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lunes, 26 de febrero de 2018

Reseña de "LA SEMILLA DEL ÓXIDO", por Carlos Alcorta

 
JOSÉ LUIS GARCÍA HERRERA. LA SEMILLA DEL ÓXIDO. PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA MIGUEL HERNÁNDEZ-COMUNIDAD VALENCIANA, 2017. EDITORIAL DEVENIR
 
Hay en La semilla del óxido una persistente indagación sobre la identidad y sobre la función que ejerce el lenguaje en la construcción de dicha identidad, y hablo de persistencia porque, a veces de manera explícita y otras de forma más solapada, ese conflicto está presente en todos los poemas del libro y, sin embargo, José Luis García Herrera (Esplugues de Llobregat, 1964) ha conseguido ofrecer una multiplicidad de puntos de vista que en ningún momento resultan monótonos, algo que no resulta fácil conseguir en un libro de la solidez de La semilla del óxido.
 
La semilla del óxido
 
     Ya en «Acta de fe», el primer poema de la primera de las seis secciones en las que está dividido el volumen, García Herrera declara sus intenciones, reconoce sus límites, da cuenta de las fidelidades que sustentan una vida, la suya: «deudor / de un amor de mujer que no merezco, / afortunado aprendiz de poeta / que halló felicidad haciendo lo que más quería: / amar, ser amado y escribir». Esta humildad que, a veces, roza el menosprecio personal, recorre en sigilo el libro. La conciencia de la fugacidad de la existencia conduce al poeta a una especie de resignación cercana al nihilismo, como reflejan, por ejemplo, estos versos del poema «Voz en la tierra»: «Y al final nada somos. / Sólo firme voluntad férrea / por reafirmar en tinta la memoria de nuestro paso» o los últimos versos del poema que cierra el libro, «Tiempo de partir»: «Un hombre sustituye a otro hombre / en la cordillera del viento, en la esquina / donde el agua borra las fracturas de una patria / y nada escapa del óxido mortal de sus ruinas». Pero en el transcurso del primer poema al último hay espacio para meditar en profundidad sobre el devenir existencial y García Herrera, consciente como es de lo que le aguarda, lo hace, sin embargo, sin patetismo, antes al contrario, hay en sus versos la poderosa constatación del gozo de vivir incluso en el dolor, aunque no sea capaz —nadie lo es del todo— de trasmitirlo de forma fidedigna, acaso porque «Escribir —en cierto modo, / es esa necesidad de acercarnos al dolor— abre heridas invisibles / que intentamos cerrar con esas palabras / que jamás dan la exacta medida / de lo que deseamos expresar». García Herrera entiende la escritura como salvación (esto no significa que algunas veces se cuestione si esa salvación es solo una forma de autoengaño: «Pero las palabras no me salvarán. Nada me salvará»), como cauterio contra las heridas del tiempo y da sobradas muestras de esa confianza en el poder salvífico y redentor de la palabra, aunque él conoce de primera mano cuánto tiene de artimaña este convencimiento, lo que produce una admiración sin resquicios en este lector: «Escribir frente a ti y contra el olvido. / Escribo contra el olvido para vivir en ti / las horas del ayer que hoy me ofreces / con la lucidez de tu corazón y su memoria». Un epígrafe de Luis Cernuda —bajo su sombra se cobija la poesía de José Luis García Herrera— encabeza la segunda sección, más centrada ahora en ese conflicto identitario del que hablamos más arriba, aunque la vinculación entre vida y poesía siga tutelando sus reflexiones: «En el naufragio me sujeté al mástil roto de la poesía. / Di a la vida aquello que la muerte me reclama. / Para aquel que no fui / ya no quedan voces que invoquen a la esperanza».
 
