sábado, 31 de julio de 2010

TACONES DE AZÚCAR, de Yolanda Sáenz de Tejada


Tacones de azúcar, de la poeta onubense Yolanda Sáenz de Tejada, obtuvo el Premio sial de Poesía en su convocatoria del año 2008. En el prólogo del libro Luis García Montero afirma que "quien tiene la suerte de conocer a Yolanda disfruta la oportunidad de asistir y compartir la fuerza convicencente de una pasión, su pasión, por la poesía".
Yo debo, después de haber leído este libro, reafirmar las palabras de García Montero y, añadir (en aspectos que García Montero también apunta) que los poemas de Yolanda están escritos desde la pasión, desde una pasión amorosa que abarca desde lo físico (la pasión es tacto, contacto, roce de piel, de corazón, de labios...) hasta lo espiritual. Una pasión de amor y desamor, de certezas e incertudimbres, que va desglosando a través del libro como íntimas historias (en primera persona, a veces en tercera) que abarcan todos los estadios del amor, de la pasión, del erotismo... Poemas que nos sitúan en escenas cotidianas, con fragmentos dialogados donde al cercanía a la escena de los amantes se hace aún más palpable, más real, más auténtica. Pasión poética que viene sazonada por una cierta (aparente) ingenuidad o una inocencia real de la autora que viste los poemas de una ternura adolescente, de una dosis de originalidad verdadera, de una vitalidad devoradora. Su poesía es palabra genuina, con un aliento que ondea la bandera de la utopía y cabalga en la noche con la pasión desmedida (no puede ser de otra forma) de los amantes.
Sus poemas son pequeñas crónicas de amantes, de esos momentos necesarios para ubicar en la región de los sentimientos un "te quiero", un "te he echado de menos". Poemas donde imágenes de una fuerte emoción sorpresiva y de una enorme fuerza expresiva exploran terrenos donde la desnudez (la física, la espiritual) muestra el calado interior de los sentimientos, donde las manos recorren cada uno de los pliegues de la piel donde el amor encuentra su patria y donde los labios escriben el acento de la palabra pasión.
Dividido en cuatro apartados: La sensualidad. El amor, El erotismo y Testamento, el libro, la intención de la poeta, nos muestra la intención arrebatadora de la obra poética de esta autora que pise fuerte sobre nuestro corazón, pero con la dulzura inocente de unos tacones de azúcar.
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Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.
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ÁNGEL GONZÁLEZ
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Mientras sigas apretando la tuerca de mi vida,
estaré viva.
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Mientras siga bebiendo el aliento de tus días,
devorando el tiempo que me das,
amándote cuando no pienso,
estaré viva.
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Mientras siga cabalgando tu piel inmensa
llena de mares y lágrimas,
olvidando que te odio cuan más te amo,
exagerando mis besos en muerte segura,
estaré viva.
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Cuando deje que el tiempo sepulte tus ojos,
que mi tinta deje de nadar en tus venas,
que tus manos no me electrocuten el deseo,
estará muerto en mi vida.
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Yolanda Sáenz de Tejada

