martes, 28 de diciembre de 2010

SÓLO NOS QUEDA EL RECUERDO, de Jesús Cabezas Jiménez

El pasado 26 de noviembre, en un abarrotado teatro Calderón de Motril, con más de 300 personas de público, se presentó el libro Sólo nos queda el recuerdo (Guía sentimental y literaria de Motril) que recoge 7 años de intenso trabajo documental por parte de su autor, el escritor y médico Jesús Cabezas Jiménez.
Sólo nos queda el recuerdo se mueve a caballo entre el ensayo, la autobiografía y la novela. Y, como no podía ser de otra forma, con un trasfondo poético que se vislumbra desde la primera hasta la última de las casi 900 páginas que conforman este espléndido libro.
El libro, como reza el subtítulo del mismo, plantea 10 rutas, 10 itinerarios literario-afectivos a través de la geografía urbana y sentimental del Motril de los últimos dos siglos. Son 83 los escritores que aparecen perfilados en estos 10 capítulos propuestos por Jesús Cabezas para conocer una histórica ciudad de Motril que, por diversos avatares, no ha sido dada a conocer en la dimensión que su riqueza arquitéctonica, histórica y cultural merece. Es, por tanto, para su autor, "una obligación moral para con su pueblo, un deber necesario para rescatar del olvido la memoria de tantísimos escritores ilustres nacidos o vinculados a Motril".
Para mí fue un auténtico honor que Jesús Cabezas contase conmigo como uno de los 83 escritores motrileños perfilados en el libro. Aunque nacido en Cataluña, soy de padres motrileños y he estado, y estoy, y estaré, muy vinculado a esta ciudad que siempre me ha acogido como uno más de los suyos, en la que me encuentro como en casa. Jesús Cabezas me pidió un poema para el libro. Éste es el poema que escribí, que hace mención a la Calle de las Escobas, donde vivió mi padre hasta que emigró al norte, en busca de oportunidades de futuro.
Este es un libro que, aunque pudiera parecer localista (pues se circunscribe únicamente al ámbito de Motril) está escrito con el registro universal de rescatar la memoria. Es una joya literaria. Tanto para el que quiera descubrir la ciudad en una próxima visita como para el que quiera disfrutar, simple y llanamente, de espléndida literatura.

CALLE DE LAS ESCOBAS
.........(Nocturno)

......................A José García Guardia "el Zoca", mi padre

Esta noche, en la calle de las Escobas,
el viento del norte no barrerá, con su soplo,
la luz secreta de los recuerdos.
Esta noche la calle volverá a ser de tierra,
de sal, de quejido, de sudor, de hambre azul,
de mar sin red, de ayer y polvo.
Un hombre la recorre lentamente.
Aquí vivió acabada la guerra. Aquí duermen
los fantasmas de una infancia
de rodillas peladas, de pies descalzos,
de amplias sonrisas, dulces como cañas.
Sus pasos, desde la calle de San Miguel,
resuenan con la emoción de un reencuentro,
con el repique de una lluvia interior,
de una lluvia cosida al azul de sus ojos.
Frente al número uno, donde viviera,
donde ultimara un día la maleta de los sueños,
se detiene un instante, un instante eterno.
En sus recuerdos, en los paisajes tejidos
con el pañuelo húmedo de las distancias,
la calle parecía más ancha, y más alta la casa.
Pero la casa no es la misma. Y sí es la misma.
Sí en su corazón, en su memoria, en su alma...
La casa de la infancia jamás desaparece. Jamás
dejamos de llamar a su puerta y visitarla.
Y este hombre sigue su camino. Atrás quedan
los ecos de voces de mujeres sentadas a la puerta,
las historias de quienes no están y fueron
familiares y compadres, las voces amigas
de Miguel Mejías y Joaquín "el Mota",
la sonrisa de Adelina "la Laguera" en la terraza:
las huellas de una vida antigua que la lluvia
borra con sus escobas de lágrimas, los sueños
que jamás se cumplieron y siempre dejaron
sabor de mar entre las manos vacías y calladas.
Esta noche, esta noche sin luna en la alcayata,
la calle de las Escobas ha vuelto a vestirse
con la túnica gris del tiempo lejano, con la tristeza
del hombre que tuvo que abandonar su tierra
y regresa por la acera añil de la nostalgia.

José Luis García Herrera

lunes, 18 de octubre de 2010

LAS LUCES NÓMADAS, de Esteban Martínez Serra

El pasado viernes, 15 de octubre, tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro Las luces nómadas de Esteban Martinez Serra, en la biblioteca Aigüestoses de Sant Andreu de la Barca.
El público asistente disfrutó de una gran tarde de poesía, pues la comunión entre poeta y público fue total. Hacía mucho tiempo que no veía a un poeta comunicar de forma tan cercana y directa con los oyentes. Y este hecho, mientras escuchábamos declamar sus poemas, no es nada extraño en un poeta como Esteban Martínez; su poesía va atrapando al público, partiendo de aspectos comunes, cotidianos, en los que todos nos vemos representados, para acabar con verdades como puños, con versos que convidan a la sorpresa y a la reflexión.
El libro fue presentado, de manera precisa, establenciendo recorridos y paradas en los aspectos más fundamentales del libro, por el poeta Josep Maria Ripoll, que -por aquella amistad con Esteban de más de veinte años- conjugó aspectos poéticos y humanos a través de su discurso.
Las luces nómadas se divide en tres partes: Fluorescencias, Claroscuros y Fulguraciones. En la primera parte prevalecen esos poemas que desean rescatar imágenes, objetos y luces de la infancia. En la segunda se acentúan los poemas escritos en su relación con la madre, enferma de Alzheimer, adentrándose en esa región donde la memoria y los recuerdos se diluyen a través del tiempo sin memoria y la pérdida de identidad respecto al mundo. Versos de gran calado que abordan el tema con un gran respeto. En la tercera parte el poeta, a través de la poesía, se reencuentra con las eternas ideas sobre la existencia que, a través de la nostalgia, siempre elevan preguntas que rara vez hayan caminos de regreso o de respuestas.
Os dejo con tres poemas que expresan, de manera muy certera, todo cuanto he dicho y todo lo que el libro expresa.

PECERA

Una gigantesca copa de vidrio
en un estante del mueble. Dentro,
dos pececillos como mermados
terrones de azúcar, aún no disueltos,
ingrávidos en un agua definitivamente
.....................................desanimada.
Acerco los ojos al cristal
y empieza a trasvasarse en ellos
ese fatalismo de los peces cautivos...

............................Ahora, treinta años después,
siguen los peces dentro de mis ojos,
languideciéndome.

TU MUERTE

He pensado en tu muerte
y un resquicio de luz
te ha iluminado el gesto.
¿Me has oído, madre, el pensamiento?
He pensado en tu muerte
como un paisaje conocido y feliz
aunque no sepa situarlo con exactitud.
Y yo te llevaba de la mano.

ELOGIO DE LA DESAPARICIÓN

Que de mí no quede piedra sobre piedra,
que no ocupe espacio en la memoria de nadie.
(¡Sólo pensarlo es ya una presunción
y una incomodidad para los otros!)
Que todo siga como hasta ahora: nada siendo nada
y la belleza, sí, una posibilidad irresoluble.
Una tentación para el vanidoso. Y está bien.

Esteban Martínez Serra

miércoles, 29 de septiembre de 2010

SI EM PARLES DEL DESIG, de Manel Alonso i Català

Este verano, en las tardes estivales de Menorca, junto a la playa de son Xoriguer, en noches que invitan a ejercer la poesía más allá de la palabra, he leído un hermoso libro de poesía del poeta valenciano, de Puçol, Manel Alonso i Català, titulado Si em parles del desig (Si me hablas del deseo). Un libro que mereció el premio de poesía Antoni Matutano 2010-Vila d'Almassora.
Un libro que gira en torno a uno de los temas más presentes en la poesía de Manel Alonso, el erotismo, que ya viene plasmado, o evocado en la palabra deseo que aparece en el título.
El cuerpo femenino, las partes más sensuales y erógenas de ese cuerpo anhelado, deseado y necesario, es el protagonista de esos poemas que, como piezas que van cayendo tras un telón de sombras, completan o desnudan el placer y la fantasía evocadas a través del sentido (de todos los sentidos) y del recuerdo de ese instante donde dejamos de ser nosotros mismos para fundirnos en esa oleada de calor en la que respiramos la vida con el ansia de asfixiarnos de vida.
Y el poeta se detiene en las metáforas para expresar aquello que, por forzosa necesidad, por mor del lenguaje poético, en homenaje a la tradición popular, debe cubrirse de belleza y misterio. Así, los pechos son "pirámides turgentes", el sexo es "tulipanes abiertos y rosados" y el pubis " pétalos de terciopelo".
Unos poemas que tejen y destejen la línea entre el erotismo y el sexo, que ahondan en ese particular mundo interior (muchas veces inconfesable) del deseo, que encuentran la palabra justa a través del tacto, que a través del tacto (real o soñado, ¿donde se enmarca la línea del deseo?) se hacen palabra y verso.
Os dejo 2 poemas como ejemplo de la poesía de este libro de Manel Alonso.

Sobre una taula
el seu pubis de fils d'atzabeja
no pot ocultar la tellina inerme, deliqüescent
que un altre obri amb el dit solitari,
que li penja en l'arcada de les cames,
i amb trémula envestida entra
amb l'ànim de collir el dolç carroll dels plaers
que ella ha anat inventant
en unes hores tòrrides, volcàniques
amb la cadència dels seus malucs,
amb la voluptuositat de les seues paraules.

Duia peces que no ocultaven el seu cos
sinó que li subratllaven la sensualitat madura,
la seua sexualitat de pantera albina.
Sentia el seu esguard impúdic recorrent-la i les llepades febrils,
els mossos volcànics del deu desig adúlter.
No tenia voluntat d'encendre la foguera del plaer i somreia
com una bagassa tímida.
No li feia falta res més per aconseguir un instant de domini
absolut i de felicitat
i així i tot es va treure les bragues per a regalar al súbdit la flor
carnosa del seu entrecuix.