José Luis García Herrera
 
     Subyace en esa fe en la palabra un deseo no oculto de trascendencia de permanencia, de eternidad si se quiere, que va más allá de la memoria de los seres queridos o del registro civil, porque el óxido, la herrumbre, la muerte acechan como perros hambrientos. Nunca sabemos cuán próxima está la mordedura y García Herrera, para conjurar el maleficio de la espera, confía toda su experiencia en la escritura, un oficio de tinieblas y soledad, «Por eso —escribe— me refugio en la oscuridad y pretendo ser invisible frente a las flechas de la luz. Enfermo de silencio me acurruco bajo la ventana de la memoria, me alimento con el óxido de las palabras que acumulo tras los ojos y grito en un océano de papeles rotos».
     No hay en este indagación autobiográfica discursos grandilocuentes ni están trufadas las continuas especulaciones sobre el lenguaje de consideraciones metalingüísticas. El discurso de José Luis García Herrera —autor de una sólida trayectoria— es, quizá de forma más contundente que en sus libros anteriores, firme y directo, aunque el permanente ir venir de un lugar a otro de la conciencia produzca un remolino del que el lector, a veces, se ve incapaz de salir, Esos merodeos son consustanciales al hombre que se interroga sobre su lugar en el mundo, al hombre que duda, al hombre que piensa. Por otra parte, tanto en verso como en prosa la factura de los poemas es exquisita, lo que hace de La semilla del óxido un libro altamente recomendable.

jueves, 11 de enero de 2018

Sobre LA SEMILLA DEL ÓXIDO, de José Luis García Herrera

La semilla del óxido, de José Luis García Herrera, Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2017, ofrece una poesía torrencial, profusa en imágenes. Por el escritor y articulista Javier Puig. Reseña extraída del diario digital Mundodiario.

La semilla del óxido, de José Luis García Herrera, Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2017, y publicado por Devenir, nos ofrece una poesía torrencial, profusa en imágenes que, sin espacios vacíos, con apenas pequeños detenimientos, sostienen lo inexplicable, barruntan lo que no se puede postergar, la incidencia del yo, el pronunciamiento biográfico. Sus poemas están concebidos desde la irrupción en “el tiempo lento de las confesiones.” O no tan lento, porque los poemas avanzan con fluidez, pletóricos de palabras, desde una aparente facilidad que no es precipitación sino la honestidad de atender el sentimiento más acuciante y consolidado. Transitan a través de sus versos palabras clave como: óxido, cristal, hielo, memoria, muerte, lluvia, olvido, fracaso, agua...



Estamos ante un viaje que da como resultado la composición de amplias representaciones de lo que aún se ha sido, mapas que no nos indican los espacios sino las solicitudes del tiempo: “En esos momentos de luz interior/ escribo varias notas desordenadas:/ mínimos apuntes/ surgidos de la emoción del instante.” Es el recorrido largamente introspectivo: “Conozco mis limitaciones, mis heridas, mis derrotas.” Y es que hay una preponderancia absoluta del yo que busca el nítido reflejo en la sucesión de unos versos obstinados, un continuo juego en torno a la propia identidad, un enfrentamiento con los sucesivos motores del ser, a veces confusos para el hombre vehemente: “Perdí la vida buscando a aquel que no fui.”

Nos encontramos ante una poesía testimonial, el autorretrato de unos precedentes que se arrastran. Se trata de consignar los acumulativos resultados del ser a través del repaso de actos que a veces fueron fundacionales. ”Solo sé que anhelo conocerme a mí mismo”, y  todo este poemario es un ejercicio de acercamiento a la consecución de esa meta. Aunque pueden ser muy duras las miradas hacia las imágenes retrospectivas y su postrera valoración: “Me he equivocado demasiadas veces”. La vuelta al suceso interior a veces es amarga: “Regresar a la noche de ayer es tributo al fracaso”.  El poeta vive “ebrio de temor y dudas”, “con los pies en los gélidos eriales de la nada/ al borde las oscuras aguas del fracaso”. La idea es asumir la tal vez necesaria existencia de la derrota: “Construyo mi derrota, con esfuerzo,/ y copio mi soledad en todas las horas que perdí.”

Esta poesía no está exenta de la contradicción resultante de estar muy viva. Así, cuando habla de sí misma, de su propia pertinencia. A veces, el logro de los versos es insuficiente agarradero: “En el naufragio me sujeté al mástil roto de la poesía”. Pero, en Contra el olvido se dice: “El tiempo nos vencerá, sí; pero este poema/ quizá nos reviva en la llama de otros labios.” Pero ese instante supremo es fugaz: “…Las falsas/ ilusiones de un poema que explicará la vida…Pero las palabras no me salvarán. Nadie me salvará.”

