartas/que hablan de otgro mar y de otras plazas./En lo profundo hallo la razón de mis desvelos./Y así, conociendo el lado de las sombras/donde pierdo la fe de mis palabras,/he salido a recorrer esta ciudad con otros ojos/y he aprendido a amar lo que por distinto/no deja de ser hermoso a su manera.”

Es en la sombra creadora donde nos encontramos maestro, es la umbría donde nuestras almas se encuentran y se reconocen, gracias por estar maestro, gracias por tener la posibilidad de acercarme a tu viento ligero aunque se encuentre arrinconado en columnas.

Víctor M. Pérez Benítez

lunes, 11 de junio de 2012

RESEÑA DE HIELO por JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET


El poeta oriolano José Luis Zerón Huguet, con quien comparto poéticas y amistad desde más de dos décadas, ha publicado una (permitánmelo decir) excelente reseña en la revista digital Minuto Cero.es. Desde este blog quisieraa manifestar mi agradecimiento a José Luis Zerón por el minucioso estudio sobre mi libro Hielo. Gracias, amigo.

Por los caminos del frío

Por José Luis Zerón
 

José Luis García Herrera, nacido en Esplugues de Llobregat en 1964, es rapsoda, crítico literario, narrador y antólogo (en 1994 tuvo el detalle de incluirme en la antología Los nuevos poetas, editada por la inolvidable Seuba, y nos hicimos amigos. Siempre le agradeceré aquel espaldarazo), pero por encima de todo en un veterano poeta con dieciséis títulos de poesía y varios premios importantes a sus espaldas, merecedor de un mayor reconocimiento por parte de la crítica. Sus primeros poemarios, Lágrimas de rojo niebla (1990, Premi Vila de Martorell 1989) y Memoria del olvido (1992) son imaginativos, arrebatados, intensos, con una tendencia visionaria y marcadas influencias del surrealismo, el Neruda más metafórico y los poetas de la Generación del 27, especialmente Vicente Aleixandre. En su tercer libro, Código privado (1996) inicia una evolución hacia una poética templada, lúcida, transitiva, de hondo contenido humano, que podríamos llamar figurativa.


Hielo, último libro de poemas publicado por el autor (Premio Rei en Jaume, 2011) tiene una relación argumental con dos poemarios suyos: Mar de Praga (2005, Premio Blas de Otero 2004) y Cuaderno de Britania (2010, Premio Juan Alcaide, 2010). En mi opinión, los tres poemarios conforman una trilogía sobre el viaje como metáfora en la poesía de José Luis García. El título de este último es escueto, sentencioso y sugerente. Tiene un doble sentido geográfico y existencial, pues alude al clima nórdico, inhóspito, cuando no agresivo para un hombre mediterráneo, y a la crisis anímica del poeta, desamparado, solo y a la deriva con sus íntimas catástrofes por una ciudad que les del todo ajena y con la que, no obstante, se identifica. De hecho, la nieve y el sentimiento de orfandad son los dos núcleos temáticos de este libro que se abre con el poema El viaje (Madrid- Copenhague):“El viaje posee matices de destierro./ No solo es la distancia física la que separa/ el tacto cercano de los cuerpos. Hay otra distancia –la cotidiana, la afectiva-/ abriendo un abismo en las fronteras del corazón./ El viaje recorre ambas distancias, las aleja,/dejando en el ánimo cierta sensación de desamparo, de orfandad, de pérdida/ ante los miles de personas que cruzan/ la amplia terminal del aeropuerto”.

El libro continúa con poemas que son breves anotaciones de un estado de ánimo cercano a un naufragio que no llega a consumarse. El poeta, turbado flâneur, se mueve por la capital danesa, camina por sus calles y plazas, siente el frío de la noche, se refugia en los cafés. Le fascina la tierra del Norte y al mismo tiempo experimenta los rigores de un viaje que tiene muy poco de iniciático y mucho de ritual fatalista: “Es otoño, pero parece invierno. Lejos de aquí/ mi madre cose el silencio de la casa/ que han abierto sus hijos con la ausencia (…) El frío de la noche borra las huellas de mis manos/. Todo enmudece. Todo adquiere el color blanco /que anuncia el mar de la nostalgia/ y la negrura espesa que precede al silencio. / Lejos, muy lejos, mi padre lee unas cuartillas/ las palabras que no sé decirle por teléfono./ El frío de la noche ha cerrado las puertas”(El frío de la noche).