(Sobre una mesa/ su pubis de hilos de azabache/no puede ocultar la tellina inerme, delicuescente/que otro abre con dedo solitario/que le pende en el arco de las piernas/ i con trémula envestida entra/con el ánimo de coger el dulce racimo de los placeres/que ella ha inventado/en horas tórridas, volcánicas/con la cadencia de sus caderas/con la voluptuosidad de sus palabras.)

(Llevaba ropa que no ocultaba su cuerpo, si no que realzaba la sensualidad madura,/su sexualidad de pantera albina./Sentía su mirada impúdica recorriéndola y las lamidas febriles/las dentelladas volcánicas de su deseo adúltero./No tenía voluntad de encender la hoguera del placer i sonreía como una prostituta tímida/No precisaba de nada más para conseguir un instante de dominio/ y de felicidad/ y aun así, se quitó las bragas para regalarle al súbdito la flor/carnosa de su entrepierna.)

Traducción: José Luis García Herrera

domingo, 26 de septiembre de 2010

5 POEMAS en la revista "Matemáticas y Poesía"


El amigo José Antonio Hervás, de la revista Matemáticas y Poesía, me invitó hace unos días a colaborar en la revista con algunos poemas míos. Hoy he recibido la grata noticia de que mis poemas ya están disponibles en la web de la revista para ser leídos por todos aquellos que se acerquen a leerlos.
Se pueden leer en la dirección siguiente:
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Desde aquí os invito, con mi gratitud por ello, a visitar y leer mis poemas:
Lección de Aritmética
Tiempo de óxido
Malà Strana
El cuarto de Holan
Un minuto en la arena

sábado, 25 de septiembre de 2010

ESCALADA LIBRE, de Elisa Rueda

Poco antes de marchar de viajes de vacaciones a Menorca, tuve la oportunidad de recibir un libro de poesía titulado Escalada libre, de la poeta Elisa Rueda, nacida en Markina-Xemein (Vizcaya) pero residente en Vitoria.
Allí, en Menoca, en la playa de Son Xoriguer, tuve la suerte y el placer de amenizar las tardes con la lectura de sus poemas. El título del libro sugiere una lectura de versos arriesgados, de perfil vertical, de aristas cortantes. Pero algunos de los poemas evocan o nos llevan a visitar la arena y la agua de otra playa, la de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria.
Pero el libro, como alguien poco versado en la libertad de las palabras en poesía pudiera pensar, no es un manual de montañismo y sí, el reflejo de aquellos aspectos de la vida que aborda esta joven poeta y que, como primera vez que una persona se enfrenta a estos dilemas cotidianos, se atraviesan como si de una escalada libre, sin arneses y sin mosquetones, se tratara.
Porque la vida, el descubrimiento de que "la vida iba en serio", nos deja en numerosas ocasiones sin ayudas, y sin herramientas, que nos permitan asirnos a la piedra para evitar la caída y, aún asiéndonos al filo cortante de las emociones, no evitamos sentir en la piel, en la carne, los cortes de la dura realidad. Pero ello, tampoco, no es menoscabo para que, dentro de esta aventura, conozcamos las mieles del amor y su profunda huella.
El libro está dividido en cuatro partes: Inclinado vertical, Vertical a extraplomado, Pasos de búlder con pies de gato y Vertical continúo. Psicoblocks. Posiblemente, como es mi caso, este lenguaje específico de escaladores de montaña, nos dejará un poco descolocados, pero a medida que la lectura nos introduce en las claves de la poesía de Elisa, en su particular manera (en ocasiones, breve y aguda como el escaso filo que nos ofrece una roca) de abordar el poema, se comprende esta peculiar lección de alpinismo que, sin duda, es la vida misma.
Como he comentado, se abordan temas cotidianos, las eternas preguntas que no tienen respuesta pero que tenemos la necesidad de preguntar constantemente para comprender la existencia y para comprerdernos; la vida y el amor, la ausencia, la soledad, la belleza del paisaje, la memoria de lo vivido, las ansias de vivir... Todo ello va deslizándose por la cuerda que nos acompaña en la escalada, todo ello sube con nosotros al ritmo del paso del tiempo, todo ello es parte de la seguridad de la mano en la roca y la pierna en el abismo... Una poesía, la de Elisa, que parte desde la conciencia de una mujer que reivindica su esencia de mujer, la igualdad de una voz que no debiera ser diferente -en valor, en altura- por ser mujer. No es poesía feminista -así no lo interpreto- si no poesía de una mujer que habla con la claridad y la conciencia social de su tiempo.
Quisiera dejaros los poemas VOZ DE MUJER y NAUFRAGIOS como mínimo ejemplo, pero suficiente, para valorar su poesía.

VOZ DE MUJER

Sin gritar,
puedo utilizar mi voz aguda de mujer
para explicarte mi opresión.

Puedo hablar de un juguete plegado
en una caja con tapa.
para enseñarte mis cadenas.

Puede que no sean siempre necesarias
palabras que muerdan
para anunciarte mis decisiones.

No quiero sentirme maniatada
otra vez por el lenguaje.
Puedo reivindicar con diminutivos
aunque no lleguen a la altura de tus ojos.

¿Quién eres tú
para decirme que una voz suave
no puede hablar de un dolor profundo?

NAUFRAGIOS

Esta tarde gris
se viste de acantilados.
Presagio de aristas
en las piedras negras
revolcadas en la arena.

No es mi mar de otros dias.

Hoy las olas
desbordan naufragios en la orilla.
Y la playa ya es sólo
rumor de ausencia,
espuma de ausencia,
salitre de ausencia,
canon de ausencia.

Un océano de soledad infinita
en mis manos frías.

Elisa Rueda

jueves, 5 de agosto de 2010

VIAJE AL ALBA, de Basilio Rodríguez Cañada

El pasado mes de junio tuve la oportunidad de visitar por vez primera la Feria del Libro de Madrid. Fui para presentar, con otros compañeros, la antología poética Xarnegos/Charnegos. Como es imposible ir a una feria del libro sin comprar libros, regresé a Barcelona con unos cuantos en mi mochila, con más peso, con más palabras para disfrutar de la lectura y con más amigos.

Uno de los libros que hizo conmigo el viaje de regreso fue Viaje al alba (valga la redundancia) del poeta y editor de Sial Basilio Rodríguez Cañada. Un libro con el que me siento muy afín, pues creo que Basilio y yo tenemos una manera muy cercana a la hora de construir la esencia del poema, de desarrollar el ritmo del verso y de plasmar la simbología de las imágenes. Poemas escritos desde la serenidad de quien ha asimilado las maravillas del lugar y evoca, desde la admiración por la vida y lo vivido, aquellas pequeñas cosas que hacen que la estancia en cualquier rincón del mundo sea una experiencia inolvidable.

Porque la poesía de Basilio Rodríguez Cañada no se queda únicamente en el reflejo del paisaje (montañas, ríos, edificios, avenidas...) si no que las personas que habitan y viven allí, las personas que le acogen, que caminan a su lado, que le explican, adquieren una relevancia más importante, si cabe, que la propia geografía de los lugares recorridos en esos viajes rememorados al alba, ya sea desde el hogar o desde el aeropuerto, con la vista puesta en lo que quedó atrás. Pero también, o casi exclusivamente, es un viaje por la vida y un homenaje a todos aquellos (amigos lejanos, amigos cercanos, mujer, hijos...) que comparten con el poeta la aventura del camino por la vida, celebrando en cada verso esa alegría de tenerles cerca y la nostalgia de tenerles lejos.

El verso de Basilio es reflexivo y de lectura pausada, con preguntas de difícil respuesta pero necesarias para comprender el sentido del viaje. Porque su poesía es una constante reflexión sobre la vida, sobre sus milagros y, sobre todo, sobre sus misterios. Su poesía nos invita a entrar en un doble viaje, el físico (la tierra que pisamos, sea cual sea el lugar) y el espiritual (ese lugar que viene siempre con nosotros y donde todo viaje deja una huella diferente).

Os dejo un poema de Basilio para que podáis conocer, aunque sea sólo una pincelada, su poesía.
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ANOCHECER EN MALABO
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El sol y la luna se encuentran
para fundirse y crear
un nuevo astro, sólido
brillante, anaranjado
y solitario, sobre los tejados
de chapa oxidada,
que coronan las viejas
construcciones coloniales
que combaten su ruina
con llamativos colores:
cremas, rosados, amarillos,
verdes o asalmonados.
El centellear de las luces
que señalan Punta Europa,
sobre sus altas torres vigía,
delimitan el espacio
terrestre, marítimo y aéreo
que sólo pueden traspasar
los hijos del poder blanco,
aquellos que arrancan a las entrañas
de la tierra su codiciada savia negra.
Las palmeras, raquíticas,
despobladas -puro esqueleto
de árbol- ceden en altura
y robustez ante postes
de antenas y torres
de parabólicas señales.
Anacrónica ciudad,
endeble escenario
para viajeros soñadores
y aventureros trasnochados.
Cuando la suerte pende
de un hilo fino y quebradizo
a buen seguro perderemos
la firmeza de nuestras convicciones.
¡Quién pudiera haberte conocido
en ancestrales tiempos
de hallazgos y leyendas!
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Basilio Rodríguez Cañada