Y es que: “Escribir – en cierto modo, /es esa necesidad de acercarnos al dolor-/ abre heridas invisibles / que intentamos cerrar  con esas palabras / que jamás dan la exacta medida / de lo que deseamos expresar.” Alguna rara vez uno puede descansar en la conclusión, aunque esta sea tan ambivalente: “Al fin, soy nada más que alma en pena/ con tiempo hipotecado, deudor/ de un amor de mujer que no merezco,/ afortunado aprendiz de poeta/ que halló la felicidad haciendo lo que más quería: / amar, ser amado y escribir.” Pero lo habitual es poder alcanzar tan solo piezas aisladas, esparcidas por la inmensidad mayoritariamente cerrada a una comprensión definitiva. Y, mientras tanto, auparse un poco, aunque sea desde la digna reclinación de una “voz quebrada / por los días lejanos del óxido y la escarcha.” Porque: “La vida no es un refugio para la subsistencia; que el tiempo / no es la suma de vacíos, perdones y derrotas.”

La semilla del óxido es poesía intensa, rica en imágenes de una contundencia y una belleza muy logradas: “Fui fragmento del sol /sobre el hielo de los anocheceres”. Nunca se acerca a lo prosaico sino que se mantiene en un lenguaje claramente ceñido a un lirismo lúcidamente propiciado. Estamos ante una valiente indagación del propio ser a través de la tenaz búsqueda de la palabra que marca las sendas tenues donde cabe la ardiente evidencia, la íntima extrañeza y los finos sesgos de la claridad: “Sabré que estuve ahí, que ahí me detuve/ que un poema dio sentido a mi vida, que aprendí / el lenguaje de los océanos y la razón oscura / que viste de azul el horizonte de la brújula.” José Luis García Herrera demuestra oficio e inspiración, lo que deviene en un poemario en el que menudean excelentes destellos poéticos. 

domingo, 17 de diciembre de 2017

LA SEMILLA DEL ÓXIDO, presentación en Orihuela

El pasado sábado 18 de noviembre, en el Auditorio de la Lonja de Orihuela, tuvo lugar la entrega del premio de poesía "Miguel Hernández-Comunidad Valenciana 2017" a mi libro "La semilla del óxido", publicado por la editorial Devenir de Madrid.
 

                                                    

    (portada del libro "La semilla del óxido")


El acto, organizado con excelente maestría por el grupo Artístico Auralaria, fue presentado por Ángeles Vidal Guevara.
Se inició con una apertura musical a cargo de Luisa Pastor (voz) y José Jimeno (guitarra) que interpretaron una excelente versión del tema "Boca".


                          (Luisa Pastor en plena interpretación)

Acto después el Director de la Fundación Miguel Hernández, Aitor Larrabide, me hizo entrega de la estatuilla conmemorativa, con un hermoso busto del poeta oriolano e universal.


                     (Aitor Larrabide y José Luis García Herrera)

A continuación leí una breve selección de poemas de "La semilla del óxido", escogiendo un poema de cada una de las seis partes en la que está compuesto el libro. De los poemas elegidos, "Puertas cerradas" fue uno de los poemas más celebrados por el público asistente.

PUERTAS CERRADAS

He cerrado la puerta,
en la soledad de cuatro paredes
no hay secretos, ...
      J. M. Soriano Degracia
Desde la trampilla del olvido alcanzo la senda
que conduce hasta la puerta maciza del destierro.
Llego hasta la puerta. Justo hasta la puerta.
Tengo miedo de abrirla y traspasar su umbral;
miedo de enfrentarme a mis miedos, a mis dudas, al frío...
Conozco demasiado bien mi ciudad, mi calle, mi sombra,
mi silencio, la pesada cruz de mi silencio...
Escribo palabras que hurgan en mi mesa, en mis cajones,
en mis páginas de lluvia, en mis días de lluvia...
Mi mano se posa sobre el pomo y aprieta con firmeza,
pero no lo giro hacia abajo ni empujo hacia fuera.
Un gramo de valentía o una libra de descaro
podrían cambiar la visión de mi historia y su rutina,
podrían enseñarme otro modo de ver las cosas.
Pero temo no saber adecuarme a los cambios. Temo
dejar en ese trance la esencia de lo que soy,
la cruda ausencia de lo que fui.
Conozco mis limitaciones, mis heridas, mis derrotas...
Mi vida es una película de sesión continua,
un lugar anónimo donde nada ocurre,
una voz que envejece en segundo plano,
un hombre que no aparece en escena,
una huella sólida
escrita con palabras de invierno
tras las puertas cerradas.