La nostalgia y la poesía son asideros contra la soledad y la intemperie (“La poesía es mi refugio”, escribe el autor), si bien también pueden tener aristas: “un verso me descubre la tormenta interior/ en la que desordeno la verdad de la lluvia.” (caminos cruzados). “Soy huésped de mis ruinas./ Todo lo que levanté/no evitará mi paisaje al olvido (…)” (La sombra del silencio). La palabras no siempre consuelan, ni posibilitan el acercamiento a la vida: “No hay palabras que cierren/ las heridas del silencio. Ni miradas/ que escarben más allá de la sombra/ El paso lejano de la noche/ aviva el deseo de la mujer que añoras./ Besas el perfume caído en las esquinas/ de las almohadas. No hay veneno/ más amargo que el frío de la ausencia (Veneno). Y esa ausencia omnipresente percute con dureza en el poema Hablando solo, así como en los versos finales de Gammel Kongevey (“Nadie me ayuda/ a recoger los escombros/ de mis propios pasos”) y en ese tierno poema titulado Compartimos soledad –no exento de patetismo- dedicado a la sirenita, la escultura más famosa de Dinamarca: “Nos une esa mirada perdida en el vacío, ese destino/ trazado sobre las olas frías de la espera”.


José Luis García Herrera ha trabajado este poemario con un lenguaje austero que refrena el ensueño y el estallido del caos. Los poemas parten de pequeñas anécdotas biográficas y de lugares comunes, pero concluyen en lo esencial. Son sentenciosos –a veces casi aforísticos-, translúcidos, monocromáticos y silenciosamente tormentosos, aunque sensitivos. Con un tono entre lírico y narrativo, el poeta expresa su soledad, su tristeza, su perplejidad, y lo hace sin énfasis, con una serenidad estoica. El discurso de Hielo está elaborado con la sustancia personal del autor, pero no es solipsista o egocéntrico. El confesionalismo, siempre lúcido y evocador, está dotado de una sincera humanidad. El lector puede entrar en él y hacerlo suyo sin el menor esfuerzo. El paisaje frío y crepuscular por el que transita el poeta, allí donde acontece la ruptura de la luz, es también el camino para llegar al fondo de la realidad.


Pese a todo, Hielo tiene sus epifanías cotidianas, sus momentos de esperanza –la esperanza anida en la ausencia-, emotividad e íntima y fugaz felicidad: “Hoy es hielo lo que encuentro/ a cada día que pasa. /Con la ilusión del niño/ que ignora que todo juego acaba/ me aferro a los aromas de este sueño/ que puebla de naranjos mi almohada (sueño). En el mismo tono de reconciliación con la realidad están escritos los versos finales de Color de tu presencia: “Guardo en mis labios el sabor de los tuyos…/ El calor de tu presencia abriga mis sueños./ Y al regresar a la calle, al mar de la noche, / los puñales del frío ya no hieren mi carne/ ni me roban la sonrisa los fantasmas del hielo”. Y también los versos esperanzados de A su manera, el poema que cierra el libro: “He salido a recorrer esta ciudad con otros ojos/ y he aprendido a amar lo que por distinto/no deja de ser hermoso a su manera”.


José Luis García Herrera ha escrito con palabras sencillas un libro de poemas equilibrado, maduro, medular, que nos aflige y conmueve por su melancólica belleza.

José Luis Zerón Huguet

lunes, 30 de abril de 2012

HIELO, Premio Rei en Jaume 2011


Esta es la portada de mi último libro de poesía publicado hasta la fecha. Se titula Hielo y con él obtuve el premio Rei en Jaume de poesía castellana en la edición del año pasado. Este premio está convocado por el ayuntamiento de Calvià, en Mallorca, y editado por el propio ayuntamiento. El pasado mes de septiembre tuve la suerte de asistir al acto de entrega de los premios y de disfrutar de una espléndido noche de finales de verano en compañía de los escritores Inés Matute y Román Piña.
El hilo de conductor de este libro es la ciudad de Copenhague, el frío del invierno y la soledad. Un cóctel donde el hielo se convierte en denominador común de unos sentimientos y unas reflexiones que buscan la calidez y la cercanía de la palabra y la poesía.
Como pequeña muestra de los poemas que reúne este libro os dejo uno titulado Paseo por Nyhavn.
Si alguien desea adquirir un ejemplar, no tiene más que ponerse en contacto conmigo.