sábado, 31 de julio de 2010

TACONES DE AZÚCAR, de Yolanda Sáenz de Tejada


Tacones de azúcar, de la poeta onubense Yolanda Sáenz de Tejada, obtuvo el Premio sial de Poesía en su convocatoria del año 2008. En el prólogo del libro Luis García Montero afirma que "quien tiene la suerte de conocer a Yolanda disfruta la oportunidad de asistir y compartir la fuerza convicencente de una pasión, su pasión, por la poesía".
Yo debo, después de haber leído este libro, reafirmar las palabras de García Montero y, añadir (en aspectos que García Montero también apunta) que los poemas de Yolanda están escritos desde la pasión, desde una pasión amorosa que abarca desde lo físico (la pasión es tacto, contacto, roce de piel, de corazón, de labios...) hasta lo espiritual. Una pasión de amor y desamor, de certezas e incertudimbres, que va desglosando a través del libro como íntimas historias (en primera persona, a veces en tercera) que abarcan todos los estadios del amor, de la pasión, del erotismo... Poemas que nos sitúan en escenas cotidianas, con fragmentos dialogados donde al cercanía a la escena de los amantes se hace aún más palpable, más real, más auténtica. Pasión poética que viene sazonada por una cierta (aparente) ingenuidad o una inocencia real de la autora que viste los poemas de una ternura adolescente, de una dosis de originalidad verdadera, de una vitalidad devoradora. Su poesía es palabra genuina, con un aliento que ondea la bandera de la utopía y cabalga en la noche con la pasión desmedida (no puede ser de otra forma) de los amantes.
Sus poemas son pequeñas crónicas de amantes, de esos momentos necesarios para ubicar en la región de los sentimientos un "te quiero", un "te he echado de menos". Poemas donde imágenes de una fuerte emoción sorpresiva y de una enorme fuerza expresiva exploran terrenos donde la desnudez (la física, la espiritual) muestra el calado interior de los sentimientos, donde las manos recorren cada uno de los pliegues de la piel donde el amor encuentra su patria y donde los labios escriben el acento de la palabra pasión.
Dividido en cuatro apartados: La sensualidad. El amor, El erotismo y Testamento, el libro, la intención de la poeta, nos muestra la intención arrebatadora de la obra poética de esta autora que pise fuerte sobre nuestro corazón, pero con la dulzura inocente de unos tacones de azúcar.
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Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.
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ÁNGEL GONZÁLEZ
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Mientras sigas apretando la tuerca de mi vida,
estaré viva.
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Mientras siga bebiendo el aliento de tus días,
devorando el tiempo que me das,
amándote cuando no pienso,
estaré viva.
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Mientras siga cabalgando tu piel inmensa
llena de mares y lágrimas,
olvidando que te odio cuan más te amo,
exagerando mis besos en muerte segura,
estaré viva.
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Cuando deje que el tiempo sepulte tus ojos,
que mi tinta deje de nadar en tus venas,
que tus manos no me electrocuten el deseo,
estará muerto en mi vida.
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Yolanda Sáenz de Tejada

jueves, 29 de julio de 2010

POEMAS DE AMOR, de Ada Soriano


Hace unos dias recibí un hermoso libro titulado POEMAS DE AMOR, de la poeta oriolana Ada Soriano. El libro está publicado por la Fundación Cultural Miguel Hernández dentro de la colección "Contemporáneos a mano".
Ada es codirectora de la revista de creación Empireuma y de la revista socio-cultural La Lucerna. Ha publicado los libros Anúteba, Como abrir una puerta que da al mar, Alimentando lluvias y tiene en preparación Principio y fin de la soledad a cargo de la cátedra Fernando Loazes de Orihuela, Universidad de Alicante.
Poemas de amor recoge los poemas amorosos que Ada Soriano ha ido publicando en sus diferentes libros, permitiéndole la posibilidad de reunirlos de manera unitaria y la oportunidad de darlos a conocer a lectores nuevos, además de revisar los poemas y mejorar algunos versos.
Son poemas de amor donde Ada, como oriolana, como levantina, fusiona el sentimiento carnal con el aroma del paisaje que vive, pisa y atesora. Su amor se extiende más allá del cuerpo para impregnarse de los campos, de las huertas, de las fuentes, de las calles... en definitiva, de la naturaleza física, y espiritual, que recorre cada día, como recorre, cada noche, la piel amada, la emoción íntima de los cuerpos fusionados como uno solo, como esa naturaleza que nos envuelve en los ciclos de la vida.
Poemas de amor donde el plano físico juega un papel fundamental, donde el roce, el tacto, son necesarios para refrendar el amor. El amor es entrega, es unión, culmina en el sexo, como fruto anhelado, como sueño cumplido.
Os ofrezco 2 poemas de este libro como ejemplo de lo dicho anteriormente. Ellos sabrán refrendar lo que he intentado expresar a través de mis palabras.
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GÁNDARA es una tierra que se ofrece
para ser fecundada
se alarga como una noche
en luna llena
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Pronunciar su nombre es elevar
entre mis manos una copa
gan dará un fruto compartido
Sentirla es un caballo al galope
que recorre la maleza
enclavar una bandera
o encontrar una roca
..............................................un orificio
penetración de aire
..................................agua marina
árboles como raíces
Gozarla es la expansión de tu cuerpo
que amenaza derrumbarse en Gándara
o imaginar tu cuerpo
en mi cuerpo de bocas
.......................................cavidades
desorbitados ojos jugando
a refugiarse en una playa
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Gándara es una tierra que se inclina
y para ofrecerse se alarga
se alarga como una noche
en luna llena.
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rumor de savia
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La mano en la mano
acaricia y se deja
La mano con un dedo
que se pierde en la boca
Dedo húmedo
que resbala por el hombro
se esconde entre los pechos
hermosos y erguidos
La mano en la mano
roce leve y fugaz
que se repite
La mano en la mano
la mano en el hombro
la mano en el pecho
bajando hasta el vientre
El cuerpo sudoroso
oprime el corazón
que golpea como un martillo
El cuerpo en el cuerpo
que busca y reclama
Rumor de savia
Carne abierta
El sexo en el sexo.
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Ada Soriano

lunes, 28 de junio de 2010

DIOS Y SUS CÓMPLICES, de Aarón García Peña


Hace unos días tuve la oportunidad de ir a Madrid para presentar en la Feria del Libro, junto con otros poetas amigos de Barcelona, la antología Charnegos/Xarnegos. Y, aprovechando la coyuntura del viaje, pasé por el Ateneo de Madrid, una casa de cultura que me trae unos hermosos recuerdos, pues allí, hace muchos años, tuve la oportunidad de presentar mi primer libro de poesía Lágrimas de rojo niebla y compartir recital con la poeta Carmen Albert. Quiso la fortuna que aquella noche se presentara una antología poética de la mano de Balbina Prior y el editor Basilio Rodríguez Cañada, dentro del ciclo "Los viernes de la cacharrería". Antes del acto saludé y felicité al poeta Emilio Porta por el premio "Blas de Otero" y éste me presentó al poeta Aarón García Peña, con quien había intercambiado correos electrónicos pero a quien no conocía personalmente. De aquella conversación cordial surgió la entrega de un libro de poesía Dios y sus cómplices que fui leyendo al día siguiente, para asombro del pasajero de al lado, en el avión de regreso a Barcelona.
Dios y sus cómplices es un libro que aborda la figura de dios desde distintos ángulos y perspectivas. Creo que hay una visión para cada persona, para cada manera de entender la fe y su relación (desde la más creyente a la más atea, pasando por otros estados intermedios) con el Creador. Es un ejercicio, sin lugar a dudas, atrevido y original. Quizá porque dioses hay muchos y hay tantos cómplices como dioses. Y porque cada visión, cada complicidad, cada poema, está escrito desde un distinto prisma (lo que obliga al poeta a desdoblarse, a multiplicarse) y cada voz requiere de un tono distinto, de un discurso diferente, de un ritmo poético de variada factura. En ese ejercicio de multiplicidad, de complicidad con los cómplices, Aarón logra llevarnos hacia su terreno, involucrarnos en la manera de pensar y de expresarse de cada uno de los protagonistas del libro (el devoto, el agnóstico, el ateo, el satánico...) y hacer que, irremediablemente, tomemos partido por un bando, confirmándonos en un cómplice más del libro. En esta apuesta Aarón nos muestra las dotes de un poeta con diferentes registros, que sabe abordar un mismo tema desde diferentes planos discursivos, con sobrada inspiración, imaginación y técnica.
Aarón García Peña nació en Madrid, es autor de otro libro de poesía "Cuidado, macha" y director de la revista digital Carretera y Manta.
Es difícil seleccionar un poema de este libro para ilustrar su contenido (como he dicho, hay varios libros dentro del mismo libro) pero destacaría la parte del libro titulada María Magdalena junta los labios, una serie de cinco sonetos de gran altura. Como muestra dejo el soneto inicial.

I

No estoy embarazada con dejarme
acariciar por un sólo segundo.
Si contagio la vida en este mundo
será porque accediste a desnudarme.

Me dejo merecer antes de ahogarme
sobre tu sexo puente y vagabundo.
Te digo una vez más que no fecundo
si meces tu sudor sin consolarme.

Aprendiste a rezar por cobardía.
Aunque aplaques el tiempo con razones
la castidad es una herida fría.

En el color azul el cielo pones.
Hoy toca destaparse por el día
y suicidar mi noche en tus rincones.