Después de mi lectura poética el poeta Álvaro Giménez, parte integrante de Auralaria, me hizo una entrevista sobre el escenario donde fuimos desgranando claves del libro y de mi personalidad poética (una arista más de mi personalidad global como ser humano). Fue una entrevista cálida, una charla distendida entre dos amigos que hablan sobre la vida, la poesía y sus conjuntos.

 
(Álvaro Giménez y José Luis García Herrera)

Cerraron el acto Luisa Pastor y José Jimeno con una excelente interpretación de una pieza titulada "Luna" donde declamación y canto se fusionan para exaltar el don de las palabras.


                              (Luisa Pastor y José Jimeno)

Aquí os dejo un breve resumen del acto, realizado por Televisión Vega Baja, que recoge los momentos más importantes y destacables del acto.

miércoles, 12 de abril de 2017

JOSÉ LUIS GARCÍA HERRERA - PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA "MIGUEL HERNÁNDEZ"

El poeta catalán José Luis García Herrera (Esplugues de Llobregat-Barcelona, 1964) se ha alzado con el premio internacional de poesía 'Miguel Hernández-Comunidad Valenciana' 2017 gracias a su trabajo 'La semilla del óxido', de preguntas y reflexiones sobre la existencia o las raíces de la vida.
                                         (José Luis García Herrera)

Este premio, dotado en esta edición con 8.000 euros, un elemento artístico acreditativo y su publicación en la editorial Devenir, se ha fallado este lunes en Orihuela (Alicante), ciudad natal del poeta Miguel Hernández, que este martes 28 de marzo conmemora el 75 aniversario de su muerte.

'La semilla del óxido' es una obra estructurada en seis partes y con 55 poemas "muy cohesionada, con un lenguaje muy actual y una presencia decidida del mundo contemporáneo", según ha destacado el jurado.

"El poeta se integra en ese mundo para atraer al lector y presentarle su universo poético con sus logros y sombras", han dicho los miembros del jurado, quienes han dicho que se trata de un poemario "sólido, bien construido, formado armónicamente con poemas en verso, de una contextura bien estructurada y con poemas en prosa bien integrados en la unidad general".

José Luis García Herrera es técnico-químico alimentario, además de poeta, narrador y crítico literario. Fue secretario de la Academia Iberoamericana de Poesía en Barcelona y fundador de los premios literarios 'Ciutat de San Andreu de la Barca'.

Hasta la fecha ha publicado 25 libros de poesía, entre los que destacan 'Lágrimas de rojo niebla' (premio Villa de Martorell, 1989); 'Las huellas en el laberinto. Cuaderno de Britania (Premio Juan Alcaide 2010) o ''Mares de Escarcha' (premio Luys Santamarina, 2016) y, en narrativa, ha sido ganador del premio 'Villa de San Esteban de Gormaz'.

El jurado, presidido por el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia, Francisco Javier Díez de Revenga, ha contado con los profesores Pilar Blanco, Arcadio López-Casanova y Joaquín Juan Penalva, además del editor Juan Pastor. Aitor Larrabide, director de la fundación, ha actuado como secretario.
Arcadio López-Casanova ha destacado tres rasgos fundamentales de este libro: "su extensión y buena estructura, que le da un primer signo de unidad; su acierto al darle un tono original a un tema de preguntas y reflexiones sobre la existencia y la intensidad del libro, apoyado en una melodía de los poemas y una expresión imaginativa, enormemente brillante y rica".
           (Jurado del Premio Miguel Hernández-Comunidad Valenciana)

El profesor Joaquín Juan Penalva ha declarado que se trata de un libro "perfectamente armado" y ha destacado la quinta parte, 'Los Pasos Desandado', "escrita en prosas poéticas" y las dos primeras, "que ahondan más en el tema de la lectura y escritura y donde he encontrado algunos de los mejores poemas del volumen".

Por su parte, el editor Juan Pastor, ha hecho hincapié en la "cantidad de originales que se han presentado y la diferencia entre los poemarios ganadores, permitiendo así no dirigirnos a una línea concreta, cumpliendo con la función de un premio".

A este galardón han concurrido 363 trabajos -43 más que en la edición anterior- procedentes de países como Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Estados Unidos, Ecuador, Francia, Honduras, Israel, Italia, Japón, Marruecos, México, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Suecia, Suiza, Uruguay o Venezuela, entre otros.

