domingo, 26 de septiembre de 2010

5 POEMAS en la revista "Matemáticas y Poesía"


El amigo José Antonio Hervás, de la revista Matemáticas y Poesía, me invitó hace unos días a colaborar en la revista con algunos poemas míos. Hoy he recibido la grata noticia de que mis poemas ya están disponibles en la web de la revista para ser leídos por todos aquellos que se acerquen a leerlos.
Se pueden leer en la dirección siguiente:
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Desde aquí os invito, con mi gratitud por ello, a visitar y leer mis poemas:
Lección de Aritmética
Tiempo de óxido
Malà Strana
El cuarto de Holan
Un minuto en la arena

sábado, 25 de septiembre de 2010

ESCALADA LIBRE, de Elisa Rueda

Poco antes de marchar de viajes de vacaciones a Menorca, tuve la oportunidad de recibir un libro de poesía titulado Escalada libre, de la poeta Elisa Rueda, nacida en Markina-Xemein (Vizcaya) pero residente en Vitoria.
Allí, en Menoca, en la playa de Son Xoriguer, tuve la suerte y el placer de amenizar las tardes con la lectura de sus poemas. El título del libro sugiere una lectura de versos arriesgados, de perfil vertical, de aristas cortantes. Pero algunos de los poemas evocan o nos llevan a visitar la arena y la agua de otra playa, la de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria.
Pero el libro, como alguien poco versado en la libertad de las palabras en poesía pudiera pensar, no es un manual de montañismo y sí, el reflejo de aquellos aspectos de la vida que aborda esta joven poeta y que, como primera vez que una persona se enfrenta a estos dilemas cotidianos, se atraviesan como si de una escalada libre, sin arneses y sin mosquetones, se tratara.
Porque la vida, el descubrimiento de que "la vida iba en serio", nos deja en numerosas ocasiones sin ayudas, y sin herramientas, que nos permitan asirnos a la piedra para evitar la caída y, aún asiéndonos al filo cortante de las emociones, no evitamos sentir en la piel, en la carne, los cortes de la dura realidad. Pero ello, tampoco, no es menoscabo para que, dentro de esta aventura, conozcamos las mieles del amor y su profunda huella.
El libro está dividido en cuatro partes: Inclinado vertical, Vertical a extraplomado, Pasos de búlder con pies de gato y Vertical continúo. Psicoblocks. Posiblemente, como es mi caso, este lenguaje específico de escaladores de montaña, nos dejará un poco descolocados, pero a medida que la lectura nos introduce en las claves de la poesía de Elisa, en su particular manera (en ocasiones, breve y aguda como el escaso filo que nos ofrece una roca) de abordar el poema, se comprende esta peculiar lección de alpinismo que, sin duda, es la vida misma.
Como he comentado, se abordan temas cotidianos, las eternas preguntas que no tienen respuesta pero que tenemos la necesidad de preguntar constantemente para comprender la existencia y para comprerdernos; la vida y el amor, la ausencia, la soledad, la belleza del paisaje, la memoria de lo vivido, las ansias de vivir... Todo ello va deslizándose por la cuerda que nos acompaña en la escalada, todo ello sube con nosotros al ritmo del paso del tiempo, todo ello es parte de la seguridad de la mano en la roca y la pierna en el abismo... Una poesía, la de Elisa, que parte desde la conciencia de una mujer que reivindica su esencia de mujer, la igualdad de una voz que no debiera ser diferente -en valor, en altura- por ser mujer. No es poesía feminista -así no lo interpreto- si no poesía de una mujer que habla con la claridad y la conciencia social de su tiempo.
Quisiera dejaros los poemas VOZ DE MUJER y NAUFRAGIOS como mínimo ejemplo, pero suficiente, para valorar su poesía.

VOZ DE MUJER

Sin gritar,
puedo utilizar mi voz aguda de mujer
para explicarte mi opresión.

Puedo hablar de un juguete plegado
en una caja con tapa.
para enseñarte mis cadenas.

Puede que no sean siempre necesarias
palabras que muerdan
para anunciarte mis decisiones.