jueves, 29 de julio de 2010

POEMAS DE AMOR, de Ada Soriano


Hace unos dias recibí un hermoso libro titulado POEMAS DE AMOR, de la poeta oriolana Ada Soriano. El libro está publicado por la Fundación Cultural Miguel Hernández dentro de la colección "Contemporáneos a mano".
Ada es codirectora de la revista de creación Empireuma y de la revista socio-cultural La Lucerna. Ha publicado los libros Anúteba, Como abrir una puerta que da al mar, Alimentando lluvias y tiene en preparación Principio y fin de la soledad a cargo de la cátedra Fernando Loazes de Orihuela, Universidad de Alicante.
Poemas de amor recoge los poemas amorosos que Ada Soriano ha ido publicando en sus diferentes libros, permitiéndole la posibilidad de reunirlos de manera unitaria y la oportunidad de darlos a conocer a lectores nuevos, además de revisar los poemas y mejorar algunos versos.
Son poemas de amor donde Ada, como oriolana, como levantina, fusiona el sentimiento carnal con el aroma del paisaje que vive, pisa y atesora. Su amor se extiende más allá del cuerpo para impregnarse de los campos, de las huertas, de las fuentes, de las calles... en definitiva, de la naturaleza física, y espiritual, que recorre cada día, como recorre, cada noche, la piel amada, la emoción íntima de los cuerpos fusionados como uno solo, como esa naturaleza que nos envuelve en los ciclos de la vida.
Poemas de amor donde el plano físico juega un papel fundamental, donde el roce, el tacto, son necesarios para refrendar el amor. El amor es entrega, es unión, culmina en el sexo, como fruto anhelado, como sueño cumplido.
Os ofrezco 2 poemas de este libro como ejemplo de lo dicho anteriormente. Ellos sabrán refrendar lo que he intentado expresar a través de mis palabras.
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GÁNDARA es una tierra que se ofrece
para ser fecundada
se alarga como una noche
en luna llena
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Pronunciar su nombre es elevar
entre mis manos una copa
gan dará un fruto compartido
Sentirla es un caballo al galope
que recorre la maleza
enclavar una bandera
o encontrar una roca
..............................................un orificio
penetración de aire
..................................agua marina
árboles como raíces
Gozarla es la expansión de tu cuerpo
que amenaza derrumbarse en Gándara
o imaginar tu cuerpo
en mi cuerpo de bocas
.......................................cavidades
desorbitados ojos jugando
a refugiarse en una playa
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Gándara es una tierra que se inclina
y para ofrecerse se alarga
se alarga como una noche
en luna llena.
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rumor de savia
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La mano en la mano
acaricia y se deja
La mano con un dedo
que se pierde en la boca
Dedo húmedo
que resbala por el hombro
se esconde entre los pechos
hermosos y erguidos
La mano en la mano
roce leve y fugaz
que se repite
La mano en la mano
la mano en el hombro
la mano en el pecho
bajando hasta el vientre
El cuerpo sudoroso
oprime el corazón
que golpea como un martillo
El cuerpo en el cuerpo
que busca y reclama
Rumor de savia
Carne abierta
El sexo en el sexo.
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Ada Soriano

lunes, 28 de junio de 2010

DIOS Y SUS CÓMPLICES, de Aarón García Peña


Hace unos días tuve la oportunidad de ir a Madrid para presentar en la Feria del Libro, junto con otros poetas amigos de Barcelona, la antología Charnegos/Xarnegos. Y, aprovechando la coyuntura del viaje, pasé por el Ateneo de Madrid, una casa de cultura que me trae unos hermosos recuerdos, pues allí, hace muchos años, tuve la oportunidad de presentar mi primer libro de poesía Lágrimas de rojo niebla y compartir recital con la poeta Carmen Albert. Quiso la fortuna que aquella noche se presentara una antología poética de la mano de Balbina Prior y el editor Basilio Rodríguez Cañada, dentro del ciclo "Los viernes de la cacharrería". Antes del acto saludé y felicité al poeta Emilio Porta por el premio "Blas de Otero" y éste me presentó al poeta Aarón García Peña, con quien había intercambiado correos electrónicos pero a quien no conocía personalmente. De aquella conversación cordial surgió la entrega de un libro de poesía Dios y sus cómplices que fui leyendo al día siguiente, para asombro del pasajero de al lado, en el avión de regreso a Barcelona.
Dios y sus cómplices es un libro que aborda la figura de dios desde distintos ángulos y perspectivas. Creo que hay una visión para cada persona, para cada manera de entender la fe y su relación (desde la más creyente a la más atea, pasando por otros estados intermedios) con el Creador. Es un ejercicio, sin lugar a dudas, atrevido y original. Quizá porque dioses hay muchos y hay tantos cómplices como dioses. Y porque cada visión, cada complicidad, cada poema, está escrito desde un distinto prisma (lo que obliga al poeta a desdoblarse, a multiplicarse) y cada voz requiere de un tono distinto, de un discurso diferente, de un ritmo poético de variada factura. En ese ejercicio de multiplicidad, de complicidad con los cómplices, Aarón logra llevarnos hacia su terreno, involucrarnos en la manera de pensar y de expresarse de cada uno de los protagonistas del libro (el devoto, el agnóstico, el ateo, el satánico...) y hacer que, irremediablemente, tomemos partido por un bando, confirmándonos en un cómplice más del libro. En esta apuesta Aarón nos muestra las dotes de un poeta con diferentes registros, que sabe abordar un mismo tema desde diferentes planos discursivos, con sobrada inspiración, imaginación y técnica.
Aarón García Peña nació en Madrid, es autor de otro libro de poesía "Cuidado, macha" y director de la revista digital Carretera y Manta.
Es difícil seleccionar un poema de este libro para ilustrar su contenido (como he dicho, hay varios libros dentro del mismo libro) pero destacaría la parte del libro titulada María Magdalena junta los labios, una serie de cinco sonetos de gran altura. Como muestra dejo el soneto inicial.

I

No estoy embarazada con dejarme
acariciar por un sólo segundo.
Si contagio la vida en este mundo
será porque accediste a desnudarme.