A esta convocatoria también han llegado trabajos de diferentes provincias españolas como A Coruña, Alicante, Barcelona, Vizcaya, Cantabria, Ceuta, Córdoba, Cuenca, Granada, Huesca, Islas Baleares, Jaén, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Sevilla, Soria, Valencia, Valladolid o Zaragoza.

domingo, 1 de febrero de 2015

ENTREGA PREMIOS DEL XVIII CONCURSO DE RELATO BREVE VILLA DE BINÉFAR

  
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Texto e Imagen: Jaume Garcia Castro

Binéfar, 31 de enero de 2015.- Ayer se celebró la ceremonia de entrega de los premios de la decimoctava edición del Concurso de Relato Breve “Villa de Binéfar”, un certamen que llegó así a su mayoría de edad, consolidado ya hace años como uno de los más sólidos de la provincia. Desde hace unas pocas ediciones, la ceremonia de entrega no es un mero acto protocolario, sino que se convierte en una tertulia literaria en la que las ciudadanas y ciudadanos que quieren acercarse pueden participar en una charla con los premiados. La de ayer fue una conversación animada en la que los escritores premiados compartieron anécdotas, vivencias y sensaciones con los aficionados a la lectura.
En esta edición no pudo asistir, como es habitual, el concejal de Cultura de Binéfar, Carlos Corzán, por lo que la presentación del acto, por elevación, le correspondió al alcalde de la población, Agustín Aquilué, quien hizo entrega a los premiados, al final de la tertulia, de sus respectivos galardones, así como una copia de las ediciones impresas de los relatos de anteriores ediciones.binefarenero2015entregarelatobreve04
El jurado, en el fallo emitido con el nombre y categoría de los relatos premiados, insistía en la gran calidad de los finalistas, así como que les costó realizar varias votaciones para encontrar la terna ganadora y determinar el orden exacto. El primer premio, dotado con un premio de mil euros, recayó en el relato El diablo que escapó del fogón, escrito por la madrileña Natalia Caballero, quien durante muchos años ha realizado labores de traducción del inglés al castellano de libros sobre cine y fotografía. El jurado quiso destacar la originalidad del texto, así como el trasfondo moral del mismo, en una historia en la que un demonio recorre una pequeña población rural en época de fiestas y, en lugar de sembrar el mal, es el receptor de los males que hemos creado en nuestra sociedad actual, lo cual, según el jurado, plantea en el lector la reflexión "sobre cuán terrible puede llegar a ser nuestro mundo para que, hasta el mismísimo Diablo, prefiera volver al Infierno". La autora explicó que hacía poco que se había estrenado en el mundo de participar en concursos literarios. De hecho, este es el segundo certamen en el que participa. Ante los espectadores presentes confesó que el relato “es una idea que proviene de otro relato y prácticamente se vomitó sola. La idea fundamental era divertirse, hacer un poco de brainstorming y practicar un poco sobre el papel. […] La idea principal era pasármelo bien, no me interesa para nada explicar cosas sobre mi vida, quiero estar lo más lejos posible, me gusta llevarlo todo a universos imaginarios y seres mitológicos, mundos en los que las leyes de la física no cuentan para nada porque, ya que estamos en este mundo, [en la imaginación] para qué vamos a circunscribirnos a estas leyes. La historia salió sola, yo no hice absolutamente nada”.  La idea original arranca sobre la reflexión de Natalia Caballero sobre cómo sería su peor noche y, a partir de ese concepto, desarrolló la historia.
El segundo premio, dotado con setecientos euros, correspondió al relato Un lugar privilegiado en mi memoria, del escritor catalán José Luis García. El jurado destacó la enorme capacidad del autor de transmitir emociones y de condensar gran cantidad de situaciones y personajes en un relato breve, Según el jurado “en apenas quince páginas, José Luis García es capaz de concentrar el argumento de toda una novela, desarrollar una amplia gama de sentimientos y presentarnos una gran variedad de escenarios y personajes con suma profundidad”. García se dedica desde hace años a escribir, sobre todo poesía, disciplina en la que lleva publicados dieciocho libros, pero desde hace poco cultiva también el relato corto. Suele participar habitualmente en concursos literarios y ya ha obtenido varios galardones en ellos. Esos premios le han supuesto el espaldarazo necesario para creer en su capacidad de crear ficciones literarias más allá del campo de la poesía. Su relato explora la relación entre un padre y su hijo que se va tensando, enfriando y distanciando con los años y cómo se transforman los sentimientos y los afectos en el momento en el que el padre fallece y el hijo vuelve para su entierro.
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(De izda a dcha: Natalia Caballero, Agustín Aquilué, José Luis García Herrera y Gustavo Isgro)
El argentino residente en Benasque Gustavo Isgro obtuvo el tercer premio, dotado con quinientos euros, con su relato El despistado absoluto, una obra que llamó la atención del jurado por reunir “el surrealismo, la ironía, el humor y un léxico extraordinariamente rico, para dar lugar a una interpretación muy esperpéntica del ser humano”. El relato narra la historia de un hombre al que, presuntamente,  le roban la puerta de su casa y las situaciones a las que esta situación le exponen. Isgro explicó que su relato es un cuento grotesco que busca hacer reír y reflexionar al mismo tiempo. Isclo vivió una temporada en Binéfar y fue precisamente en esta población en la que aparece la génesis de su relato, “un cuento que es como un chiste largo. A partir del humor trato de proponer una reflexión filosófica”, comentaba en la tertulia. Cultiva también la poesía y sus inquietudes artísticas se extienden a la escultura y la música y es colaborador habitual del Diario del AltoAragón, en su suplemento cultural de los domingos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