PASEO POR NYHAVN

Si quedara una silla frente al mar
o una roca blanca
sobre la que sentarse con una cerveza
y un libro de poesía de Antonio Gamoneda,
o un ángulo muerto
desde el cual espiar a dos mujeres gesticulando
y hablando sobre los meses de verano,
me quedaría quieto, con los ojos cerrados,
escuchando el rumor de un agua lenta
descifrando los versos escritos sobre el hielo
que gotean la savia de su esencia
por manos adiestradas a peinar
las contradicciones del viento.

José Luis García Herrera

viernes, 6 de abril de 2012

DEPREDADOR, de Pilar Sanabria Cañete


Pilar Sanabria Cañete (Córdoba) es una de las poetas más originales de la poesía andaluza (y española) actual. Escribe con una entrega total, sin concesiones, sin gestos a la galería. Su poesía es valiente y decidida. No hay artificios, ni trucos, ni subterfugios. Una poesía concebida para hacer temblar columnas y, a su vez, para calar hondo en los cimientos del sentimiento humano. Afortunadamente, hoy, escribir poesía lésbica, está dentro de una normalidad aceptada por una gran mayoría (aún hay quien se escandaliza y se rasga las vestiduras); pero, más allá de los géneros, Depredador es un libro de poesía amorosa. Y así debe entenderse y quien no quiera entenderlo así que se aplique la canción de Mecano, Mujer contra mujer. Dicho esto, el libro de Pilar, Depredador, está dividido en dos partes, la que da título al libro y Disidencias. En la primera de ellas está el eje central del poemario, ese juego carnal, amatorio, lésbico que, como todo círculo amoroso, congrega certezas, dudas,`pasiones, necesidades, soledades, locura, extravío... Porque el amor nos sitúa en el centro del mundo y somos todo o nada dependiendo de la realización y confirmación de ese amor que nos vive o nos mata.
Si decía al principio que la poesía de Pilar es una de las más orginales me refería, y me refiero, al lenguaje que utiliza, al sentido que ese lenguaje adquiere en sus poemas, al enfoque y desarrollo de sus poemas. No hay conformismo en su poesía, no existe la indiferencia entre sus versos. O te atrapa o te rechaza. Y es fácil
caer en la fascinación de su poesía.Sus imágenes son sugerentes, poderosas, telúricas. Cuando lees sus poemas dices: "no había leído antes nada que se pareciese, que desprenda esta fuerza". Y ésta, entre otras, es una de las grandes virtudes de la poesía de Pilar Sanabria. Por esa razón cada nuevo libro de Pilar ha sido un hallazgo y un descubrimiento. Cada libro es un nuevo prisma de su personalidad, una nueva manera de conocer su sensibilidad poética.
En la segunda parte, Disidencias, el amor sigue siendo, aunque de un modo menos visible, el motor de los poemas. Pero allí, son otras las inquietudes que incitan al poema, son otras las razones las que desgranan los versos. La locura de la pasión da paso al razonamiento, a la comprensión de su lugar, su momento y su tiempo.
Como ejemplificación de todo lo dicho, aunque un poema no puede condensar las claves de un libro, os dejo uno de los poemas que más me ha gustado. Que lo disfrutéis.

DEPREDADOR DE TUS PIERNAS

Un arácnido se incuba en tus piermas
y asesina el esmalte del tiempo
zarpa hacia ellas con una señal de sádica sed
para que ellas se abran
como una tijera nocturna
en medio de una herida.
El arácnido hostiga su borrosa fiebre
de deseos ingrávidos e insomnios
y cava su nido
en ese escalofrío donde te insinúas,
en ese palpitante relámpago
que es la flor entregada de mi posesión.
Tus piernas perturban el idioma de mi vértigo,
son los visionarios árboles de mi madrugada,
se depositan en el cosmos más vehemente
de mis manos.
Su recorrido es un oráculo
para la llanura de mi boca.
Soy araña en tus pantorrillas fecundas,
tejo mi tela de teselas en tu talón tatuado
con una media luna de lujuria.
Y en tus muslos me aguarda
un abismo azul encaramado a la locura.

