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lunes, 15 de septiembre de 2014

RECITAL LA VIDA: VIAJE DE VIAJES, en MOTRIL

El pasado jueves 11 de septiembre fui invitado por el Ateneo de Motril para ofrecer un recital sobre mi poesía en el edificio, tan emblemático para muchos motrileños, de la Escuela de Artes y Oficios - Palacio Ventura.
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El acto fue presentado por la poetisa, y vocal de Poesía del Ateneo, Anunciatta Vinuesa. Ella supo, con un discurso plagado de imágenes otoñales y de lirismo, abrir el curso de los actos del Ateneo para la edición del 2014-15. Después, mi admirado y querido amigo Jesús Cabezas, amén de médico de profesión y de excelente poeta, expuso una cálida presentación sobre mi poesía y mi obra al numeroso público que se congregó en la sala de actos de la Escuela de Artes y Oficios.

Jesús Cabezas y José Luis García Herrera

En mi recital, titulado "La vida: viaje de viajes", hice un repaso sobre mi obra poética, intentando centrar el hilo conductor de los poemas sobre algunos de los viajes realizados -que sirvieron de fuente de inspiración-, sobre el paso del tiempo, el paso de la vida, la vida como gran camino de este gran viaje y el oficio de escritor como notario del tiempo que le tocó vivir.

José Luis García Herrera en uno de los momentos de su recital

El acto contó con el colofón final por parte de los poetas Ángel Pacheco y Antonio Fernández Ferrer, que nos deleitaron con la interpretación del tema "Cavatina" de Stanley Myers. Fue una tarde inolvidable, acompañado de mi familia y de un numeroso grupo de poetas motrileños. Tuve la inmensa fortuna de contar con la presencia del poeta Antonio Carvajal. Todo un honor que me enorgullece.

Anunciatta Vinuesa, Ángel Pacheco, Jesús Cabezas, José Lupiáñez, José Luis García Herrera, Antonio Carvajal, Antonio Fernández Ferrer y Fidel Delgado

Finalizo esta crónica con uno de los poemas que leí durante el recital. El poema titulado TRISTEZA, que pertenece a mi libro Spelugges, publicado el año 2002 por la editorial Alhulia, de Salobreña.


TRISTEZA
  
                a José, el zarreta
       
Con la caída lenta de la noche
el arcángel ceniciento de los trenes
recorrió tierras pardas y secas
-y valles descalzos-
portando la mala nueva de un adiós trágico,
nombrándonos la muerte del abuelo.

Dura visión es amanecer con el llanto de la madre,
rojo y sobrado de acíbar,
intenso como el descalabro del corazón
sobre los abismos del recuerdo; inmenso
como la distancia que las lágrimas recorren
para rendir el último tributo.

Amaneció lloviendo.
Cadenas de agua turbia cruzaban mis mejillas
mientras en la alcoba, cerrada la puerta,
el luto vertía sus sombras descarnadas
y una voz rota amasaba los ayes de la pena.

Mi edad era un pequeñísimo mordisco de manzana...
pero ya mi boca preguntaba por la raíz del dolor,
por la sangre encendida
que teñía de fuego las ventanas del mundo.

Amanecer con tristeza es morirte de pronto,
buscarte en el ocaso y no hallarte presente,
sin luz en la garganta para izar los gritos.

Una carta del sur nos hurtó
el azúcar de los días antiguos.
Desperté
con la lluvia de un país sin sol,
con la grave noticia de la muerte:
volcán de tristeza
que no entendí hasta rozar el luto

que mi madre vestía por mi abuelo.

lunes, 22 de julio de 2013

PREMIO DE POESÍA JOAQUÍN LOBATO (1 etapa de un viaje)

   Este pasado 20 de julio, muy temprano, emprendía viaje aéreo hacia Málaga, más concretamente a Vélez Málaga. Recibí una llamada telefónica el día 10 de julio comunicándome que había resultado ganador del premio de poesía "Joaquín Lobato". Así que, el motivo del viaje era, principalmente, para recoger el premio, uno de los premios más prestigiosos que se convoca en la provincia de Málaga y, también, por trayectoria y nómina de ganadores, de Andalucía.
   A mediodía, bajo un sol radiante y un cielo azul que presagiaba un día espléndido, llegué a Vélez Málaga. Pero antes, por el camino, recibí una sorpresa muy agradable: la llamada telefónica del poeta y amigo Jesús Cabezas Jiménez, quien me decía que, a las seis y media de la tarde, nos encontraríamos en un marco privilegiado como lo es el Parador Nacional de Nerja. Así que allí, frente al mar, sobre un farallón que ofrece un paisaje ensoñador y envidiable, tuve la fortuna de reencontrarme con los poeta motrileños Jesús Cabezas, Mercedes Ruiz y José Alberto Romero.
   Hablamos, principalmente de poesía, de la poesía que nos hermana, de la poesía que se escribe en Motril, de ese nuevo resurgir de actos poéticos en actos y marcos entrañables como el teatro Calderón y los rincones que rodean la iglesia de la Encarnación. Compartí con ellos vida y palabra. Y amistad. Un ráfaga cálida de una amistad honda y sonora. Viví unos momentos previos a la entrega del premio inolvidables. Nerja ya quedará, por siempre, ligada a aquellos horas de agradable tertulia, de comunicación y conocimiento, de anécdotas vitales que permanecerán por siempre en el arcón carmesí del corazón.


(De izda. a dcha., Jesús Cabezas, José Luis García Herrera, Mercedes Ruiz y José Alberto Romero)