PREMIO "GERMÁN GAUDISA" DE POESÍA, EN CHIVA

El pasado día 25 de octubre, en la localidad valenciana de Chiva, recibí el XXIII Premio "Germán Gaudisa" de poesía, dentro del marco de los Premios Otoño Villa de Chiva. Recibí el premio por mi libro El lento abandono de la luz en la sombra. Allí tuve la fortuna de conocer al gestor cultural, Francesc González, una persona volcada en el mundo de la cultura y apasionada en su labor de divulgación. También coincidí con dos miembros del jurado que, además de personas entrañables, son poetas de reconocido prestigio. Ellos son: Blas Muñoz Pizarro y Emilio Tadeo Blanco.

(Emilio Tadeo, José Luis García Herrera y Blas Muñoz)
Fue un placer enorme poder asistir al acto de la entrega de premios y poder agradecer personalmente la concesión de este premio. La sala estaba llena y había gente de pie. Siempre es muy agradable sentirse felizmente acompañado y dirigir unas palabras a unas personas que han acudido a conocer y saludar a los ganadores de esta edición.

(José Luis García Herrera, dirigiéndose al público)
Fue un acto donde, además del premio de poesía, se entregaron premios de Fotografía y de Escultura. La ganadora del premio de escultura fue Nerea Martínez Junquero, con su trabajo Yanne Ti Gometti, una hermosa escultura de una niña pensativa. Una auténtica obra de arte en todos los sentidos. Tanto en lo estético como en la manera en que fue confeccionada. Después del acto de entrega de los premios se inauguró la exposición de las esculturas presentadas a los premios.
(José Luis García Herrera y Nerea Martínez Junquero)

Aquí os dejo el poema que leí durante el acto de la entrega de premios y que pertenece al libro El lento abandono de la luz en la sombra que será publicado por la editorial Denes de Valencia.

SOBRE EL PÁRAMO AGRESTE

Escribo para no morir. Ese es mi oficio.
Unir palabras sobre una estepa blanca
donde no caben las mentiras y la verdad duele
aunque cure todas las heridas que no he visto.
Hablo contra el viento para escuchar
todo lo que he escrito antes de que el día
fallezca entre las fauces de la noche.
Son palabras que queman en la piel
los días vividos en el majal de la rutina,
en el apeadero de los sueños rotos
y en la cantina de las promesas incumplidas.
En los amaneceres de la nada escribo
para no morir, para saberme hombre
entre las calles que nadie recorre
llamándome con la voz de los milagros.
Escribo para quien, un día, quizá lejano,
encuentre entre mis versos un ápice de esa vida
que he ido dejando -gotas de sangre o tinta-
sobre el páramo agreste de todos mis silencios.

lunes, 29 de julio de 2013

PREMIO DE POESÍA JOAQUÍN LOBATO (3ª etapa de un viaje)