Me dejo merecer antes de ahogarme
sobre tu sexo puente y vagabundo.
Te digo una vez más que no fecundo
si meces tu sudor sin consolarme.

Aprendiste a rezar por cobardía.
Aunque aplaques el tiempo con razones
la castidad es una herida fría.

En el color azul el cielo pones.
Hoy toca destaparse por el día
y suicidar mi noche en tus rincones.

Aarón García Peña

jueves, 10 de junio de 2010

DOS POEMAS DE ROSA LENTINI

En el camino de la noche, entre papeles, poemas y luces de flexo, voy hojeando libros al azar, rememorando escenas de ayeres más lejanos o próximos, leyendo versos cazados de manera improvisada, sin más intención que atrapar esos versos unidos a un jirón de niebla colgado de una de las ramas del árbol de la memoria.
En el camino de la noche me entrecruzo con un libro bellamente editado y cuyo título es La noche es una voz soñada, escrito por la poeta Rosa Lentini y publicado en la editorial Pamiela.
Rosa Lentini es directora de la colección Igitur de poesía y, con anterioridad fue directora de la revista de crítica y creación poética Hora de Poesía, revista que fundara su padre, Javier Lentini.
Un libro hermoso, un libro escrito con la precisión de quien escoja las palabras acertadas, plasmando lo justo y necesario, huyendo de versos que sobran o palabras que se precipitan sobre el hueco de la nada. Con versos breves, con poemas en prosa, Rosa va tejiendo esa red de confidencias que establecen dos cuerpos y dos voces en el camino de la noche. Es amor en un sentido amplio, que abarca más allá de las cuatro paredes donde la intimidad gesta su límite de sombras; un amor que se funde con la naturaleza, con su entorno, con el lugar donde la noche alienta el roce de alientos rasos, genuinos, reencontrados...
En ese cruce de versos y palabras, bajo la luz del flexo, frente al ventilador, voy leyendo los poemas de este libro, voy desgranando sus frutos, voy caminando con ellos hasta herirme los ojos con el perfil de la madrugada...
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La luna tiembla en un mar en calma
mientras mi mano busca atrapar pequeños peces
que se me escapan por entre los dedos;
alguno roza aturdido las yemas
y el contacto es directo, definitivo.
En el fondo se esculpen perfiles de arena
que miran cegados poe la sal del agua hacia lo alto:
caminas entre ellos, pisando sus cabellos,
haciéndote presencia invisible,
diluyéndote en las burbujas de sus bocas inundadas.

Te nombro desde la página
donde tu rostro ciego parpadea,
te nombro en los gestos simulados del sueño.
Empiezo tu retrato y mi mano guía el trazo,
mide tus pupilas,
ilumina el contorno de tu iris.
Pedías: "bórrame los ojos, redibújalos".

Rosa Lentini

viernes, 28 de mayo de 2010

ÚLTIMA PUERTA DEL SILENCIO, de Juan Ruiz de Torres

He recibido hace unos días el libro de Juan Ruiz de Torres, Última puerta del silencio, publicado en la editorial Huerga & Fierro. He de reconocer que me ha sorprendido recibir este libro pues, hace unos años, recibí una plaquette suya comentándome que aquellos eran los últimos poemas que publicaba para, desde ese momento, dedicarse enteramente a la narrativa. Pero cuando uno lee la introducción al libro entiende, y reconoce, los motivos que han llevado al autor a publicar el que, sin duda, es su último libro y la puerta que cierra la palabra poética y abre los pasos al silencio.
Juan Ruiz de Torres es una persona de enormes inquietudes intelectuales. Por dicha razón ha llevado a cabo múltiples proyectos culturales (la Asociación Prometeo de Poesía ha sido el espacio donde ha aglutinado gran parte de ellas) y, esas mismas inquietudes, le han llevado a explorar diversos campos de la expresión poética. Cada libro suyo ha sido una nueva puesta, un giro, una meta, un compromiso con esa visión de ampliar horizontes. Ha cultivado todo tipo de formas métricas, desde la más clásicas hasta las más vanguardistas, ha ido desde la poesía visual a la poesía oriental y, en todas ellas, ha surgido airoso, renovado y esencial.
Este libro, Última puerta del silencio, cumple la misión de recoger aquellos poemas que, por diversas causas, por diferentes proyectos o motivos, quedaron inéditos. No por dicha condición -la de inéditos- poseen menor calidad. No es el caso. Son otras razones (de espacio, tiempo y pensamiento) las que relegaron estos poemas a esa condición. Y hoy, publicados junto a otros poemas que cumplimentan proyectos que quedaron inconclusos, aparecen finalmente reflejados en este volumen.
Es una decisión importante, creo, la de afirmar "este es mi último libro de poesía". Y quizá sea una decisión sabia. No lo sé. En cualquier caso, me parece digno de resaltar esa decisión de decir
"esto es todo lo que tenía que dar, hasta aquí he llegado". Un libro, sin duda, que cierra, de manera muy digna, con gran poesía, un ciclo vital ligado a la palabra poética. Un libro que muestra, desde diferentes ángulos, desde diferentes apuestas expresivas, la dilatada obra de este escritor madrileño.
Os dejo dos poemas del libro:

UN BESO EN LA PIAZZA SPAGNA

Miradlos. Sus cabellos se entrerraman,
se hacen una sus bocas, sus ensueños.
No hay mundo más allá de su nirvana
ni otro torrente que el de su deseo.

Miradlos. Qué rendida la caricia,
qué olvidados del arte de su Roma
-a nuestros pies en paz, medio dormida-,
qué ajenos al futuro y a la historia.

Un escalón azul: solo eso piden
para alzar su andadura. Y en ausencia
del ídolo propicio, lloran, ríen,
se funden en el pasmo de la entrega.

Miradlos, son reales. No esas cúpulas,
no esos lienzos, sin voz, descoloridos.
Muchachos, tierra fértil, pasión pura,
yedra inmortal. Señor, cómo os envidio.

A ROMPER

A romper,
a romper.

Tanto verso fallido.

Fotos.
Y diccionarios.
Ombligos.
Discursos, crucigramas.
Solo el instante único
se resuelve en poema.
El resto es vanidad,
tiempo al amor perdido.
A romper.
Incluso este manual.

Hay que salvar los bosques.

Juan Ruiz de Torres

lunes, 17 de mayo de 2010

LES PLACES D'ULISSES, de VICENÇ LLORCA


Bajo el título de Les Places d'Ulisses, el poeta catalán Vicenç Llorca ha reunido los ochos libros de poesía que ha publicado hasta la fecha. Editado por la editorial Omicron, esta poesía reunida mantiene los prólogos de todos los libros y, además, añade poemas inéditos que complementan y cierran el círculo de la obra publicada durante veinticinco años por Vicenç Llorca.
Los títulos que recoge el libro son: La Perdúa (1987), Places de Mans (III Premio Salvador Espriu para jóvenes poetas 1988), L'amic desert (XXIX Premi Ausiàs Marc 1991), Atles d'aigua (XXIV Premi Vicent Andrés Estellés 1995), Cel subtil (1999), Ciutats del vers (Premi Benvingut Oliver 2004), De les criatures més belles (2006) i L'últim nord (Premi Vicent Andrés Estellés de Burjassot 2007).
La obra poética de Vicenç Llorca es una obra sólida, consolidada, fiel a los planteamientos personales y filosóficos que despliega desde su primer libro. Es un poeta enamorado de las ciudades, especialmente de sus plazas, lugares donde se plasman toda la simbología del hombre y la creación de su arquitectura social. Su poesía parte de la reflexión, de ese punto en común entre arte y creación; de esa reflexión que acompaña al hombre que camina por las calles con el anhelo de aprehender toda la belleza que surge a su paso. Su voz poética entronca con el pensamiento humanístico de los clásicos europeos y forja, con elementos propios de la poesía simbolista, un paisaje interior que construye puentes de unión entre la realidad urbana que pisa y los elementos de la naturaleza (agua, árboles, cielo) que conforman el plano de su trayectoria vital. El agua es, sin duda, el elemento más esencial en la poesía de Llorca, pues es símbolo de vida, de origen hacia la nada desde la nada y toda la trascendencia que ello supone en ese breve espacio de mar y cielo abierto al que llamamos vida.
Una poesía que desprende serenidad, que recoge fragmentos de belleza, que busca la espiritualidad a través de la reflexión ante todo lo que nos rodea y nos hace hombres (conciencia de ser); razones que nos llevan hacia las costas del amor, del amor a quien nos ama y del amor a todo lo que amamos. Una trayectoria, siempre, entre el pasado y el presente, una conexión con la herencia recibida, un deseo de aportar un ápice de nuestra experiencia a la herencia de quienes continuarán caminando por las plazas de todas las ciudades.
De entre sus espléndidos poemas quisiera destacar A través dels panoremes, que pertenece a su libro De les criatures més belles. Os dejo la versión catalana, la original. Más abajo la acompaño con una traducción al castellano.
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A TRAVÉS DELS PANORAMES
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Pels asfalts dels deserts on la calor
és un cristall cremant sense fronteres;
pels arbres que teixeixen ulls de cel
ombrejant els camins secrets de Sintra.
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Pels ponts que ams els recursos de la mar
calmen la solitud de la badia;
entre l'aigua gaudida per la llum
sota el saltant de somnis del Niàgara.
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Fer qualsevol quilòmetre pel món
no ha estat guanyar en nosaltres llunyanies,
ni compatir l'anhel del temps fugit,
ni l'enyor que ens regala l'arribada...
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Tot haurà estat anar amb tu envers tu,
la seda de la ruta que ens abriga.
Així el paisatge acull un bell instant
i la vida esdevé el teu panorama.
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Vicenç Llorca
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A TRAVÉS DE LOS PANORAMAS
Por los asfaltos de los desiertos donde el calor/es un cristal ardiendo sin fronteras;/por los árboles que tejen ojos de cielo/sombreando los caminos secretos de Sintra.
Por los puentes que con los recursos del mar/calman la soledad de la bahía;/entre el agua disfrutada por la luz/bajo el salto de agua de sueños del Niágara.
Hacer cualquier kilómetro por el mundo/no ha sido para ganar en nosotros lejanías;/ni compartir el anhelo del tiempo huido/ni la añoranza que nos regala la llegada...
Todo habrá sido ir contigo hacia ti,/la seda de la ruta que nos abriga./Así el paisaje acoge un bello instante/y la vida se convierte en tu panorama.
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Traducción: José Luis García Herrera