No quiero sentirme maniatada
otra vez por el lenguaje.
Puedo reivindicar con diminutivos
aunque no lleguen a la altura de tus ojos.

¿Quién eres tú
para decirme que una voz suave
no puede hablar de un dolor profundo?

NAUFRAGIOS

Esta tarde gris
se viste de acantilados.
Presagio de aristas
en las piedras negras
revolcadas en la arena.

No es mi mar de otros dias.

Hoy las olas
desbordan naufragios en la orilla.
Y la playa ya es sólo
rumor de ausencia,
espuma de ausencia,
salitre de ausencia,
canon de ausencia.

Un océano de soledad infinita
en mis manos frías.

Elisa Rueda

jueves, 5 de agosto de 2010

VIAJE AL ALBA, de Basilio Rodríguez Cañada

El pasado mes de junio tuve la oportunidad de visitar por vez primera la Feria del Libro de Madrid. Fui para presentar, con otros compañeros, la antología poética Xarnegos/Charnegos. Como es imposible ir a una feria del libro sin comprar libros, regresé a Barcelona con unos cuantos en mi mochila, con más peso, con más palabras para disfrutar de la lectura y con más amigos.

Uno de los libros que hizo conmigo el viaje de regreso fue Viaje al alba (valga la redundancia) del poeta y editor de Sial Basilio Rodríguez Cañada. Un libro con el que me siento muy afín, pues creo que Basilio y yo tenemos una manera muy cercana a la hora de construir la esencia del poema, de desarrollar el ritmo del verso y de plasmar la simbología de las imágenes. Poemas escritos desde la serenidad de quien ha asimilado las maravillas del lugar y evoca, desde la admiración por la vida y lo vivido, aquellas pequeñas cosas que hacen que la estancia en cualquier rincón del mundo sea una experiencia inolvidable.

Porque la poesía de Basilio Rodríguez Cañada no se queda únicamente en el reflejo del paisaje (montañas, ríos, edificios, avenidas...) si no que las personas que habitan y viven allí, las personas que le acogen, que caminan a su lado, que le explican, adquieren una relevancia más importante, si cabe, que la propia geografía de los lugares recorridos en esos viajes rememorados al alba, ya sea desde el hogar o desde el aeropuerto, con la vista puesta en lo que quedó atrás. Pero también, o casi exclusivamente, es un viaje por la vida y un homenaje a todos aquellos (amigos lejanos, amigos cercanos, mujer, hijos...) que comparten con el poeta la aventura del camino por la vida, celebrando en cada verso esa alegría de tenerles cerca y la nostalgia de tenerles lejos.

El verso de Basilio es reflexivo y de lectura pausada, con preguntas de difícil respuesta pero necesarias para comprender el sentido del viaje. Porque su poesía es una constante reflexión sobre la vida, sobre sus milagros y, sobre todo, sobre sus misterios. Su poesía nos invita a entrar en un doble viaje, el físico (la tierra que pisamos, sea cual sea el lugar) y el espiritual (ese lugar que viene siempre con nosotros y donde todo viaje deja una huella diferente).

Os dejo un poema de Basilio para que podáis conocer, aunque sea sólo una pincelada, su poesía.
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ANOCHECER EN MALABO
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El sol y la luna se encuentran
para fundirse y crear
un nuevo astro, sólido
brillante, anaranjado
y solitario, sobre los tejados
de chapa oxidada,
que coronan las viejas
construcciones coloniales
que combaten su ruina
con llamativos colores:
cremas, rosados, amarillos,
verdes o asalmonados.
El centellear de las luces
que señalan Punta Europa,
sobre sus altas torres vigía,
delimitan el espacio
terrestre, marítimo y aéreo
que sólo pueden traspasar
los hijos del poder blanco,
aquellos que arrancan a las entrañas
de la tierra su codiciada savia negra.
Las palmeras, raquíticas,
despobladas -puro esqueleto
de árbol- ceden en altura
y robustez ante postes
de antenas y torres
de parabólicas señales.
Anacrónica ciudad,
endeble escenario
para viajeros soñadores
y aventureros trasnochados.
Cuando la suerte pende
de un hilo fino y quebradizo
a buen seguro perderemos
la firmeza de nuestras convicciones.
¡Quién pudiera haberte conocido
en ancestrales tiempos
de hallazgos y leyendas!
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Basilio Rodríguez Cañada