Aarón García Peña

jueves, 10 de junio de 2010

DOS POEMAS DE ROSA LENTINI

En el camino de la noche, entre papeles, poemas y luces de flexo, voy hojeando libros al azar, rememorando escenas de ayeres más lejanos o próximos, leyendo versos cazados de manera improvisada, sin más intención que atrapar esos versos unidos a un jirón de niebla colgado de una de las ramas del árbol de la memoria.
En el camino de la noche me entrecruzo con un libro bellamente editado y cuyo título es La noche es una voz soñada, escrito por la poeta Rosa Lentini y publicado en la editorial Pamiela.
Rosa Lentini es directora de la colección Igitur de poesía y, con anterioridad fue directora de la revista de crítica y creación poética Hora de Poesía, revista que fundara su padre, Javier Lentini.
Un libro hermoso, un libro escrito con la precisión de quien escoja las palabras acertadas, plasmando lo justo y necesario, huyendo de versos que sobran o palabras que se precipitan sobre el hueco de la nada. Con versos breves, con poemas en prosa, Rosa va tejiendo esa red de confidencias que establecen dos cuerpos y dos voces en el camino de la noche. Es amor en un sentido amplio, que abarca más allá de las cuatro paredes donde la intimidad gesta su límite de sombras; un amor que se funde con la naturaleza, con su entorno, con el lugar donde la noche alienta el roce de alientos rasos, genuinos, reencontrados...
En ese cruce de versos y palabras, bajo la luz del flexo, frente al ventilador, voy leyendo los poemas de este libro, voy desgranando sus frutos, voy caminando con ellos hasta herirme los ojos con el perfil de la madrugada...
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La luna tiembla en un mar en calma
mientras mi mano busca atrapar pequeños peces
que se me escapan por entre los dedos;
alguno roza aturdido las yemas
y el contacto es directo, definitivo.
En el fondo se esculpen perfiles de arena
que miran cegados poe la sal del agua hacia lo alto:
caminas entre ellos, pisando sus cabellos,
haciéndote presencia invisible,
diluyéndote en las burbujas de sus bocas inundadas.

Te nombro desde la página
donde tu rostro ciego parpadea,
te nombro en los gestos simulados del sueño.
Empiezo tu retrato y mi mano guía el trazo,
mide tus pupilas,
ilumina el contorno de tu iris.
Pedías: "bórrame los ojos, redibújalos".

Rosa Lentini

viernes, 28 de mayo de 2010

ÚLTIMA PUERTA DEL SILENCIO, de Juan Ruiz de Torres

He recibido hace unos días el libro de Juan Ruiz de Torres, Última puerta del silencio, publicado en la editorial Huerga & Fierro. He de reconocer que me ha sorprendido recibir este libro pues, hace unos años, recibí una plaquette suya comentándome que aquellos eran los últimos poemas que publicaba para, desde ese momento, dedicarse enteramente a la narrativa. Pero cuando uno lee la introducción al libro entiende, y reconoce, los motivos que han llevado al autor a publicar el que, sin duda, es su último libro y la puerta que cierra la palabra poética y abre los pasos al silencio.
Juan Ruiz de Torres es una persona de enormes inquietudes intelectuales. Por dicha razón ha llevado a cabo múltiples proyectos culturales (la Asociación Prometeo de Poesía ha sido el espacio donde ha aglutinado gran parte de ellas) y, esas mismas inquietudes, le han llevado a explorar diversos campos de la expresión poética. Cada libro suyo ha sido una nueva puesta, un giro, una meta, un compromiso con esa visión de ampliar horizontes. Ha cultivado todo tipo de formas métricas, desde la más clásicas hasta las más vanguardistas, ha ido desde la poesía visual a la poesía oriental y, en todas ellas, ha surgido airoso, renovado y esencial.
Este libro, Última puerta del silencio, cumple la misión de recoger aquellos poemas que, por diversas causas, por diferentes proyectos o motivos, quedaron inéditos. No por dicha condición -la de inéditos- poseen menor calidad. No es el caso. Son otras razones (de espacio, tiempo y pensamiento) las que relegaron estos poemas a esa condición. Y hoy, publicados junto a otros poemas que cumplimentan proyectos que quedaron inconclusos, aparecen finalmente reflejados en este volumen.
Es una decisión importante, creo, la de afirmar "este es mi último libro de poesía". Y quizá sea una decisión sabia. No lo sé. En cualquier caso, me parece digno de resaltar esa decisión de decir
"esto es todo lo que tenía que dar, hasta aquí he llegado". Un libro, sin duda, que cierra, de manera muy digna, con gran poesía, un ciclo vital ligado a la palabra poética. Un libro que muestra, desde diferentes ángulos, desde diferentes apuestas expresivas, la dilatada obra de este escritor madrileño.
Os dejo dos poemas del libro:

UN BESO EN LA PIAZZA SPAGNA

Miradlos. Sus cabellos se entrerraman,
se hacen una sus bocas, sus ensueños.
No hay mundo más allá de su nirvana
ni otro torrente que el de su deseo.

Miradlos. Qué rendida la caricia,
qué olvidados del arte de su Roma
-a nuestros pies en paz, medio dormida-,
qué ajenos al futuro y a la historia.

Un escalón azul: solo eso piden
para alzar su andadura. Y en ausencia
del ídolo propicio, lloran, ríen,
se funden en el pasmo de la entrega.

Miradlos, son reales. No esas cúpulas,
no esos lienzos, sin voz, descoloridos.
Muchachos, tierra fértil, pasión pura,
yedra inmortal. Señor, cómo os envidio.

A ROMPER

A romper,
a romper.

Tanto verso fallido.

Fotos.
Y diccionarios.
Ombligos.
Discursos, crucigramas.
Solo el instante único
se resuelve en poema.
El resto es vanidad,
tiempo al amor perdido.
A romper.
Incluso este manual.

Hay que salvar los bosques.

Juan Ruiz de Torres

lunes, 17 de mayo de 2010

LES PLACES D'ULISSES, de VICENÇ LLORCA


Bajo el título de Les Places d'Ulisses, el poeta catalán Vicenç Llorca ha reunido los ochos libros de poesía que ha publicado hasta la fecha. Editado por la editorial Omicron, esta poesía reunida mantiene los prólogos de todos los libros y, además, añade poemas inéditos que complementan y cierran el círculo de la obra publicada durante veinticinco años por Vicenç Llorca.
Los títulos que recoge el libro son: La Perdúa (1987), Places de Mans (III Premio Salvador Espriu para jóvenes poetas 1988), L'amic desert (XXIX Premi Ausiàs Marc 1991), Atles d'aigua (XXIV Premi Vicent Andrés Estellés 1995), Cel subtil (1999), Ciutats del vers (Premi Benvingut Oliver 2004), De les criatures més belles (2006) i L'últim nord (Premi Vicent Andrés Estellés de Burjassot 2007).
La obra poética de Vicenç Llorca es una obra sólida, consolidada, fiel a los planteamientos personales y filosóficos que despliega desde su primer libro. Es un poeta enamorado de las ciudades, especialmente de sus plazas, lugares donde se plasman toda la simbología del hombre y la creación de su arquitectura social. Su poesía parte de la reflexión, de ese punto en común entre arte y creación; de esa reflexión que acompaña al hombre que camina por las calles con el anhelo de aprehender toda la belleza que surge a su paso. Su voz poética entronca con el pensamiento humanístico de los clásicos europeos y forja, con elementos propios de la poesía simbolista, un paisaje interior que construye puentes de unión entre la realidad urbana que pisa y los elementos de la naturaleza (agua, árboles, cielo) que conforman el plano de su trayectoria vital. El agua es, sin duda, el elemento más esencial en la poesía de Llorca, pues es símbolo de vida, de origen hacia la nada desde la nada y toda la trascendencia que ello supone en ese breve espacio de mar y cielo abierto al que llamamos vida.
Una poesía que desprende serenidad, que recoge fragmentos de belleza, que busca la espiritualidad a través de la reflexión ante todo lo que nos rodea y nos hace hombres (conciencia de ser); razones que nos llevan hacia las costas del amor, del amor a quien nos ama y del amor a todo lo que amamos. Una trayectoria, siempre, entre el pasado y el presente, una conexión con la herencia recibida, un deseo de aportar un ápice de nuestra experiencia a la herencia de quienes continuarán caminando por las plazas de todas las ciudades.
De entre sus espléndidos poemas quisiera destacar A través dels panoremes, que pertenece a su libro De les criatures més belles. Os dejo la versión catalana, la original. Más abajo la acompaño con una traducción al castellano.
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A TRAVÉS DELS PANORAMES
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Pels asfalts dels deserts on la calor
és un cristall cremant sense fronteres;
pels arbres que teixeixen ulls de cel
ombrejant els camins secrets de Sintra.
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Pels ponts que ams els recursos de la mar
calmen la solitud de la badia;
entre l'aigua gaudida per la llum
sota el saltant de somnis del Niàgara.
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Fer qualsevol quilòmetre pel món
no ha estat guanyar en nosaltres llunyanies,
ni compatir l'anhel del temps fugit,
ni l'enyor que ens regala l'arribada...
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Tot haurà estat anar amb tu envers tu,
la seda de la ruta que ens abriga.
Així el paisatge acull un bell instant
i la vida esdevé el teu panorama.
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Vicenç Llorca
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A TRAVÉS DE LOS PANORAMAS
Por los asfaltos de los desiertos donde el calor/es un cristal ardiendo sin fronteras;/por los árboles que tejen ojos de cielo/sombreando los caminos secretos de Sintra.
Por los puentes que con los recursos del mar/calman la soledad de la bahía;/entre el agua disfrutada por la luz/bajo el salto de agua de sueños del Niágara.
Hacer cualquier kilómetro por el mundo/no ha sido para ganar en nosotros lejanías;/ni compartir el anhelo del tiempo huido/ni la añoranza que nos regala la llegada...
Todo habrá sido ir contigo hacia ti,/la seda de la ruta que nos abriga./Así el paisaje acoge un bello instante/y la vida se convierte en tu panorama.
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Traducción: José Luis García Herrera