martes, 11 de mayo de 2010

ANTE EL UMBRAL, de JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET

Hoy, martes, he recibido un libro del poeta oriolano José Luis Zerón Huguet. Son muchos años de amistad epístolar y telefónica (queda todavía pendiente un encuentro en Orihuela, en su ciudad, visitando la casa de Miguel Hernández) y muchos los años en los que he ido leyendo su poesía con admiración y profundo interés. Admiro a J. L. Zerón porque, después de todos estos años transcurridos, sigue fiel a su poética, a su manera de entender la vida y de concebir la poesía a través de esas vivencias. La suya es una carrera literaria sólida, sin fracturas, con una concepción muy clara de sus intereses poéticos. Fiel a ese entronque entre hombre y naturaleza, en esa fusión con el paisaje levantino que requiere ser respetado y vivido en la plenitud de quienes caminan a través de él para reencontrarse en el camino de la vida. Su poesía es paisaje -dentro y fuera- pero va más allá de la contemplación del paisaje. Zerón Huguet se inmiscuye, se hace barro, árbol, piedra... Se hace grito ante la injusticia de la especulación, del sufrimiento, del olvido... Su poesía pretende -y logra- ser un canto a la belleza efímera y, a través de la palabra que exalta la luz de todo lo que sucede de manera cíclica -la vida, mismamente- buscarle un sentido a la existencia. Su poesía busca la trascendencia, desea trascender. Pero no en un sentido de eternidad, si no, precisamente dotando de ese sentido eterno a un paisaje, a la naturaleza, siempre viva, siempre cambiante, en estado continuo de celebración.
José Luis Zerón es editor de la prestigiosa revista de literatura Empireuma y entre sus libros encontramos títulos tan reconocidos como Solumbre, Frondas (premio "Nicolás del Hierro") y El vuelo en la jaula que fue seleccionado para el premio de la Crítica en el año 2004.
De este libro quisiera destacar 2 poemas. El primero dedicado a un gran poeta almeriense, José Antonio Sáez; el segundo, dedicado a un servidor. Gesto que, desde aquí y con toda la amistad que ello conlleva, agradezco públicamente a este gran poeta, y tocayo.

A José Antonio Sáez

Cuando el silencio se hace camino
y un dulce vértigo de lontananza
nos arrastra a encender la noche
apenas sabemos quiénes somos;
la memoria no es más que un rescoldo
en el desierto de la mirada.

En la soledad del paraíso
todo es espejismo.

Abiertos a la embriaguez de las cosas
somos un asombro prolongado.

A José Luis García Herrera

Escucho el rumor de la savia
en los jardines de la tarde
cuando todas las fronteras hablan
el lenguaje de la caducidad.
En los caminos de la claudicación
el viento arrastra sonoros coágulos de luz.
Tiemblo con la última palabra,
signo inútil de apertura,
y establezco alianzas con esta luz zodiacal
que me descubre el sentido oculto
de lo que es tan sencillo.

José Luis zerón Huguet