sábado, 31 de julio de 2010

TACONES DE AZÚCAR, de Yolanda Sáenz de Tejada


Tacones de azúcar, de la poeta onubense Yolanda Sáenz de Tejada, obtuvo el Premio sial de Poesía en su convocatoria del año 2008. En el prólogo del libro Luis García Montero afirma que "quien tiene la suerte de conocer a Yolanda disfruta la oportunidad de asistir y compartir la fuerza convicencente de una pasión, su pasión, por la poesía".
Yo debo, después de haber leído este libro, reafirmar las palabras de García Montero y, añadir (en aspectos que García Montero también apunta) que los poemas de Yolanda están escritos desde la pasión, desde una pasión amorosa que abarca desde lo físico (la pasión es tacto, contacto, roce de piel, de corazón, de labios...) hasta lo espiritual. Una pasión de amor y desamor, de certezas e incertudimbres, que va desglosando a través del libro como íntimas historias (en primera persona, a veces en tercera) que abarcan todos los estadios del amor, de la pasión, del erotismo... Poemas que nos sitúan en escenas cotidianas, con fragmentos dialogados donde al cercanía a la escena de los amantes se hace aún más palpable, más real, más auténtica. Pasión poética que viene sazonada por una cierta (aparente) ingenuidad o una inocencia real de la autora que viste los poemas de una ternura adolescente, de una dosis de originalidad verdadera, de una vitalidad devoradora. Su poesía es palabra genuina, con un aliento que ondea la bandera de la utopía y cabalga en la noche con la pasión desmedida (no puede ser de otra forma) de los amantes.
Sus poemas son pequeñas crónicas de amantes, de esos momentos necesarios para ubicar en la región de los sentimientos un "te quiero", un "te he echado de menos". Poemas donde imágenes de una fuerte emoción sorpresiva y de una enorme fuerza expresiva exploran terrenos donde la desnudez (la física, la espiritual) muestra el calado interior de los sentimientos, donde las manos recorren cada uno de los pliegues de la piel donde el amor encuentra su patria y donde los labios escriben el acento de la palabra pasión.
Dividido en cuatro apartados: La sensualidad. El amor, El erotismo y Testamento, el libro, la intención de la poeta, nos muestra la intención arrebatadora de la obra poética de esta autora que pise fuerte sobre nuestro corazón, pero con la dulzura inocente de unos tacones de azúcar.
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Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.
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ÁNGEL GONZÁLEZ
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Mientras sigas apretando la tuerca de mi vida,
estaré viva.
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Mientras siga bebiendo el aliento de tus días,
devorando el tiempo que me das,
amándote cuando no pienso,
estaré viva.
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Mientras siga cabalgando tu piel inmensa
llena de mares y lágrimas,
olvidando que te odio cuan más te amo,
exagerando mis besos en muerte segura,
estaré viva.
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Cuando deje que el tiempo sepulte tus ojos,
que mi tinta deje de nadar en tus venas,
que tus manos no me electrocuten el deseo,
estará muerto en mi vida.
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Yolanda Sáenz de Tejada