martes, 11 de mayo de 2010

ANTE EL UMBRAL, de JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET

Hoy, martes, he recibido un libro del poeta oriolano José Luis Zerón Huguet. Son muchos años de amistad epístolar y telefónica (queda todavía pendiente un encuentro en Orihuela, en su ciudad, visitando la casa de Miguel Hernández) y muchos los años en los que he ido leyendo su poesía con admiración y profundo interés. Admiro a J. L. Zerón porque, después de todos estos años transcurridos, sigue fiel a su poética, a su manera de entender la vida y de concebir la poesía a través de esas vivencias. La suya es una carrera literaria sólida, sin fracturas, con una concepción muy clara de sus intereses poéticos. Fiel a ese entronque entre hombre y naturaleza, en esa fusión con el paisaje levantino que requiere ser respetado y vivido en la plenitud de quienes caminan a través de él para reencontrarse en el camino de la vida. Su poesía es paisaje -dentro y fuera- pero va más allá de la contemplación del paisaje. Zerón Huguet se inmiscuye, se hace barro, árbol, piedra... Se hace grito ante la injusticia de la especulación, del sufrimiento, del olvido... Su poesía pretende -y logra- ser un canto a la belleza efímera y, a través de la palabra que exalta la luz de todo lo que sucede de manera cíclica -la vida, mismamente- buscarle un sentido a la existencia. Su poesía busca la trascendencia, desea trascender. Pero no en un sentido de eternidad, si no, precisamente dotando de ese sentido eterno a un paisaje, a la naturaleza, siempre viva, siempre cambiante, en estado continuo de celebración.
José Luis Zerón es editor de la prestigiosa revista de literatura Empireuma y entre sus libros encontramos títulos tan reconocidos como Solumbre, Frondas (premio "Nicolás del Hierro") y El vuelo en la jaula que fue seleccionado para el premio de la Crítica en el año 2004.
De este libro quisiera destacar 2 poemas. El primero dedicado a un gran poeta almeriense, José Antonio Sáez; el segundo, dedicado a un servidor. Gesto que, desde aquí y con toda la amistad que ello conlleva, agradezco públicamente a este gran poeta, y tocayo.

A José Antonio Sáez

Cuando el silencio se hace camino
y un dulce vértigo de lontananza
nos arrastra a encender la noche
apenas sabemos quiénes somos;
la memoria no es más que un rescoldo
en el desierto de la mirada.

En la soledad del paraíso
todo es espejismo.

Abiertos a la embriaguez de las cosas
somos un asombro prolongado.

A José Luis García Herrera

Escucho el rumor de la savia
en los jardines de la tarde
cuando todas las fronteras hablan
el lenguaje de la caducidad.
En los caminos de la claudicación
el viento arrastra sonoros coágulos de luz.
Tiemblo con la última palabra,
signo inútil de apertura,
y establezco alianzas con esta luz zodiacal
que me descubre el sentido oculto
de lo que es tan sencillo.

José Luis zerón Huguet

viernes, 7 de mayo de 2010

EL CEREZO, poema de KIRMEN URIBE

Ayer por la mañana, por aquellas coincidencias y por motivos de trabajo, me encontré con dos horas libres para pasear y perderme por el centro de Bilbao. Así pues, un taxi me dejó enfrente del museo Guggenheim, al cual le di una vuelta de 360 grados y pude admirar su sorprendente arquitectura. Desde allí, y por la alameda Recalde, pasé por la plaza de Federico Moyúa y seguí por la Gran Vía, disfrutando de los bellos edificios que iban apareciendo a mi paso. En mi recorrido pasé por delante de La Casa del libro y entré para ver si encontraba algún libro interesante de un poeta vasco. Y sí, lo encontré. Mientras tanto cógeme la mano (Bitartean heldu eskutik) del poeta Kirmen Uribe (Ondarroa, 1970). Con el libro bajo el brazo continué mi paseo hasta el Casco Viejo y la plaza Nueva donde, en Casa Víctor Montes, tomé unos excelentes pinchos y unas copas de un Rioja exquisito. Allí, en un rincón de la estrecha barra, abrí el libro de Kirmen (este libro fue Premio Nacional de la Crítica) y leí, ajeno al ruido propio del local, varios de los poemas. Poemas, todos ellos, que despliegan, por encima de todo, una voz personalísima, una manera de afrontar el poema novedosa, atrayente. Con un estilo directo que envuelve al lector, que lo hace partícipe, que lo acerca a la génesis del poema. Y desde temas o puntos de vista, desde paisajes e historias que lo circunscriben a una manera de sentir de sus raíces vascas, su poesía es universal en cuanto a los temas, en cuanto a los postulados, en cuanto al lenguaje y su modernidad. Fue todo un descubrimiento que se sumó, sin duda, a todo el paisaje urbano de Bilbao. Traigo a este post el poema El Cerezo. Es un poema que me gusta por cómo el tema de la muerte va adquiriendo trascendencia y, sobre todo, por ese final que posee una enorme fuerza expresiva (tanto en lo que dice, como en lo mucho que no dice).

EL CEREZO

Ha muerto el cerezo de casa,
el que veíamos en flor desde la ventana,
¿te acuerdas?
Tan frágil frente a ese mar inmenso.

El cerezo es un árbol delicado.
Me lo decía mi tío, ya sabes,
el que nos enseñaba dónde hacían sus nidos
las golondrinas.
El cerezo no suele vivir
más allá de veinticinco años.

El perro de casa también ha muerto.
Bueno, lo mató el veterinario con una inyección.
Enloqueció de la noche a la mañana.
Al principio no quería salir de la caseta.
Luego empezó a matar ovejas y a morder a los de casa.

Murieron poco después de que murieras tú.

Kirmen Uribe

jueves, 29 de abril de 2010

INCIPIT, poema de SANTIAGO LÓPEZ NAVIA


Durante las dos presentaciones de la antología Xarnegos-Charnegos, tanto en Viladecans como en Castelldefels, hubo un nombre de poeta que sonó con bastante frecuencia. Me estoy refiriendo al poeta madrileño Santiago López Navia. Si es cierto que Joan Margarit ha sido el poeta más mencionado durante los actos, no es menos cierto que en las tertulias posteriores su nombre cobró grata presencia. El poeta Antonio García Lorente lo menciona en sus presentaciones y, en la antología, le dedica un emotivo poema titulado El abrazo de la traducción. Pero también, en conversaciones con Basilio Rodríguez Cañada, director de Sial ediciones, Noemí Trujillo y otros poetas, su presencia fue adquiriendo notoriedad. Supe por ellos del gran conocimiento que Santiago posee de la literatura escrita en catalán y, en especial, de los clásicos. Conocimientos que, a muchos de los que creemos saber algo de Historia de la Literatura Catalana, nos supera. Santiago López Navia ha publicado varios libros de poesía: Tremendo Arcángel, Sombras de la huella, El cielo de Delhi... y es un afamado investigador sobre Cervantes y la obra cervantina, sobre la cual también ha publicado varios libros. Sabía de Santiago por algunas noticias que he ido leyendo en revistas literarias, pero desconocía ese acercamiento tan profundo hacia la lengua catalana. Acercamiento que, desde esta tribuna, le agradezco. En recuerdo de esos momentos que, desde la distancia, ha compartido con nosotros en la presentación de la antología, os dejo aquí un poema de Santiago titulado Incipit y publicado en la plaquette nº X dels Papers de Versàlia.

INCIPIT
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Es tiempo de quemar todas tus naves
y hacerte al mar a nado.
Es tiempo de abrir vías en la roca
sin estribos ni mazo
y de escalar sin cuerda y sin arneses
los riscos afilados.
Es tiempo de remar a contra corriente
tan sólo con tus manos
mientras tu balsa se hunde entre la espuma
quebrándose en los rápidos.
Es tiempo de sembrar a dentelladas
y en los surcos del barro
(si lo permite el hielo y no hay sequía)
regar con las cuchillas de la escarcha
la flor del desarraigo.
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Santiago López Navia

domingo, 18 de abril de 2010

XARNEGOS/CHARNEGOS - ANTOLOGÍA POÉTICA

(Intervención de José Luis García Herrera durante la presentación)
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Ayer, día 17, en la Biblioteca de Viladecans, se llevó a cabo el primer acto de presentación de la antología Xarnegos/Charnegos que, bajo la coordinación de la poeta Noemí Trujillo, ha publicado la editorial Sial de Madrid, que dirige el poeta Basilio Rodríguez Cañada. Durante las intervenciones de la mesa, en la que Noemí y Basilio estuvieron muy bien acompañados por Antonio García Lorente, Julián Miranda (ambos poetas antologados pero muy próximos a la concepción de la antología) y la profesora Silvia Romero, se pusieron de manifiesto las intenciones con las que ha nacido esta antotología. En primer lugar, y en clara referencia a la palabra "charnego" que da título al libro, reflejar la manera de vivir, de ser y de sentir de unos catalanes (nacidos en Cataluña o no) que, por avatares del azar, sus padres, su cultura paterna, sus raíces, provienen de otros lugares. Y en segundo lugar, ofrecer una muestra poética de esas diferentes maneras de vivir, ser y sentir esa fusión de culturas a través de los poemas, de esa manera de tamizar las vivencias y las emociones a través de palabras íntimas y escritas en soledad.
Basilio y Noemí, los dos grandes impulsores de este proyecto, desgranaron las claves originales de la idea, mientras la profesora Silvia Romero, apuntaba las claves críticas de la antología, Julián Miranda exponía su propia experiencia de integración en Cataluña y Antonio García Lorente, responsable de las traducciones del libro, mostraba las claves poéticas y existenciales de cada uno de los poetas antologados.
Según leemos en el epílogo del libro, escrito por García Lorente: Manel Hernández Cabezo, simboliza a modo de espantapájaros a quienes ahuyentan a las palomas de la tolerancia, atenuándose en Julián Miranda y Enrique Carrillo, quienes mezclan el orgullo de su origen con el uso provocador de la palabra charnego... Gemma Rodríguez Rivas, Rosa Ramos i Frigola, Noemí Trujillo y Carolina Ibac i Verdaguer plantean una identidad charnega que va desde la tristeza de la primera, pasando por el refuerzo emocional de la segunda, continuando por la serena aceptación de la tercera, hasta la naturalidad con la que se despliega la última, quien se define a si misma charnega por naturaleza. Otros poetas nos sugieren su propia integración mediante la identificación con el entorno en el que viven, bien Barcelona o poblaciones cercanas. Tal es el caso de Micaela Serrano Quesada, José Luis García Herrera (quien aprovecha la presente para rendir homenaje a nuestro poeta bilingüe más reconocido: Joan Margarit), Marisa Morali y Alicia Aragón. Ellos nos hablan del mar, de bares y cafeterías, de calles y plazas... Felipe Merino nos aporta ese proceso admiración-comunión con el paisaje y Gerardo Guaza se entremezcla en sus vuelos líricos con el paisaje de su nacimiento y de residencia. Hacen también el mismo itinerario, pero desde una óptica más tradicional, José Luis Bravo Ayuso y Ana Otero. Manuel Olivas nos habla de la naturalidad de los diverso con una poesía alegórica. Antonio García Lorente interioriza las dos lenguas y culturas, mientras que Daniel Ferrer i Esteban nos plantea la esencia del charnego, que no deja de ser la de la misma vida.
En definitiva, 18 poetas, 18 maneras de ser y sentirse charnego, 18 maneras de vivir una tierra donde conviven muchas maneras de entender la vida y donde conviven dos lenguas, el catalán y el castellano, que aportan, por encima de todo, riqueza cultural, respeto y convivencia.
Ayer fue el pistoletazo de salida de la antología. Os iré informando puntualmente de todos los actos y novedades que surjan alrededor de Xarnegos/Charnegos.