Amaneció radiante el domingo 21 de julio. Lucía el sol en un extremo del cielo y el día invitaba a descubrir bellos rincones de la Axarquía. Después de unas buenas tostadas con mantequilla me dispuse a recorrer caminos ignotos hasta llegar a la bella población de Comares, lugar privilegiado y de privilegios. Así que, de Vélez Málaga partí hacia Benamocarra, y de allí a Iznate. No era el camino para llegar a mi destino final, pero quería ver aquellos pueblos cercanos a Vélez. Después de unas visitas breves, pero suficiente para hacerme una composición de lugar, me dirigí hacia Benamargosa para, pasado este pueblo, iniciar las duras rampas hacia el cerro donde aposenta sus reales la villa de Comares. Una carretera de pronunciadas curvas y de pendientes rotundas. Alcanzar lo hermoso requiere esfuerzo, y allí se reafirma. Pero una vez alcanzada la cima, una vez introducido entre las callejas blancas, con ventanas floreadas, con rincones que invitan a la ensoñación... compruebas el sabor de lo auténtico, de esas pequeñas poblaciones donde el tiempo, todavía, se detiene a contemplar los caminos de antaño, las costumbres ancestrales.

Comares
Fue allí, en la plaza de Comares, frente a esta puerta de entrada al laberinto de calles y de esquinas, donde leí algunos de los poemas del libro de Joaquín Lobato, Portafolio de Roma, que con enorme gentileza me habían regalado la noche anterior en el Palacio de Beniel, después de la entrega del premio. Os dejo, con el sabor cálido de aquella mañana en Comares, este poema del ilustre poeta veleño:

Recurriré a mi ángel de la guarda clandestino
porque tengo las plantas de los pies casi abiertas
por culpa de las gastadas suelas de mis sandalias
y de los durísimos adoquines de las calzadas.
Y me siento a descansar apoyado en las barandas
mientras en el cielo se combina un rosa malva
y las luces de la ciudad encienden su armonía
cuando los gatos nocturnos pasean su nocturnidad
y ejercen su atractivo de bohemia y libertad.

Joaquín Lobato

martes, 23 de julio de 2013

PREMIO DE POESÍA JOAQUÍN LOBATO (2ª etapa de un viaje)

El acto de entrega de los premios Joaquín Lobato 2013 tuvo lugar en el Palacio de Beniel, en un hermoso edificio que recoge una sala dedicada a la figura del poeta Joaquín Lobato y otra sala dedicada a María Zambrano. Antes de llegar al palacio, y muy cerca del ayuntamiento, hay una estatua dedicada al poeta veleño. Una estatua que le representa de una manera muy jovial y que refleja muy bien, según me comentaron en un momento de la velada, el espíritu dinámico y jubiloso del poeta.

(Estatua de Joaquín Lobato)


En el transcurso del acto fueron leídos los nombres de los cuatro ganadores del premio. Dos a nivel local, de la comarca de la Axarquía, y dos a nivel nacional. Los ganadores fuimos: Ismael Minguet, en relato local, y Beatriz Serón, en el apartado local de poesía. El premio de narrativa a nivel nacional fue para la malagueña Lola Clavero y para mí fue el premio nacional de poesía. Cada uno de los premiados tuvo palabras de agradecimiento, habló sobre su obra y leyó algunos poemas o breves fragmentos de sus obras.


(los ganadores de los premios con las autoridades y algunos de los miembros del jurado)
Mis palabras fueron de agradecimiento al ayuntamiento por seguir apostando por el premio y la figura de Joaquín Lobato, a los miembros del jurado, a las personas que nos acompañaron y a mis amigos motrileños que, con su presencia, me dieron ánimo, apoyo y amistad sincera. Hablé sucintamente de mi libro, titulado La luz del frío, y leí un par de poemas para reafirmar, o confirmar, todo lo dicho.



(José Luis García Herrera)

Después de la entrega de premios, disfrutamos de un espléndido cocktail en el patio del Palacio de Beniel. Allí pudimos disfrutar de la magnífica noche veleña, de las felicitaciones y de una entrañable tertulia, pude hablar con Francisco Ruiz Noguera, un poeta que admiro y que era miembro del jurado, charlar con miembros de la organización y con personas vinculadas a la Asociación Amigos de Joaquín Lobato, que me invitaron a cerrar la noche tomando un espectacular vino de Almachar en una terraza junto a las murallas de Vélez Málaga.

(Con los compañeros de la Asociación Amigos de Joaquín Lobato)