jueves, 29 de julio de 2010

POEMAS DE AMOR, de Ada Soriano


Hace unos dias recibí un hermoso libro titulado POEMAS DE AMOR, de la poeta oriolana Ada Soriano. El libro está publicado por la Fundación Cultural Miguel Hernández dentro de la colección "Contemporáneos a mano".
Ada es codirectora de la revista de creación Empireuma y de la revista socio-cultural La Lucerna. Ha publicado los libros Anúteba, Como abrir una puerta que da al mar, Alimentando lluvias y tiene en preparación Principio y fin de la soledad a cargo de la cátedra Fernando Loazes de Orihuela, Universidad de Alicante.
Poemas de amor recoge los poemas amorosos que Ada Soriano ha ido publicando en sus diferentes libros, permitiéndole la posibilidad de reunirlos de manera unitaria y la oportunidad de darlos a conocer a lectores nuevos, además de revisar los poemas y mejorar algunos versos.
Son poemas de amor donde Ada, como oriolana, como levantina, fusiona el sentimiento carnal con el aroma del paisaje que vive, pisa y atesora. Su amor se extiende más allá del cuerpo para impregnarse de los campos, de las huertas, de las fuentes, de las calles... en definitiva, de la naturaleza física, y espiritual, que recorre cada día, como recorre, cada noche, la piel amada, la emoción íntima de los cuerpos fusionados como uno solo, como esa naturaleza que nos envuelve en los ciclos de la vida.
Poemas de amor donde el plano físico juega un papel fundamental, donde el roce, el tacto, son necesarios para refrendar el amor. El amor es entrega, es unión, culmina en el sexo, como fruto anhelado, como sueño cumplido.
Os ofrezco 2 poemas de este libro como ejemplo de lo dicho anteriormente. Ellos sabrán refrendar lo que he intentado expresar a través de mis palabras.
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GÁNDARA es una tierra que se ofrece
para ser fecundada
se alarga como una noche
en luna llena
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Pronunciar su nombre es elevar
entre mis manos una copa
gan dará un fruto compartido
Sentirla es un caballo al galope
que recorre la maleza
enclavar una bandera
o encontrar una roca
..............................................un orificio
penetración de aire
..................................agua marina
árboles como raíces
Gozarla es la expansión de tu cuerpo
que amenaza derrumbarse en Gándara
o imaginar tu cuerpo
en mi cuerpo de bocas
.......................................cavidades
desorbitados ojos jugando
a refugiarse en una playa
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Gándara es una tierra que se inclina
y para ofrecerse se alarga
se alarga como una noche
en luna llena.
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rumor de savia
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La mano en la mano
acaricia y se deja
La mano con un dedo
que se pierde en la boca
Dedo húmedo
que resbala por el hombro
se esconde entre los pechos
hermosos y erguidos
La mano en la mano
roce leve y fugaz
que se repite
La mano en la mano
la mano en el hombro
la mano en el pecho
bajando hasta el vientre
El cuerpo sudoroso
oprime el corazón
que golpea como un martillo
El cuerpo en el cuerpo
que busca y reclama
Rumor de savia
Carne abierta
El sexo en el sexo.
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Ada Soriano

lunes, 28 de junio de 2010

DIOS Y SUS CÓMPLICES, de Aarón García Peña


Hace unos días tuve la oportunidad de ir a Madrid para presentar en la Feria del Libro, junto con otros poetas amigos de Barcelona, la antología Charnegos/Xarnegos. Y, aprovechando la coyuntura del viaje, pasé por el Ateneo de Madrid, una casa de cultura que me trae unos hermosos recuerdos, pues allí, hace muchos años, tuve la oportunidad de presentar mi primer libro de poesía Lágrimas de rojo niebla y compartir recital con la poeta Carmen Albert. Quiso la fortuna que aquella noche se presentara una antología poética de la mano de Balbina Prior y el editor Basilio Rodríguez Cañada, dentro del ciclo "Los viernes de la cacharrería". Antes del acto saludé y felicité al poeta Emilio Porta por el premio "Blas de Otero" y éste me presentó al poeta Aarón García Peña, con quien había intercambiado correos electrónicos pero a quien no conocía personalmente. De aquella conversación cordial surgió la entrega de un libro de poesía Dios y sus cómplices que fui leyendo al día siguiente, para asombro del pasajero de al lado, en el avión de regreso a Barcelona.
Dios y sus cómplices es un libro que aborda la figura de dios desde distintos ángulos y perspectivas. Creo que hay una visión para cada persona, para cada manera de entender la fe y su relación (desde la más creyente a la más atea, pasando por otros estados intermedios) con el Creador. Es un ejercicio, sin lugar a dudas, atrevido y original. Quizá porque dioses hay muchos y hay tantos cómplices como dioses. Y porque cada visión, cada complicidad, cada poema, está escrito desde un distinto prisma (lo que obliga al poeta a desdoblarse, a multiplicarse) y cada voz requiere de un tono distinto, de un discurso diferente, de un ritmo poético de variada factura. En ese ejercicio de multiplicidad, de complicidad con los cómplices, Aarón logra llevarnos hacia su terreno, involucrarnos en la manera de pensar y de expresarse de cada uno de los protagonistas del libro (el devoto, el agnóstico, el ateo, el satánico...) y hacer que, irremediablemente, tomemos partido por un bando, confirmándonos en un cómplice más del libro. En esta apuesta Aarón nos muestra las dotes de un poeta con diferentes registros, que sabe abordar un mismo tema desde diferentes planos discursivos, con sobrada inspiración, imaginación y técnica.
Aarón García Peña nació en Madrid, es autor de otro libro de poesía "Cuidado, macha" y director de la revista digital Carretera y Manta.
Es difícil seleccionar un poema de este libro para ilustrar su contenido (como he dicho, hay varios libros dentro del mismo libro) pero destacaría la parte del libro titulada María Magdalena junta los labios, una serie de cinco sonetos de gran altura. Como muestra dejo el soneto inicial.