viernes, 16 de abril de 2010

Esta mañana, caminando de un lado a otro por la ciudad de Barcelona, me he sentido como un nómada, como aquel que está en todos los lugares y siempre está en el mismo sitio. Y la palabra "Nómada" me ha llevado, en asociación de palabra y pensamiento, a un libro del poeta Juan de Dios García (Cartagena, 1975) que, con dicho título, el de Nómadas, obtuvo el XIII Certamen de Poesía María del Villar de Tafalla. Así que, cuando he llegado a casa, he ido directamente a la estantería y he cogido su libro y he leído algunos poemas del libro para revivir esa sensación de estar en todas partes y, a la vez, saber que estamos en el pequeño espacio que cubre nuestro cuerpo y el pedazo de sombra que nos acompaña cuando la luz encuentra el ángulo para reflejar nuestra silueta sobre ese suelo que nos abre la puerta del aire y de todos los caminos. Juan de Dios dirige la revista El Coloquio de los perros y ha escrito varias plaquettes y ha participado en varias antologías. El Coloquio de los perros es, a mi humilde entender, una de las revistas más interesantes y rabiosamente actual que se puede leer en estos momentos. En este libro, en Nómadas (donde el mundo teje de viajes el secreter de las palabras) el poeta nos habla de sus vivencias con un lenguaje directo, con ritmo y estructuras que podrían recordarnos la letra de una canción (no en vano las canciones de Van Morrison, Bob Dylan o David Bowie le han arrastrado hacia el mundo de la poesía) y trazan ese itinerario interior que despliega en cada poema como el viajero despliega el mapa antes y después de cada etapa del camino. Os dejo, pues, dos poemas de este libro interesante en forma y fondo, estos fragmentos del equipaje que todo nómada lleva en su trayecto y como parte del recuerdo.

ADIÓS AL SEÑOR KURTZ

El fuego al aire libre,
una tarde tranquila. Suenan guitarras dulces,
sin instrucciones, sólo deleitando.
No nos interesa el color del cielo,
tampoco sostener conversación.
Muy poco sitio para el odio aquí, en Sidi,
el fin de las colonias africanas.
Mantén viva esta ilusión de paraíso
todo el tiempo que puedas.
Dale la autoridad que se merece
al comportamiento inútil del péndulo.
No importa recordártelo de nuevo:
para vivir alegre, intuir la mentira
de las ideologías, moldear la realidad
con los sueños, hacer un barrido de estrellas.
No rechaces a Dios, hazlo literatura.

POSTAL DE ÉVORA

Aquí también el fruto romántico de la vid
y la sobria elegancia del olivo.
Durante el viaje
nos acompañaba
una profesora de lenguas mueertas.
Ella supo traducir
la leyenda que rezaba
en el dintel de la entrada
a la capilla: "Pasad,
nuestros huesos están
esperando a los vuestros".

Juan de Dios García

sábado, 10 de abril de 2010

UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS de JAVIER ASIÁIN

Conocí la poesía de Javier Asiáin a través de sus poemas publicados en la revista Río Arga de Pamplona. Después, con motivo de ser ganador del premio de poesía en castellano del premio "Ciutat de Sant Andreu de la Barca", tuve la oportunidad de conocerle en persona. Desde entonces he tenido la inmensa satisfacción de disfrutar de su poesía y de su amistad. He leído con absoluto entusiasmo sus libros Votos perpetuos (Premio de poesía "León Felipe"), del espléndido Simulador de vuelo (Celya, 2007), de Testamento de la espiga (2008) y Contraanálisis (2009). Javier Asiáin, como poeta, es poliédrico. Me explico: cada libro suyo ofrece una faceta nueva, diferente, de su poesía y su personalidad. Indaga en diferentes aspectos de la personalidad humana, en diferentes facetas que nos llevan del futuro al pasado, de la modernidad al mundo rural, de la búsqueda de nuevos horizontes a la reafirmación de la tierra propia. Cada libro es una apuesta diferente. Cada libro es una nueva aventura. Cada libro suyo es el descubrimiento de un nuevo rasgo de su poesía.
Ayer tuve la enorme suerte de recibir su último libro Unidad de Cuidados Intensivos. Es sin duda, desde el ámbito poético, una radiografía precisa de la sociedad actual, del modo de sentir y de vivir de la generación de hoy. Los títulos de los poemas están todos relacionados con terminología médica utilizada en esta zona tan sofisticada de los hospitales. Y sus poemas, como elementos quirúrgicos, diseccionan el cuerpo, el alma y la palabra, para expresarnos, con rotundidad, sin anestesia, la verdad de todo cuanto en la vida supone y acontece. En su mayoría son poemas breves, directos, como fogonazos de luz. Instantes, los vividos en esas horas de cuidados intensivos, donde el amor, como energía vital, acude a socorrernos. Instantes donde, inevitablemente, la muerte adquiere una presencia tangible. Y todo ello, naturalmente, visto desde una perspéctiva poética, desde un prisma donde la poesía busca curar las heridas al mismo tiempo que introduce un dedo en las llagas. Un libro con una estructura muy original, con una poesía moderna y actual, con una visión de la vida que siempre deja, abierta, una puerta a la esperanza.

LAS VERDADES DE J. GIL DE BIEDMA
(Medicina General)

La vida no iba en serio
No podía ir en serio

Lo único firme
de saber que existo
en cuanto existes
uno lo empieza a comprender más tarde

Y mientras va pasando el tiempo
la verdad -que es agradable-
asoma y asoma
cuando descubro
que el único argumento de esta obra
continúa siendo
envejecer a tu lado

morir trascendido en tus huesos

Javier Asiáin

lunes, 5 de abril de 2010

DOS POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO


Hace cinco años, en la librería La Central del Raval, antes de un acto literario, me encontré con José Ángel Cilleruelo, estuvimos hablando (de poesía, de la suya y de la mía, principalmente) y después de la charla José Ángel tuvo a bien, con mi sincera gratitud, entregarme un ejemplar de su libro Domicilios (Antología 1983-2004). Durante varias semanas su libro fue compañero de viaje. Y en el sentido más literal de la palabra. Hice dos viajes en aquellos días (a Holanda y a Portugal) y, en ambos, viajó conmigo; en ambos fue motivo, de lectura tanto en el asiento del avión como en el bar del hotel.
Su poesía me atrajo rápidamente. Su forma de plasmar la realidad, su manera de visitar el lado menos amable que la vida dedica a los desfavorecidos, me interesó. Su visión de la ciudad como microcosmos de una sociedad que va componiéndose (o descomponiéndose) por diferentes barrios, y tipologías, y modos, y paisajes (del centro al extrarradio) configura un abanico de personajes dispares que, en definitiva, plasman la realidad que viven las personas que residen en las ciudades y son parte de ese paisaje urbano.
El primero de los poemas que dejo este post es Alfama. Es un doble homenaje. Uno, al barrio más famoso de Lisboa; dos, a su vecino más ilustres, Fernando Pessoa. Si lees a Pessoa y paseas por Alfama, te das cuenta de la fusión entre ciudad, poeta y poesía. Eso queda reflejado espléndidamente en el poema de José Ángel. El segundo de los poemas es Canción del río Hudson, un poema que donde el río y la ciudad se funden en uno, y en esa fusión también la vida se mezcla en esa estrecha gama de oscuros y de grises.
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ALFAMA
Un hombre es la ciudad en la que vive.
La lluvia fina que traga sus pasos
cuando un sábado vuelve a casa
de madrugada, y estuvo tan cerca y
no fue feliz. Un hombre es la ciudad
en la que viven otros hombres
que conversasn con sus palabras,
visten esos cuatro colores
y hasta pudieran ser él mismo.
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CANCIÓN DEL RÍO HUDSON
El río es la ciudad.
Digiere la inmundicia
lenta de los desagües y devora los humos
que restringen por su lomo en las madrugadas
de mercurio.
Barcazas con bidones
apilados y oscuros desbaratan
el trazo de las luces sobre el cauce.
Barcazas con enormes cubos
de desperdicios surcan las imágenes
de los enormes cubos del desorden.
Barcazas con las luces encendidas
y turistas borrachos, paquebotes
que dejan un sabor a gasoil en el aire,
lanchas y urcas con focos que disparan
su brillo a la madera calcinada
del agua.
Todo lo digiere, prieto
como la noche; todo lo dibuja
en su pizarra.
Y si algo estorba
o deshace el idilio que desde la avenida
miran ensimismados los amantes,
se besan, y ya nadie mira el río.
El río es la ciudad.
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José Ángel Cilleruelo