Pilar Sanabria Cañete

viernes, 10 de febrero de 2012

EL VIAJE DEL INVIERNO, de Alicia Aza

Con El viaje del invierno la poetisa madrileña Alicia Aza obtuvo el premio de poesía "Rosalía de Castro" 2011, convocado por la Casa de Galicia en Córdoba y publicado en la editorial ruteña Ánfora Nova que dirige el poeta José María Molina Caballero. Una edición muy cuidada, como todas las que publica esta editorial. Y es que realmente se nota cuando es un poeta el que está al cuidado de la edición de un libro de poesía. Ya hace algunos meses tuve la oportunidad de reseñar "El libro de los árboles", el primer libro de Alicia Aza y también publicado por la editorial Ánfora Nova.
El libro se divide en tres partes: Las rutas de los sentidos, Los ecos de la distancia y Las miradas del invierno. Tres partes que, aunque diferencias entre sí, están entretejidas por un hilo común que las engarza en un discurso sereno, melódico y reposado que convoca y habita las estaciones del tiempo (como un viaje en un tren de ida y vuelta por la memoria) y de la vida.
Destaca, en la poesía de Alicia Aza, el magnífico dominio del ritmo poético, principalmente el uso del endecasílabo, con el cual consigue que su poesía discurra con la sinuosidad de un río abriéndose paso a través de los diferentes niveles de la tierra, y del alma. Y en ese aspecto integrador entre ser humano y naturaleza cabe ubicar la poesía de Alicia, que se nutre de elementos muy significativos como son los árboles, las flores, los frutos, la tierra, el agua, los pájaros, las hormigas... En esa fusión con la naturaleza, con el cosmos, ee como se comprende la grandeza (o la insignificancia) del ser humano en un entramado complejo de fuentes creadoras.
Pero este es un viaje a través de una realidad tangible (las cosas que nos rodean y nos maravillan) y las no tangibles (el tiempo, los sueños, las emociones...) desde la perspectiva de una madurez creativa y existencial. Ese viaje donde la alegría por lo vivido y la nostalgia por lo perdido convergen para trazar la sabiduría de un verso que evoca con idéntico lirismo y pasión (a veces desbordante, a veces contenida) el camino recorrido para llegar a las puertas del jardín del invierno. Es un paisaje de escenas vividas y soñadas, de un aliento cálido que aleja a las huestes del frío verso a verso, de una realidad cercana, contada (o cantada) con una actitud vitalista ante la vida y ante el camino que resta aún por recorrer.
El libro está dedicado a la memoria de Juana Rotabitarte Cortache e, imagino que el último poema del libro (que aquí reproduzco), también.

WINTERREISE

Se cerró el firmamento de tus ojos
párpados compasivos del instante
que vela la memoria congelada.
Terminaste tu viaje del invierno
dormida bajo un cielo sin epílogo
cristal opaco de tus manos muertas.
Lo supe al escuchar la voz errante
en el mar que te quiso misteriosa
y en el camino lleno de jilgueros
posados en las ramas impacientes
de árboles que supuran horizontes.
La luna sangra con la noche estéril
el tiempo liberado de olas negras
y náufragos silentes que dormitan.
Al ver la placidez clara en tu rostro
lágrimas de colores punzan mi alma.

Alicia Aza

martes, 7 de febrero de 2012

AUNQUE ES DE NOCHE, de Vicente Sabido

Tendría que remontarme a la noche de los tiempos, a mi lejana memoria de juventud, para rememorar el instante en que, en la modestísima biblioteca de Sant Andreu de la Barca, allá por el año 1984, llegaba a mis manos una antología de poesía joven española titulada "Florigelium". Fue un descubrimiento deslumbrante y que me permitió conocer la poesía última que se publicaba en España por autores nacidos, en su gran mayoría, en la década de los 50. Con el tiempo he tenido la oportunidad de conocer a algunos poetas de la antología como José Lupiáñez, Miguel Mas, Antonio Enrique y, más recientemente, Vicente Sabido. Vicente tuvo la gentileza, hace unos meses, de enviarme un libro excepcional y de los más renombrados en la década de los 90, Aunque es de noche.
El título y la cita que abre el libro rinden homenaje al insigne poeta San Juan de la Cruz, figura primoridal para entender la poesía existencial, las ideas de un hombre adelantado a la sensibilidad de una época de grandes claroscuros y contradicciones.
Como he dicho, el libro de Vicente fue un libro capital en la época de su publicación y sobre él se escribieron críticas y reseñas por firmas de grandes estudiosos. Por tanto, intentar analizar las claves, por mi parte, me parece un tanto presuntuoso. Pero esto no resta, claro está, que pueda plasmar aquellos hallazgos y virtudes que he encontrado en la lectura atenta y reposada que he ido realizando en estos últimos días. Aunque es de noche es un libro que mira hacia el pasado con emoción, con añoranza y, en algún punto, con cierta rabia. Pero una rabia que no va destinada a situaciones vividas en la infancia, y sí a la situación social de una España gris que le toca vivir. Así pues, hay poemas dedicados a la tierna infancia, poemas a la juventud que le obliga a tener que alejarse de su tierra para realizar los estudios, poemas de amor y de ausencia (algunos deliciosos) y poemas, los últimos del libro, hacia esa España oscura que hacía aún más dura la vida en las zonas menos favorecidas.
Es un libro de una intensidad lírica de un enorme calado. Vicente domina el ritmo poético con una gran maestría. Sus palabras colorean el paisaje y le dan vida y luz a los sentimientos. Es cierto modo, leer sus poemas es introducirse en un viaje. Un viaje interior y un viaje hacia esas experiencias que, en cierto modo, y con matices de color muy parecidos, hemos vivido los que, aunque sea un poco más lejano, estamos cerca de esa generación.
Os dejo un poema que, a mí, me parece bellísimo y de una gran altura poética.