I

No estoy embarazada con dejarme
acariciar por un sólo segundo.
Si contagio la vida en este mundo
será porque accediste a desnudarme.

Me dejo merecer antes de ahogarme
sobre tu sexo puente y vagabundo.
Te digo una vez más que no fecundo
si meces tu sudor sin consolarme.

Aprendiste a rezar por cobardía.
Aunque aplaques el tiempo con razones
la castidad es una herida fría.

En el color azul el cielo pones.
Hoy toca destaparse por el día
y suicidar mi noche en tus rincones.

Aarón García Peña

jueves, 10 de junio de 2010

DOS POEMAS DE ROSA LENTINI

En el camino de la noche, entre papeles, poemas y luces de flexo, voy hojeando libros al azar, rememorando escenas de ayeres más lejanos o próximos, leyendo versos cazados de manera improvisada, sin más intención que atrapar esos versos unidos a un jirón de niebla colgado de una de las ramas del árbol de la memoria.
En el camino de la noche me entrecruzo con un libro bellamente editado y cuyo título es La noche es una voz soñada, escrito por la poeta Rosa Lentini y publicado en la editorial Pamiela.
Rosa Lentini es directora de la colección Igitur de poesía y, con anterioridad fue directora de la revista de crítica y creación poética Hora de Poesía, revista que fundara su padre, Javier Lentini.
Un libro hermoso, un libro escrito con la precisión de quien escoja las palabras acertadas, plasmando lo justo y necesario, huyendo de versos que sobran o palabras que se precipitan sobre el hueco de la nada. Con versos breves, con poemas en prosa, Rosa va tejiendo esa red de confidencias que establecen dos cuerpos y dos voces en el camino de la noche. Es amor en un sentido amplio, que abarca más allá de las cuatro paredes donde la intimidad gesta su límite de sombras; un amor que se funde con la naturaleza, con su entorno, con el lugar donde la noche alienta el roce de alientos rasos, genuinos, reencontrados...
En ese cruce de versos y palabras, bajo la luz del flexo, frente al ventilador, voy leyendo los poemas de este libro, voy desgranando sus frutos, voy caminando con ellos hasta herirme los ojos con el perfil de la madrugada...
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La luna tiembla en un mar en calma
mientras mi mano busca atrapar pequeños peces
que se me escapan por entre los dedos;
alguno roza aturdido las yemas
y el contacto es directo, definitivo.
En el fondo se esculpen perfiles de arena
que miran cegados poe la sal del agua hacia lo alto:
caminas entre ellos, pisando sus cabellos,
haciéndote presencia invisible,
diluyéndote en las burbujas de sus bocas inundadas.

Te nombro desde la página
donde tu rostro ciego parpadea,
te nombro en los gestos simulados del sueño.
Empiezo tu retrato y mi mano guía el trazo,
mide tus pupilas,
ilumina el contorno de tu iris.
Pedías: "bórrame los ojos, redibújalos".

Rosa Lentini