viernes, 2 de abril de 2010

ORACIÓN DE CAÍN de JOSÉ LUIS PIQUERO


En ocasiones, en contadas ocasiones (o en muchas, dependiendo del grado de fortuna) encontramos poemas (en libros, en revistas, en internet...) que nos despiertan el asombro con una absoluta rotundidad. Podría decirse que, en cierto modo, llegan a nosotros como un puñetazo en la boca del estómago o como una descarga eléctrica que nos atraviesa desde los pies a la cabeza. La cuestión, en definitiva, es que sentimos que ese poema nos ha sacudido y nos ha despertado del letargo a que otros muchos poemas (en libros, en revistas, en internet...) nos someten por su tono anodino o previsible. En esta ocasión, como ese rayo que no cesa, ese poema que ha cogido mi corazón por las solapas y me ha gritado la verdad delante de mis ojos, ha sido el poema de José Luis Piquero, Oración de Caín. En cierto modo es un poema espejo, un poema en el que vemos nuestros defectos y compartimos ese defecto con toda la sociedad. Creo que todo cuanto refleja el poema es cierto; o se acerca a la verdad de manera muy certera; o es una verdad que no aceptamos porque es más fácil mirar hacia otro lado y hacernos los desentendidos. Pero si a la poesía debemos exigirle que sea parte de nuestra conciencia, y nuestra conciencia es parte -queramos o no- del sentimiento de tribu, creo que es fundamental aquella poesía que nos invita a mirarnos por dentro, que nos incita a la ironía, que nos convida a la revisión de nuestra idiosincrasia y nuestros actos. Y, en ese sentido, en esa línea, este poema nos despierta, nos golpea, nos aturde. Y, por ello, agradezco toda poesía que nos ayuda a conocernos, a reirnos de nosotros, a llamar las cosas por su nombre. Aunque la verdad levante ampollas y los versos nos quemen en los labios.


ORACIÓN DE CAÍN


Gracias, odio; gracias, resentimiento;
gracias, envidia;
os debo cuanto soy.
Lo peor de nosotros mantiene el mundo en marcha
y la ira es un don: estamos vivos.

De quien demonios sean las sonrisas,
derrochadas igual que mercancía barata,
yo nunca me he ocupado.
Gracias por no dejarme ser inconstante y dulce
mientras levanta el mundo su obra minuciosa de dolor
y nos hacemos daño unos a otros
amándonos a ciegas,
con torpes manotazos.

Yo soy esa pregunta del insomnio
y su horrible respuesta.
Bésanos en la boca, muchedumbre, y esfúmate,
que estamos siempre solos y no somos felices.

Gracias, angustia; gracias, amargura;
por la memoria y la razón de ser:
no quiero que me quieran al precio de mi vida.

Gracias, señor, por mostrarme el camino.
Gracias, Padre,
por dejar a tu hijo ser Caín.

José Luis Piquero

martes, 30 de marzo de 2010

LEGITIMIDAD DEL CIERZO de FERMÍN HERRERO



Hoy ha soplado el viento con rabia, con fuerza desmedida, con hambre de horizonte. Mientras escribía unas líneas para un artículo escuchaba sus golpes contra las ramas de los árboles. Parecía que, de un momento a otro, los folios se levantarían de la mesa para revolotear, sorprendidos, alrededor de mi cabeza. El viento ha puesto música de fondo a la tarde, como el carraspeo de la aguja sobre un disco de vinilo, como el monótono lenguaje de un mar sin agua y sin espuma pero con la misma energía. Y el viento, con sus garras de lobo solitario, me ha llevado a rastras por los caminos pedregosos del pasado. De ese modo, me he encontrado frente a la librería sosteniendo una antología poética titulada VENTO/VIENTO, publicada por la editorial CELYA, que recoge poemas de poetas portugueses y españoles -antología en la que tuve el privilegio de participar- que versan sobre el viento -fenómeno atmósferico, actitud vital o estado de ánimo- como eje central sobre el que gravitan las diferentes propuestas poéticas. Releyendo algunos poemas del libro redescubro a un gran poeta, Fermín Herrero (Soria, 1963) que colabora con un excelente poema, Legitimidad del cierzo, que plasma, con la sólida disposición de los versos, la sobriedad y dureza del clima soriano; la fuerza de ese viento que barre con labios de nieve la tierra gélida que rodea las cumbres del Moncayo.


No enaltece virtud mayor al fuego
que cierta obstinación en la nostalgia
cuando se ovilla en lumbre, conjugado
con vino recio como encina. Así
llovizna interminablemente sobre los campos
y el centeno agradece los desvelos
del hombre que desgrana primaveras
y calcula del agua, libres de rentas,
dividendos. No menos lícito,
a semejanza en tozudez e insomnio,
el ulular del viento que con labios de nieve
deletrea el letargo de la tierra,
en beneficio de la ortiga y del arándano.
O el beneplácito del bosque, que divulga
el lamento de sed de los eriales,
el gélido fragor que nos habla de los muertos.
Por eso, en esta soledumbre de los días
donde fijar balizas cuesta tanto
y el solaz de los pájaros incordia,
la voz del viento que hipnotiza al árbol
y lo confina a su costumbre
me llena de quietud, pues en su verbo
nómada reconozco mi condena.

-LEGITIMIDAD DEL CIERZO-

Fermín Herrero

viernes, 26 de marzo de 2010

DOS POEMAS DE JORDI DOCE


La semana pasada recibí una plaquette de Jordi Doce publicada por la Asociación de Escritores Extremeños dentro de la colección Aula Literaria Jesús Delgado Valhondo. Posiblemente, a nadie que me conozca se le escapa mi admiración por la obra poética y profesional de Jordi Doce. Un poeta excelente, un referente esencial de mi generación y un traductor de poesía anglosajona de gran prestigio. Jordi Doce (Gijón, 1967) ofrece en esta plaquette poemas de sus anteriores libros (Diálogo en la sombra, Lección de permanencia, Bestiario del nómada y Gran angular) y un buen nutrido grupo de poemas inéditos que permiten, a los que admiramos su obra, disfrutar de nuevas lecturas y comprobar las nuevas líneas de futuras propuestas y libros. Aprovecho esta oportunidad para proponeros la lectura de dos poemas de Jordi. Imagino que la cercanía a su poesía (y a su amistad, en consecuencia) viene determinada porque su poesía posee un componente visual muy importante. Las imágenes (la vida que traza su senda por calles, mares o valles) configuran un cosmos personal donde los cuerpos despiertan a los sentidos y dan sentido a lo que acontece. Desde una visión actual, contemporánea; con un preciso dominio del lenguaje y del tempo poético; a través del reflejo de un instante que condensa la proporción de un todo. Poesía que reflexiona en movimiento, al ritmo del verso que camina nuestro mismo viaje.

SUCESO

No estábamos allí cuando ocurrió.
Íbamos de camino a otra ciudad,
otra vida,
bajo un cielo cambiante que se movía con nosotros.
Cruzamos campos verdes, amarillos,
pueblos de gente suspicaz y cuervos impasibles,
y ni una vez echamos a faltar nuestra casa
o sentimos nostalgia del pasado.
Así era el viaje:
por la noche silencio,
a la mañana niebla.
Una vez encontré un botón de hojalata en el bolsillo
y jugué a sostenerlo bajo el sol,
arrojando destellos a las altas espigas.
Luego fue una moneda usada
y tuvimos el paso franco en todos los controles.
Las llanuras de Europa son testigo.
Ellas saben también que algo ocurrió,
aunque nunca lo viéramos.
Íbamos de camino a otro país,
otra vida,
sin bultos estridentes,
sin espacio para el recuerdo.
Todo cedía a nuestra espalda,
ahora silencio y luego niebla.

WEATHER REPORT


Ésta es la calma que ha ganado a duras penas. Alguien habla por teléfono mientras abre las hojas del balcón y mira de reojo la calle, el ir y venir de la gente bajo las acacias, el cielo pizarroso que comienza a encresparse. Se oyen voces de niños, coches que pasan con lentitud, una canción que tararea mentalmente y le ayuda a encadenar los gestos, a darles fluidez en el agua seca y polvorienta del verano. Repite frases consabidas, monosílabos que apaciguan igual que un molinillo de oraciones. De pronto, un golpe de viento cierra la puerta del despacho y unos folios caen al suelo. Sin dejar de hablar, se acerca a recogerlos y siente el frescor repentino del aire, el barrunto que aviva las hojas y pone un grumo de escarcha en la piel. Como si algo cobrara sentido en ese instante. Como si algo sucediera más acá de la tormenta o su inminencia. Pero no es nada, sólo la calma que vibra con astucia entre el rayo y el estallido, la calma que se ovilla bajo sus párpados lo mismo que un insomnio, este alambre de calma que le inquiere y le aquilata y es algo muy suyo que vuelve a conocer, que desnuda su carne bajo la sombra eléctrica.