LA NOCHE OSCURECIÓ LABIOS Y ROSAS

La noche oscureció labios y rosas.
La noche acarició labios y rosas.
La noche vino fiel a nuestra cita.

Sonaba tu sonrisa en la negrura.
Sonaba tu sonrisa sobre el llanto
del viento y las cascadas en lo oscuro.

Un órgano barroco, un clavicémbalo
tremaba en mi interior y respondían
las fibras de tu sangre a mis adagios.

Las uvas del otoño, los jarales,
el cielo acharolado, la hojarasca
del parto vegetal eran el ámbito

mullido del amor. Y puse un beso
en la fresa partida de tu boca
que dulce se rindió. Pensé: supieras

quién es el que te abrazay te susurra
requiebros encendidos. Si pudieras
llegar a tocar fondo en el misterio

del triste vagabundo que acaricias
que está muriendo a chorros y no puede
morirse de una vez porque tú existes.

Sentí tu corazón dentro del mío
latir a mi compás. Y juré al cielo
luchar hasta morir por merecerte.

Vicente Sabido 

lunes, 6 de febrero de 2012

ANALJASILASA, de Antonio Fernández Verdú


Mi buen amigo, poeta y editor, José Luis Zerón Huguet, me envíó hace unas cuantas semanas un ejemplar del libro Analjasilasa, del poeta Antonio Fernández Verdú, publicado -en una edición preciosa, innovadora, rompedora, muy acorde con el tono transgresor del texto- por ediciones Empireuma, de la cual J.L. Zerón es alma mater.
El título del libro, que puede resultar extraño, responde a una metátesis que distorsiona el contenido de la palabra "analgilasa" convirtiéndola en un vocablo sugerente pero desprovisto de significado. Es un medicamento para combatir dolores moderados. El libro está dedicado a la memoria de Pedro Medina y José Antonio Medina "El pájaro".
En las dos elegías que abren el libro y en la breve introdución el lector entiende la relación entre el poeta y los homenajeados y las razones que conducen al título del libro. Una poesía que, siguiendo el espíritu que la forja, bordea y penetra los ámbitos de la locura. Desde el cielo a los infiernos, desde la claridad a la oscuridad, desde la realidad a los sueños transformados en pesadillas. Los poemas se transforman, suceden, como fogonazos de luz en la negrura más absoluta. Como un tratamiento de choque. Como la terrible verdad, como la lucidez más embriagadora, que debe suministrarse en dosis breves para no sucumbir en las redes asfixiantes de la locura.
Nos dice J.L. Zerón Huguet, en las solapas del libro, que Analjasilasa es un poema deslumbrante y oscuro, hermético y expansivo, y, sobre todo, unívocamente personal. Después de su lectura suscribo cada una de estas palabras. Es un libro oscuro y hermético, sí, pero a la vez te atrapa y sigues, estrofa a estrofa, buscando el final por ese recorrido hipnótico que te lleva por caminos existenciales, quebrados y complejos. Un libro que, como todo donde se aloja genialidad o locura, rechaza la indiferencia.

Medina azahar palmera
Pájaro
.......en tu absoluto discurso
cenital
.......de alas..ramas..nubes
 y cuchillas ciertas
.......inserto mi pluma
más esteril ahora sin
.......tu asertiva crítica
telurorreicosideral..y...ducha

.......Y levanto un vaso oscuro de
densa miel por tu vida...

.................septiembre 2010