Jordi Doce

sábado, 20 de marzo de 2010

RECITAL HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

(Fernando García, a la guitarra, y José Luis García Herrera)

Ayer tarde, en la sala de actos de la Casa de Cultura de Abrera, y acompañado a la guitarra por el profesor de Música Fernando García, llevé a cabo el recital-homenaje a Miguel Hernández en conmemoración del centenario de su nacimiento.
Quisiera aprovechar este espacio para agradecerle a todo el público que nos acompañó los calurosos aplausos recibidos y agradecer, también, a todo el equipo de la biblioteca Josep Roca i Bros de Abrera y Nuria Ojalvo la directora, todo el apoyo que nos han dado; y a la Regidoria de Cultura y a la Fundación Miguel Hernández el soporte en la realización de la misma.
Un acto entrañable en el que pudimos brindar un merecido homenaje a un poeta que, por las razones irracionales de toda guerra, no pudo recibirlos en vida. Intenté, con todo el corazón, transmitir toda la fuerza humana de su poesía y, sentí, con la piel de gallina, como esa poesía iba calando en la admiración del público. Sensaciones inolvidables que rememoro al releer los versos de "Elegía Primera", "Canción del esposo soldado", "Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío" o "Nanas de la cebolla". Y más feliz me sentí, cuando al finalizar el recital, nos pidieron un bis. Cerramos el acto recitando "Aceituneros". Pero lo más emocionante fue, cuando recitaba el poema, escuchar el murmullo de fondo de varias personas asistentes recitando el poema conmigo.
Escribí un poema para darle mi pequeño tributo a Miguel Hernández durante la lectura. Os dejo un pequeño fragmento de los primeros versos:
.
EL HERIDO
A Miguel Hernández, in memoriam
.
No sabrán morir los jóvenes soldados
sin abrirse el pecho con tus versos,
con la sangre boca arriba,
ésa que huele a mar entre tus manos: sangre
de tantísimos heridos que perdieron la guerra.
La misma guerra, la vida misma, que tús has perdido.
Tú, Miguel, el más herido, el único que conforta
nuestro ánimo en noches de bodega y trinchera...

martes, 16 de marzo de 2010

XARNEGOS/CHARNEGOS - Una antología poética


La RAE define el significado de la palabra charnego de la siguiente forma: "En Cataluña, inmigrante de una región española de habla no catalana."
Según el Institut d'Estudis Catalans, xarnego "es el hijo de una persona catalana y otra no catalana, o un castellano-hablante residente en Cataluña."
Pero Xarnegos/Charnegos es una antología poética que, a través del hermanamiento de sentimientos y de lenguas, pretende ir más allá de cualquier tópico y encasillamiento. Es el reflejo, a través de la poesía como vehículo de expresión, de una manera de ser y de sentir comunes pero, a su vez, respetando la diferencia que, aunque parezca extraño, es la forma de sentirnos iguales. Es una antología de poesía, impulsada por la poeta Noemí trujillo, donde tienen cabida (por calidad literaria) poetas que escriben en castellano, poetas que escriben en catalán y poetas que escriben en ambas lenguas. Es un libro con calidad bilingüe. Los poemas han sido traducidos de una lengua a otra, y viceversa.
Publicada por la editorial SIAL de Madrid, aparecerá publicada en abril. Cuenta con el apoyo (con frases que respaldan la iniciativa) de los poetas Pura Salceda y David Castillo. Y con la colaboración del maestro Joan Margarit y su poema "Balada de Montjuic".
Son 18 los poetas seleccionados para la antología: Antonio García Lorente, Micaela Serrano, Julián Miranda, Gemma Rodríguez Rivas, José Luis García Herrera, Rosa Ramos i Frigola, Manuel Hernández Cabezo, Marisa Morali, José Luis Bravo Ayuso, Alicia Aragón Rodríguez, Manuel Olivas, Ana Otero, Enrique Carrillo, Carolina Ibac i Verdaguer, Felipe Merino, Noemí Trujillo, Daniel Ferrer i Esteban y Gerardo Guaza.
Los poemas, aunque de muy diversa y variada factura, son un reflejo de la realidad cultural de las letras catalanas. Los objetivos primordiales de la antología son, en primer lugar, ofrecer una muestra poética de la poesía catalana de hoy (entendiendo por catalana la poesía escrita por poetas que residen en Cataluña y sienten que éstas son sus raíces) y, en segundo lugar, romper con los prejuicios contra los catalanes y mostrar que, más allá de los tópicos preestablecidos, ambas lenguas conviven con normalidad, respeto y tolerancia.
La primera presentación tendrá lugar el próximo día 17 de abril, en la biblioteca de Viladecans. Y después se irá presentando por diferentes poblaciones de Cataluña, hasta acercarse a la Feria del Libro de Madrid, en junio.
De todo ello ya os iré informando puntualmente. En próximos artículos iré colgando poemas e información sobre los poetas que colaboran en Xarnegos/Charnegos, una antología poética.

sábado, 13 de marzo de 2010

PAPERS DE VERSÀLIA - NÚM "Y"


(José Luis García Herrera durante su intervención)

Ayer noche, 12 de marzo, se presentó en la Casa taulé de Sabadell, el número "Y" de las plaquettes que edita el grupo Papers de Versàlia. Este número està dedicado a la música y lleva por título "nasqué del cant i de la lira" ("nació del canto y de la lira"). En este número colaboran 24 poetas, de voces y estilos muy diferentes, en consonancia con la idea de este grupo de poetas de Sabadell que siempre, desde sus inicios, han buscado en la calidad y en la diversidad, su referente más característico. Los poetas que han participado en este número son:
Anton Carrera, Jordi Vintró, Marcel Ayats, José Luis García Herrera, Jaume Creus, Ramón Andrés, Carlos Vitale, Ramón Bascuñana, Álex Chico, Esteban Martínez, Josep Gerona, Jordi Badiella, Laia Noguera, Jenaro talens, Carlos Bruselario, Quilo Martínez, Josep María Ripoll, Miquel Desclot, Marc Masdeu, Jordi Boladeras, Maceij Wozniak, Neus Aguado, Sergi Gros y Meta Kúsar.

La plaquette está ilustrada con dibujos de Natividad Ayala y acompañada por la partitura de "Sis Moments", obra original de Montserrat Munill, quien amenizó la presentación interpretando los temas con flauta travesera.
La presentación, en una sala repleta de público pues hubo quien tuvo que quedarse de pie, contó con la presencia de ocho de los veinticuatro poetas participantes. Tras la introducción al recital y al hilo conductor de este número por parte de Esteban Martínez, fue el poeta Anton Carrera quien abrió la lectura con su poema "Domini del Càntic", donde nos anuncia la presencia de la música que "poc a poc inunda el temps que fou silenci". Le siguió Marcel Ayats con "Quartet per a la fi del temps" quien, acompañándose de piano, violín, violonchelo y clarinete nos recordó que "l'eternitat és un rellotge sense busques". Jordi Vintró, en la introducción a su poema, nos dejó dos comentarios muy jugosos, El primero, que odia la música ambiental de salas de esperas y centros comerciales; el segundo, que cada vez escucha menos música en casa, señal de que quizá se esté preparando para el gran silencio. Su poema "Percusió" se cierra con un verso excelente "perceps només la música dels ossos". Josep Gerona nos condujo por un viaje interior a través de la sierra, de la infancia y de la música con su poema "Matí de reis". Un viaje a través del recuerdo y la mirada porque "coneixaràs pels ulls la veu del infinit". Después intervine yo dando lectura a mi poema "To the end of love" inspirado en una canción de Leonard Cohen versionada por Madeleine Peyroux. Una evocación al jazz donde "De fons, un solo de saxo travessant la nit". Esteban Martínez, en su poema "Noticia del día", nos habló de las enfermedades de los árboles, del miedo que les recorre cuando mueren, de esa voz que no pueden callarse y que suena a música de duelo y agonía. Jordi Boladeras nos plasmó la frustación del joven músico que intenta emular a sus ídolos pero que no se rinde en el intento "ara busques el jòquer que s'amaga per fer, del teu assaig, aprenentatge". Y cerró el acto el poeta Josep Maria Ripoll quien, antes de leer su poema hizo un comentario a las palabras de Jordi Vintró, pues su poema se titula "Fil Musical". Un poema donde nos declara que él quisiera alcanzar con su voz el gran canto que retiemble los espuemas del universo pero que "dèbil com tots, cobejo la vida apacible".

Después del acto los poetas disfrutamos de una cena literaria donde, en animada charla, cultivamos el don de la amistad.

lunes, 8 de marzo de 2010

BONNEFOY Y LA NIEVE

Contemplo, desde la ventana de casa, la caída de la nieve. La nevada va cubriendo con una sábana blanca de frío la calle y el césped de los jardines del parque. Me calzo las botas, los guantes, la bufanda y salgo a caminar bajo la nieve. Es como si los ángeles jugasen en el cielo con las nubes y estas se desgarraran como almohadones de plumas. Me gusta sentir el crujido de la nieve bajo los pies. Y sentir ese extraño silencio que acompaña a la nieve cuando cae sobre la tierra. De regreso a casa me viene a la memoria un libro de poesía, Principio y fin de la nieve, del poeta francés Yves Bonnefoy. La primera vez que escuché hablar de este poeta fue a través de Rosa Lentini. Ella me recomendó leerlo, como ejemplo del poeta que sabe moverse con absoluta maestría entre los versos de un poema largo y un poema breve. Así que, poco tiempo después, me hice con este libro de Bonnefoy y comprendí el mensaje, las palabras, de Rosa. Y entendí ese rasgo renovador, genuino, que desprendían sus poemas. Y, ya en casa, he cogido este libro y he releído algunos de sus poemas, mirando hacia la calle, hacia esa nieve que, con el paso de otros transeúntes y los automóviles, ha ido perdiendo el brillo del color blanco, ha ido tomando el tono gris de la nieve pisada. Y de todos los poemas del libro, os dejo éste. Cualquier poema del libro es una pequeña joya. Como ese copo de nieve que juega al equilibro sobre el extremo de una rama o sobre el hilo de una tela de araña.

I
Última nieve de la temporada,
Nieve de primavera, la más hábil
En remendar rasguños en la madera muerta
Antes de recogerla y de quemarla.

Es la primera nieve de tu vida
Pues ayer aún no eran más que manchas
De color, diminutos placeres, temores, penas
Inconsistentes, faltos de palabra.

Yveo que ahora el miedo precede la alegría
En tus ojos que agranda la sorpresa
Y da un gran salto claro: ese grito, esa risa
Que me gusta y me lleva a meditar.

Porque estamos muy próximos, y el niño
Es el progenitor de quien lo toma
En sus manos de adulto una mañana y lo alza
En el asentimiento de la luz.